El Dios de la Biblia y el dios cabalístico

Publicado: 5 enero, 2015 en Cábala

Tohar HaIjud (véase Jovot Halevavot 1:1)
“La Unidad de Dios en toda su Pureza”

Hay un יסד היסודות, Fundamento de Fundamentos, que es el concepto de Dios del judaísmo clásico, histórico, basado en la Torá. Concepto que, de acuerdo al testimonio de Rabenu Avraham hijo de Rambam, en su obra ספר מילחמות ה׳, era la אמונה (Fe) de los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades). Que incluyen entre otros a los Gueonim de las Ieshivot de Babilonia, como el Rav Saadia Gaon, Rav Jai Gaon, Rav Shemuel ben Hofni Gaon, así como a Sabios del calibre de Rabenu Nisim, el autor de מגילת סתרים, Rabenu Hananel, Rabenu Itzjak Alfasi, Rabenu Iosef ben Megas (ר״י מג״ש) y Rabenu Bahia ibn Pakuda (בעל ספר חובות הלבבות). También incluye entre otros al Rabino Iehuda Halevi (בעל ספר הכוזרי), Rambam, su hijo Rabenu Avraham, y sus muchos contemporáneos — Sabios del Este y del Oeste demasiado numerosos para enumerarlos a todos.

Este Fundamento dice que Dios es en el único Ser Absoluto Preexistente Eternamente (la Existencia Absoluta), transcendente sin comparación posible, la Absoluta Unidad Incorpórea a la que no hay otra unidad en el universo que sea similar. Dios no tiene composición o pluralidad, objetiva o conceptualmente, Uno desde cualquier punto de vista y con cualquier prueba con la que se examine. Los accidentes (es decir, cualidades, atributos, relaciones, circunstancias) que se aplican a los seres corporales no son aplicables a Dios. La combinación, separación, lugar (espacio), dimensión, tiempo, principio, fin, cambio — todo esto no es aplicable a Dios. Él transciende todo esto. Dios está más allá de toda descripción posible. Él transciende cualquier atributo, cualidad o característica que se le pueda atribuir. No hay similitud alguna entre Él y las criaturas que Él ha creado. La Existencia, Vida, Poder, Conocimiento y Voluntad cuando se aplican a Dios no tienen el mismo significado que cuando se aplican a nosotros, y la diferencia no sólo es una diferencia de grado. Su Ser es absolutamente simple (es decir, libre de combinación o composición), nada se le puede añadir. Cualquier atributo que se encuentre en las Escrituras son o atributos de Sus acciones (por ejemplo, un acto misericordioso), o se deben entender como negaciones de su imperfección (por ejemplo, “fuerte” significa que “no es débil”).

Cualquier pasaje de las Escrituras que parezca no estar de acuerdo con lo anterior es metafórico. Citando al Rav Saadia Gaon: “El extremo carácter abstracto del concepto del Creador (Dios) es Su verdadera naturaleza.” También: “El concepto del Creador (Dios) es más recóndito que lo más recóndito, más abstracto que lo más abstracto, más sutil que lo más sutil (דק מכל דק), más profundo que lo más profundo (עמוק מכל עמוק) … más sublime que lo más sublime.” Dios no es una sustancia. Él no es como el fuego, o el aire, o el espacio. Creó todo esto y no se puede comparar con nada de lo que ha creado. Largo y ancho, división y combinación son todos inaplicables a Él (cita de la obra Emunot VeDeot de Rav Saadia Gaon).

Los cristianos trinitarios alegan “que existe dentro de Él (Dios) distinciones (es decir, distintas características), con el resultado de que un atributo no es idéntico al otro, es equivalente a que ellos digan que Él (Dios) es realmente un ser físico … Porque cualquier cosa que posee distinción dentro de sí misma es incuestionablemente un ser físico” (Rav Saadia Gaon, “Emunot vedeot” 2:5). La única alternativa sería considerar que cada atributo fuese una entidad espiritual coexistente con las demás. Esto sería politeísmo (véase “Guía de los perplejos” 1:58).

La Shejiná o “la gloria del Señor” (קדוש ה׳) se refiere a la luz especialmente producida (creada – אור נברא) para propósitos revelacionales. De la misma manera, la apariencia Divina percibida por los profetas fue una apariencia especialmente producida para el propósito de la visión, sólo para el propósito de la revelación profética. Sin embargo, en realidad, objetivamente, Dios no tiene forma. La forma mencionada en las Escrituras es meramente visional. Existe sólo en la visión profética, o como el producto (creado) específico para la luz de esa revelación.

Por lo tanto, como enfatiza Rabenu Bahia ben Pakuda (חובות הלבבות 1:10), debemos conocer a Dios a través de contemplar los rastros de Su actividad, que dan testimonio de Su existencia, no a través de contemplar Su Ser, Su Esencia, que está más allá de toda contemplación. Cuando lo hemos sacado a Él de nuestra imaginación y sentidos como si Él no existiera, y lo encontramos en los rastros de Su actividad como si no se retirara de nosotros, hemos conseguido el conocimiento máximo de Dios al alcance de los seres humanos.

Esta sublime y exaltada transcendencia de Dios es la llamada קדושת ה׳, la santidad de Dios (Kuzari 3:17). “‘El Santo Único’ (קדוש) expresa el hecho de que Dios es santificado y transcendente por encima de cualquier atributo de los seres creados; si nos referimos a Él en términos de atributos, es sólo como una metáfora” (Kuzari 4:13).

“Para todo lo anterior no hay duda en ningún israelita desde el Este hasta el Oeste entre todos los habitantes [judíos] de las tierras árabes” (Rabenu Avraham ben Rambam en su ספר מילחמות ה׳ ). Cualquiera que disienta de este exaltado, sublime y transcendente concepto de la santidad de Dios, y atribuya semejanza, forma o lugar (espacio) — o cualquier otro atributo propio de entidades creadas — a Dios, el Creador, “tal disidente es un מין (un hereje sectario), ואין לו חלק לעולם הבא, y no tiene parte en el mundo venidero” (Rabenu Avraham ben Rambam, ibid.). Semejante opinión herética es una forma de עבודה זרה, idolatría (ibid.).

Ahora supongamos que en las generaciones subsiguientes un concepto heterodoxo de Dios se hiciese popular alejándose radicalmente del concepto clásico, ortodoxo de los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades) descrito más arriba. En este concepto heterodoxo el abstracto, exaltado, sublime, transcendente Ser Absoluto de Dios, que está más allá de cualquier descripción, más allá de cualquier comparación o concepción, sólo fuese aceptado respecto a Dios, la Causa Primera, Quien, en el punto de vista heterodoxo, no se puede nombrar, con Quien no podemos relacionarnos directamente y con Quien no podemos y de hecho no adoramos directamente. Sólo después de un complejo proceso de emanaciones de esta Causa Primera en un cierto número de Atributos divinos son emanados.

No son creados ni parte de la creación como los ángeles. Son más bien emanaciones de la Divinidad. Estas emanaciones de Atributos divinos no son metafóricas. Son hipóstasis, es decir, se consideran como entidades existentes, objetivas. Más aún, están organizadas en Configuraciones. Estas emanaciones, en este punto de vista heterodoxo, se consideran la divinidad misma — que ya no es sin nombre, a quien el hombre se dirige para adorarla, y la puede designar como “Dios”, “Hashem”, y los otros Nombres Divinos, con las siguientes reservas: El culto está dirigido a la Causa Primera en Sus manifestaciones al llenar los Atributos divinos y las Configuraciones de forma similar a como el alma llena el cuerpo del hombre, según unos; según otros, el alma (la Causa Primera) y los Atributos emanados y las Configuraciones que están llenos del alma (la Causa Primera) son adorados juntos como una divinidad inseparable.

Esta creencia tardía estaría en clara contradicción con un número de bases fundamentales del concepto de Dios para los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades) como hemos visto más arriba. Desde el punto de vista del concepto anterior, clásico, ortodoxo, esta creencia más moderna constituye מינות (herejía), y podría ser declarada como tal por los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades). En este momento el lector ya se habrá dado cuenta que esta creencia moderna no es para nada un mero caso hipotético, sino que representa la opinión de los cabalistas. Ahora el siguiente punto debe ser remarcado con la máxima fuerza y claridad: Sin importar que concepto de Dios se acepte, el Dios de los cabalistas no es el Dios de los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades). Este es el hecho más incómodo para los judíos religiosos, cabalistas y no cabalistas por igual, y sin duda no faltan apologías para comentar e intentar soterrar las diferencias. Sin embargo, para los no apologéticos, permanece incontestable, por mucho que nos perturbe, el hecho de sus profundas implicaciones históricas.

El cabalista ya tiene preparada su solución para esta dificultad histórica. Reclama que la concepción cabalista era desconocida, excepto para unos pocos. ¡No le parece extraño que los principales Gueonim de Babilonia y sus numerosos discípulos nombrados anteriormente, todos autoridades talmúdicas de primer rango, líderes del judaísmo talmúdico que constituyeron las autoridades primeras más tempranas del pueblo de Israel, tenían una concepción “incorrecta” (ח״ו) de Dios, del Dios de Israel! Más aún, el punto de vista cabalístico se ha generalizado en las generaciones posteriores a los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades) y ha sido aceptado, por lo menos en teoría, por una mayoría del pueblo de Israel y sus líderes de la Torá, con sólo una aislada oposición aquí y allá. El cabalista asume que la extendida aceptación, especialmente, por parte de la mayoría de los líderes de la Torá de las generaciones posteriores, constituye una decisión halájica a favor del concepto cabalístico. Si dejamos a un lado esta discusión sobre la cuestión de fondo de las distintas concepciones de Dios, y analizamos el reclamo de la supuesta decisión halájica en favor del cabalismo veremos con el estudio de los textos de las Escrituras y de las halajot para la toma de decisiones halájicas, cómo esta pretensión no es más que una falacia.

Esta es sólo una breve introducción al contraste entre la definición ortodoxa clásica de Dios y la cabalística. Sin duda hay mucho más que explicar. Animo a todos los lectores que descargen el pdf del enlace inferior y lo lean exhaustivamente. Si este artículo les ha sorprendido sin duda hay mucho más que investigar.


Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez de la introducción del siguiente enlace en inglés de autor anónimo:

http://www.mesora.org/toharhayihud.pdf

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