Refutando la reencarnación

Publicado: 16 enero, 2015 en Cábala, Supersticiones

Siempre me he sentido solo en mi creencia de que la reencarnación no está sustentada en el Tanaj, el Talmud y los midrashím, así como en la tradición gaónica, Rashí, el Rambam, Sforno y muchos otros; con fuentes que refutan directamente o indirectamente la reencarnación.

  • La reencarnación no se menciona en ningún lugar del Tanaj, el Talmud o los midrashím donde numerosas ideas acerca de la vida más allá de la muerte se discuten ampliamente y sin tapujos. Los únicos que ven evidencias de guilgul (reencarnación) en el Tanaj, el Talmud o los midrashím son los fervientes creyentes en ella. Pero esto es similar a los cristianos que ven a la trinidad en el pasuk de Shemá Israel (con unas gafas verdes todo el mundo se verá verde). El único guilgul que se discute en el Talmud es el guilgul shevuá (cuando una persona hace un juramento adicional ante el Bet Din).
  • Las declaraciones de los que proponen que la reencarnación era oculta y desconocida son históricamente falsas. Muchas naciones creyeron en ella durante miles de años y muchos autores – griegos y otros – escribieron sobre ella explícitamente. Aún así Jazal no la menciona ni una sola vez. A convertir antiguas creencias platónicas, egipcias, hindúes o budistas en creencias judías no se le puede llamar revelación de secretos místicos, sino plagio filosófico.
  • En el texto de la tefilá Jazal nunca incluyó la reencarnación como una forma de castigo. Todas las menciones del guilgul en los textos de oraciones cabalísticos son adiciones posteriores de editores anónimos. Por ejemplo compárese el texto de las oraciones de Iom Kipur del Mishné Torá del Rambam, el antiguo texto yemenita, el texto askenazí o sefardí de costumbre española y portuguesa, o el texto de Rav Amram Gaon con el texto sefardí oriental o jasídico influenciados por la cábala. Mírese con atención “al jet shejatanu lefaneja.” Está redactado en orden alfabético de alef a tav, y viceversa. Cada letra tiene su frase correspondiente. La letra guimel, sin embargo, tiene dos frases, una de ellas habla del guilgul. Cualquiera puede comprobar que esto es un añadido posterior. ¿Por qué el autor tendría que asignar dos frases a la letra guimel rompiendo su propia regla de añadir sólo una en el resto de las letras?
  • En el sefer HaCuzarí el hombre sabio directamente le dice al rey que todas las descripciones de la vida venidera no se discuten por Jazal, pero sí se encuentran en otras religiones, porque no son más que fantasías humanas.
  • Jazal nos instruye a decir cada mañana “Elohay neshamá shenatatá bi tehorá hi.” Este dicho de Jazal explícitamente excluye la idea de la reencarnación pero claramente habla de la resurrección de los muertos. Se entiende de esta oración que el alma es creada de la nada (בראתה baratá) para un solo uso, y no para múltiples reciclados.
  • Los que proponen la reencarnación sienten que el concepto de guilgul es esencial para entender la idea de “tzadik ve ra lo” (el mal que les pasa a los justos) así como el sufrimiento de niños inocentes. Pero Jazal nos dice exactamente lo opuesto que “tzadik ve ra lo” implica que el tzadik tiene deficiencias internas que necesitas ser rectificadas y de hecho no es solo una forma de castigo sino una oportunidad para revelar sus propios defectos y rectificarlos (véanse los comentarios al libro de Job y también Moré Nevujím) y que los niños pueden sufrir por los pecados de los padres hasta la edad de 12 o 13 años. Una vez más no hay ni rastro de la reencarnación en las palabras de Jazal. Conozco las menciones del guilgul en el Zohar (I 186b y II 99b) (véase también Bahir 195), pero en mi opinión no hacen más que ahondar y añadir un argumento más a los numerosos argumentos que apoyan la controversia de su origen que no puede ser una obra de Jazal.
  • Algunos sugieren que la frase “Pinjas hu Eliahu” se refiere a la idea de la reencarnación. Pero eso es como mínimo infantil. Jazal menciona “Pinjas hu Eliahu” como la posibilidad de que Eliahu fuese un cohén (véase la guemará o el midrash donde los rabinos se preguntan “si el maestro es un cohén”. Vease Rashí). No conozco a ningún defensor del guilgul que proponga que el ser cohén se puede transmitir por guilgul.
  • Rashí en Génesis 2: 6 claramente menciona que los animales no están sometidos al juicio divino, como sugieren los que proponen la reencarnación de almas humanas en animales.
  • Jazal claramente rechaza la opinión de los tzadokím (saduceos) de que el “shor ha niscal” (el toro lapidado) es un castigo del toro; al contrario, es un castigo al dueño del toro que pierde así su propiedad. Los que proponen la reencarnación sin embargo están apoyando la opinión de los tzadokím.
  • El Rambam en sus Ocho Capítulos describe clara e inequívocamente que el alma humana y el alma de los animales son entidades espirituales totalmente diferentes, tanto en cantidad como en calidad. También advierte de los graves errores filosóficos que se derivan de igualar el alma humana y animal aunque sea en lo más mínimo. Qué extrañas se hacen al judío las imágenes de la idolatría egipcia y griega de animales humanizados o humanos con rasgos animales. Qué extrañas son estas ideas para la mente judía (véanse los comentarios a Bereshit sobre la expresión “naasé adam betzelmenu kidmutenu”).
  • El Ramban menciona la posibilidad del guilgul como explicación al libro de Job. Explica las palabras de Elihu como refiriéndose a que la reencarnación puede darse dos o tres veces. Jazal sin embargo dice abiertamente que Elihu se refiere al gravemente enfermo, a un paciente casi muerto que se recupera y no a un muerto que se reencarna.
  • El Sefer HaIkarím (Rabí Iosef Albo) que conocía las declaraciones del Zohar aún así rechaza la reencarnación con argumentos lógicos e incluso explica los pensamientos que llevan a algunos a apoyarla.
  • El Rav Poalim (Rabí Itzjak ben Latif) página 9 frase 21 dice que “cada alma que viene a este mundo es totalmente nueva e incluso aunque fuese similar a otra alma esto es diferente de la idea de guilgul que ha sido refutada anteriormente.”
  • Algunos creen que solo la reencarnación puede verdaderamente explicar la mitzvá de yibum. Sin embargo, esto sólo es así si se cree en la reencarnación. Si no, esta mitzvá tiene perfecto sentido sin ella (véase “Moré Nevujím” respecto a la mitzvá de yibum).
  • Véase la opinión de autoridades recientes como “Hegionei Uziel” [HaRav Ben Zion Uziel] Vol. 1 pág. 371 y el Rav Iosef Kapaj (comentarios de “Emunot va deot” del Rav Saadia Gaón).

Estos son solo algunos de los puntos de los muchos que prueban que la reencarnación no viene de Jazal sino que es una novedad medieval adaptada de Platón o de Pitágoras (seguramente junto con muchas otras de las ideas cabalísticas) o de fuentes budistas o hindúes. El auge del Neoplatonismo en Europa Occidental durante los s. XIII- XV afectó muy profundamente, no solo a las comunidades judías, sino a toda la sociedad europea. Incluso aunque algunos rabinos no creen que la reencarnación entra en conflicto con los fundamentos del judaísmo y la abrazan, no hay mitzvá ni obligación de creer en ella, porque no proviene de Jazal. Más aún el que rechaza la creencia en esta idea no transgrede la Torá; al contrario claramente es un seguidor de la autentica tradición de Jazal con todos los honores que vienen de ella.

Queridos hermanos, la Torá nos prohíbe hablar lashon hará, incluso si lo que se dice es verdad, aunque sea con las mejores intenciones e incluso para alabar a alguien. Lo mejor en mi humilde opinión es no discutir acerca de las personas sino discutir las ideas. Las ideas, cualquiera que sean, siempre deben ser discutidas, criticadas, rechazadas, aceptadas y sometidas a escrutinio. Esta es la esencia misma del Talmud. Así no se critica a ninguna persona o grupo que está a favor de esta idea. Por poner un ejemplo, el 99.9% de las opiniones filosóficas y halájicas de Rabí Shimón ben Iojai son rechazadas por el Talmud; sin embargo constantemente se refiere a él como uno de los mayores sabios. Nunca deberíamos permitir que se mezclen las discusiones sobre ideas con las discusiones sobre personas. Mencionar el nombre de los autores de dichos y su reputación solo ayuda a un nivel de creencia y fe, pero a nivel de comprensión y razonamiento no sirve para nada.

Dicho esto, los nombres de los rabinos mencionados anteriormente se han dado como una referencia rápida de ciertas ideas y como indicación de que la idea de guilgul evidentemente no es aceptada universalmente.

Si alguien escoge aceptar el concepto de la reencarnación porque ha sido aceptada por tantos rabinos relativamente tardíos, está en el nivel de fe y creencia y sus argumentos no sirven a nivel racional para conocer y buscar la verdad. A la vez cualquier declaración basada en la lógica y la razón no servirá de nada al que tiene fe sin más. Es muy importante resaltar que el judaísmo clásico limita nuestras creencias a las palabras de los profetas y las tradiciones de Jazal. Por supuesto el resto de ideas no son obligatorias. Queridos lectores, recuenten cuantas creencias la Torá prohíbe y lo poco, poquísimo, que deja abierto en el ámbito de la creencia y la fe. Entendamos como la Torá enfatiza y estimula el entendimiento y el conocimiento razonado. Esta es de hecho una de las diferencias fundamentales entre el judaísmo y otras religiones.

Que Dios nos de la capacidad para diferenciar entre la verdad y su opuesto.

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez del escrito original de Boris G. Yuabov.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s