El Octavo Mandamiento: no robarás. Guarda este mandamiento y los guardarás todos.

Publicado: 28 enero, 2015 en El Octavo Mandamiento

 

Se puede defender que el Octavo Mandamiento, “no robarás”, es el único mandamiento que abarca a todos los demás.

¿Cómo puede ser que “no robarás” siendo solo un mandamiento puede abarcar a todos los demás mandamientos? Asesinar es robar la vida de otra persona. El adulterio es robar el esposo de otra persona. Codiciar es el deseo de robar lo que pertenece a otra persona. Dar falso testimonio es robar la justicia. Etcétera.

Este mandamiento es único de otra forma también. Este es el único mandamiento cuyo fin está completamente abierto. Los demás mandamientos son específicos. El Quinto Mandamiento, por ejemplo, dice que debemos honrar a nuestros padres. El Sexto Mandamiento, que prohíbe el asesinato, tratar de quitar la vida de otro ser humano inocente. El Séptimo Mandamiento, que prohíbe el adulterio, es también específico – para la persona casada. Dos personas que no están casadas no pueden cometer adulterio. Pero el mandamiento en contra de robar, ni siquiera menciona ni remotamente lo que está prohibido robar. Lo que significa que no podemos tomar nada, sea lo que sea, que pertenece a otra persona. Y eso, sucesivamente, significa tres grandes consecuencias:

Primero y principalmente, el mandamiento en contra de robar siempre ha sido entendido como no robar otro ser humano – lo que llamamos secuestrar. Por eso cualquiera que tenga aunque sea un conocimiento mínimo, por elemental que sea, del Octavo Mandamiento no podrá ni siquiera soñar que se pueda utilizar la Biblia para justificar la forma común de esclavitud – raptar a un ser humano y venderlo como esclavo. Los críticos de la Biblia argumentan que la Biblia permite la esclavitud. Pero el tipo de esclavitud que describe es lo que se conocía como servidumbre por contrato, venderse uno mismo a otra persona por un periodo fijo de tiempo para pagar una deuda con el trabajo. Esto no tiene nada que ver con raptar personas libres – como fue hecho en África y demás sitios. Esto está expresamente prohibido por el Octavo Mandamiento.

El segundo significado importante de este mandamiento en contra del robo es la santidad de la propiedad. Así como está prohibido raptar personas, está prohibido robar sus posesiones. Una y otra vez ha sido demostrado que la propiedad privada, empezando por la tierra, es indispensable para crear sociedades decentes y libres. Todos los regímenes totalitarios anulan el derecho a la propiedad privada. En el mundo antiguo y en la Edad Media unas pocas personas ricas poseían toda la tierra y la mayoría de la población trabajaba la tierra para el enriquecimiento de sus dueños. En el s. XIX en Europa muchos socialistas argumentaron a favor de destruir la propiedad privada y dársela al “pueblo.” Donde se implementó este consejo, en lo que pasó a conocerse como el mundo comunista, el robo de la propiedad rápidamente resulto en el robo de la libertad, y al final el robo masivo de vidas.

El tercer significado importantísimo del mandamiento en contra del robo trata acerca de todas las cosas no materiales que poseen las personas: su reputación; su dignidad; su confianza; y su propiedad intelectual. Veamos rápidamente todos estos puntos:

1. La reputación. Robar el buen nombre de alguien – bien por difamación, calumnia o rumores – es una forma de robo particularmente destructiva. Porque, al contrario que el dinero o la propiedad, una vez que el buen nombre ha sido robado, prácticamente es imposible restaurarlo por completo.

2. La dignidad. Al acto de robar la dignidad de una persona se le llama humillación. Humillar a una persona, especialmente en público, puede hacer un daño permanente a lo que quizás sea el bien más preciado que poseemos – nuestra dignidad.

3. La confianza. Robar la confianza de una persona se conoce como engañar a alguien. De hecho, el término hebreo para engañar a alguien es גניבת דעת, que literalmente se traduce como “robar el conocimiento.” Un ejemplo de engaño es engañar a otra persona para que compre algo sin contarle los posibles defectos del objeto de compra para hacer la venta fraudulentamente. Otro ejemplo sería cuando se engaña a alguien con proclamaciones no sinceras de amor para obtener favores sexuales.

4. La propiedad intelectual. Esta forma de robo incluye la copia de programas informáticos o la descarga de música o películas sin pagar por ello. Esto es lo que llamamos plagiar.

Robar una vida, una persona, un esposo, la propiedad material, la reputación, la dignidad o la confianza: prácticamente no hay aspecto de la vida humana que no sea dañado – a veces irreparablemente – por el robo. Por eso es por lo que es justo decir que si tuviésemos que observar solo uno de los Diez Mandamientos, observar el mandamiento “no robarás” podría, por sí solo, crear un mundo hermoso.
 

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez de la obra original de Dennis Prager

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