Las desviaciones de la Torá del Zohar

Publicado: 19 abril, 2015 en Cábala

“Escucha Israel, Adonai es nuestro Dios, Adonai es Uno (Deut. 6: 4).”

Dios es perfectamente claro: Dios es uno. Él no es varios. Hay una sola e indivisible causa del universo. Aún así, a pesar de esta claridad meridiana, como fue demostrado por los adoradores del becerro de oro, el hombre tiene dificultad para adorar a un Dios metafísico. Sus inseguridades lo catapultan hacia la creación de ídolos, su adoración y la invención de teorías y prácticas que están en conflicto con las palabras de Dios. El trinitarianismo, el politeísmo y todas las formas de idolatría son expresiones adicionales de las fantasías del hombre; no de las palabras de la Torá.

Incluso cuando Dios le habla a Moisés de Sus atributos de misericordia (Éxodo 34: 6, 7) estos atributos no son seres independientes, Dios no lo permita. Dios se refiere a Su “misericordia, clemencia, paciencia, bondad sin límites y verdadera… etc.” como atributos, no como “seres independientes.” Dios no tiene ningún diálogo con estos atributos, porque de hecho, Él es Uno. Estas referencias a actos que el hombre llama “misericordia” y “clemencia” son meras concesiones a la endeble naturaleza humana. Necesitamos saber que Dios no es cruel, así nos dice que es “misericordioso.” Necesitamos entender que Dios no busca el castigo rápido, así nos dice que Él es paciente, nos dice que ofrece al hombre tiempo para arrepentirse antes de su castigo. Debemos saber que estas no son características positivas, “porque el hombre no puede conocer a Dios mientras está vivo (Éxodo 33: 20).” No hay nada positivo que podamos saber acerca de Dios. Maimónides y otros grandes pensadores han discutido esto.

Al contrario, el Zohar intenta describir a Dios, a pesar de las palabras de Dios a Moisés más arriba que dicen que Él es incognoscible. El Zohar no hace caso de la llamada de atención de Dios y corruptamente inventa las “sefirot” (emanaciones divinas) y las ve como seres independientes: “El rey (Abba) dijo a Imma: ‘¿No te avisé que Adam estaba destinado a pecar?’ En aquel tiempo (Abba) expulsó al hombre, y a Imma con él (Zohar, Génesis 22).” Aquí el Zohar describe a las sefirot o emanaciones de Dios como tanto Abba e Imma, dos seres distintos con voluntades opuestas. Pero las sefirot no se encuentran en las palabras de Dios o en las palabras de Sus profetas. Por lo tanto las sefirot son una invención de la fantasía humana sin reflejo en la Torá o en la realidad.

Los cabalistas intentan ganar credibilidad para el Zohar atribuyéndolo a Rav Shimon bar Iojai, como si cualquier cosa que diga un rabino sea validación de su realidad. De hecho, los rabinos mismos discuten a lo largo y ancho del Talmud, admitiendo los errores de sus colegas. Por lo tanto, la táctica de la atribución no tiene valor alguno, las verdades deben ser probadas basadas en su propio mérito, y las falacias rechazadas por el mismo método. Más aún, la atribución a Rav Shimon bar Iojai ha sido rechazada ya. El Jatam Sofer, que no era anticabalista, dijo lo siguiente a los estudiantes de su ieshivá:

“Del vasto Zohar, solo una pequeña porción que haría un libro muy pequeño de unas pocas páginas, es atribuible a R. Shimon ben Iojai.” (Citado por talmidím del Jatam Sofer, como menciona el Gaon haRav Eliezer Lippman Nizetz, “Mei Menajot”, daf 43 ammud 2)

Y una declaración aún más fuerte la dijo el Rav Eliezer Pilklush, el sobresaliente talmid del Node BeIehudá, y subsecuentemente el Rav de Praga:

“Juro por la Torá de Hashem que en el Zohar hay muchas falsificaciones y declaraciones destructivas que han sido añadidas. Una página del Talmud Bavli [conteniendo] las discusiones de Abaye y Rava es más santa que el Zohar entero – el sello [de autentificación] de R. Shimón ben Iohai no está asociado a ellas (es decir, a las palabras del Zohar). … Cualquiera con la mitad de una mente debe admitir esto, porque varios tanaím y amoraím son mencionados que vivieron muchos años después que R. Shimón ben Iohai… [Esto ha sido] explicado por el Gaon Rabí Iaakov Emden que declaró que manos [sin identificar] han trabajado en él (es decir, el Zohar).”

El Rivash escribió:

“También te he informado de que mi maestro Harav Rabí Peretz Hacohén nunca jamás solía hablar o pensar en esas sefirot. También oí de su boca que Harav Rabí Shimshón de Jinon (el autor de Sefer HaKeritut), que era más grande que todos los demás de su generación solía decir: Rezo con la intención de un niño, es decir, con rechazo a la opinión de los cabalistas, que rezan unas veces a una sefirá y en otras ocasiones a otra sefirá, según el tema de la oración … Y todo esto es verdaderamente una cosa muy estrafalaria a ojos de aquellos que no son cabalistas, y ellos (es decir, los no cabalistas) consideran que esto es creer en el dualismo (creer en dos o más deidades). Una vez escuché de uno de los filósofos (es decir, no cabalista) denigrar a los cabalistas diciendo que: “Los cristianos creen en la trinidad (la unión de tres), y los cabalistas creen en la unión de diez [sefirot].” (Rivash)

La cábala cita el orden de las progresivas emanaciones de las diez sefirot, generalmente presentadas por los cabalistas como sigue: Keter, Biná, Jojmá, Guevurá, Jésed, Tiferet, Hod, Netzaj, Iesod, y Maljut, también llamada la Shejiná. Según el Zohar III, llb, 70a: “Él es ellas, y ellas son Él.” Este punto de vista trinitario/politeísta no explica las sefirot, sino que incoherentemente dice que una pluralidad iguala a una singularidad. Sin embargo, Dios dice, “Dios es uno.” A diferencia del Zohar, estas palabras son parte de nuestra Mesorá. A diferencia del Zohar, las palabras de Dios tienen todo el sentido.

El propósito de este ensayo

El propósito de este ensayo es determinar lo que Dios dijo, para dejar bien claro que las palabras de Dios son limitadas, y que debemos aceptar Sus palabras por encima de las palabras del hombre. Con ese fin, intento ofrecer argumentos para estimular tu convicción y el valor intelectual necesario, para que superes tus necesidades emocionales de ser aceptado por los demás, ya que puede que se desvíen y te desvíen a ti con ellos. Por favor se consciente de tus sentimientos mientras continúes con esta lectura. Sin duda, leerás ideas que entran en conflicto con tus creencias presentes y con las creencias de muchos de tus conocidos y quizás de tus maestros y rabinos. Es urgente que aceptes que hay que estar abierto a detectar que puede ser que tengas creencias incorrectas. El estudio de la Torá exige ante todo un compromiso con la honestidad intelectual primero, no con los hombres, rabinos, libros, sin importar lo antiguos o lo ampliamente aceptados que puedan ser. Claramente, a lo largo del tiempo, el Zohar y la cábala han encontrado una fuerte oposición. Ambas opiniones contrarias (a favor y en contra) no pueden ser correctas. El único método para llegar a la verdad, es primero, desearla y buscarla hasta que se encuentre, ser diligente en la búsqueda, y seguir la razón y las evidencias por encima de las tendencias emocionales o seguir siguiendo lo que resulta más familiar o es más popular. Si puedes entregarte a esta búsqueda, buscar la conclusión y no abandonar ni cansarte… sigue leyendo. Pero si ya has tomado una decisión, no hace falta que sigas leyendo y que pierdas más tu preciado tiempo.

Qué es verdad y qué no es verdad

No estamos obligados a aceptar como verdades de la Torá, ningún concepto, excepto aquellos encontrados en los Cinco Libros de Moisés (Jumash), los Profetas, los Escritos y la Ley Oral. Sólo estos fueron dados por Dios a Moisés en el Sinaí; solo estos son verdades absolutas de la Torá. Por lo tanto, los conceptos en el Zohar, la cábala u otras obras humanas, por supuesto no imponen ninguna obligación de ser aceptados. En todas las obras con la excepción de las cuatro mencionadas anteriormente, debemos estar de acuerdo solo con lo que sea probado como verdadero, sin importar su autor. Todo lo que sea falso, o indemostrable, debe ser rechazado, independientemente de su autor. Respecto a esto, Maimónides escribió:

“Sabed, mis maestros, que no es propio del hombre que acepte como verdadero nada que esté fuera de estas tres cosas. La primera es aquello por lo que hay una clara evidencia derivada del razonamiento humano—como es la geometría aritmética y la astronomía. La segunda es aquello que el hombre percibe a través de los cinco sentidos—como cuando sabe con certeza que algo es rojo o negro y cosas similares a través del sentido de la vista; o cuando prueba una cosa y es agria y otra diferente es dulce; o cuando siente que algo está caliente y otra cosa está fría; o cuando escucha un sonido claro y otro sonido que es indistinguible; o cuando huele una fragancia agradable y un olor desagradable y otras cosas similares. La tercera es lo que el hombre recibe de los profetas o de los justos. Cada hombre razonable debe ser capaz de distinguir en su mente y en su pensamiento todas las cosas que acepta como fidedignas, y decir: “Esto lo acepto como verdadero por la tradición, y esto por la percepción de mis sentidos, y esto por la razón.” Quien acepte como verdadero algo que no sea de estas tres categorías, de él se ha dicho: “El simple lo cree todo” (Prov. 14: 15).” (“Carta a la comunidad de Marsella”, “Carta sobre la astrología”)

Aceptamos como nuestra “Mesorá” solo aquellas transmisiones de autenticidad comprobada, que tienen trazabilidad hasta el Sinaí. Sin embargo, lo que no es parte de nuestra Mesorá desde el Sinai, no es obligatorio. Algo que no tenga un origen probado en el Sinaí no es parte de la Mesorá. El Zohar y la cábala no tienen su origen en el Sinaí y tienen menos de 1000 años de antigüedad. Esto por supuesto no significa que todo el contenido del Zohar o de la cábala es falso. Si una idea es verdadera, no importa de donde venga. Lo mismo se aplica cuando una noción es falsa. Por eso, decir que una idea es “parte del Zohar o la cábala”, no la valida como verdad. Ciertamente, cuando una idea en el Zohar o la cábala, o cualquier otra obra, contradicen las cuatro categorías anteriores, la rechazamos.

No todos los mandamientos son igualmente vitales

Debes entender que las ideas de la Torá no tienen todas el mismo nivel de importancia. Esto explica los diferentes niveles de castigo por transgresiones y los distintos tipos de sacrificios. Las verdades sobre asuntos monetarios no son tan vitales como nuestra idea de lo que es Dios. Esto explica porqué los Diez Mandamientos comienzan con el mandamiento de conocer a Dios, y porque las leyes sobre la economía están al final. Observar todos los mandamientos mientras que se tiene una noción incorrecta de Dios nos puede llevar a perder nuestras almas.

No es como pensamos, que todo lo que Dios pide de nosotros es que vayamos a la sinagoga, recemos tres veces al día, demos tzedaká, celebremos las festividades, mandemos a nuestros hijos a la ieshivá y atendamos a las simjot. Sin la búsqueda diligente para entender la Torá de Dios, perdemos el corazón y el núcleo del judaísmo, y ningún otro acto puede compensar esta perdida. Entiendo que esto rara vez se discute y porqué estarás pensando, “¿es esto realmente importante?”, debido a que es tan poco popular desgraciadamente. Sin embargo, la Torá dice, que esto es a la vez central y vital. Esto explica porque nuestras mentes más brillantes como Maimónides y Rabi Bajía (“Los deberes del corazón”) escribieron extensamente sobre nuestra noción de Dios: lo que Él es y lo que Él no es. Ellos derivaron sus ideas de Dios de las palabras de Dios, no de las palabras del hombre. Ellos se adhirieron a las cuatro categorías anteriores, el Jumash, los profetas, los Escritos y la Ley Oral.

Hoy, desafortunadamente, el judaísmo ha sido desviado de su concentración en las cuatro únicas obras de Dios, hacia la popularidad de las obras del hombre, el Zohar y la cábala, 2500 años después de que Dios entregó su Torá completa en el Sinaí y se aceptó como Su indisputable y completa transmisión para la humanidad. Hasta la invención del Zohar, ningún profeta, rabino o sabio podría sugerir la herejía de que la Torá estaba incompleta. Hasta el Zohar, no hay ni mención de las “sefirot”, la noción de que Dios tiene diez “emanaciones”. Pero como cualquier movimiento, con suficientes seguidores, el resto de miembros de una cultura se sienten obligados a aceptar ese movimiento, no sea que se vean condenados al ostracismo y pierdan popularidad, como si la fama personal fuese más importante que seguir a Dios.

Muchos rabinos, desde el surgimiento del Zohar a lo largo del tiempo se opusieron a sus contenidos, y por una buena razón. A continuación citaré extractos del Zohar seguidos por las palabras de Dios para ilustrar la naturaleza desviada de estas porciones del Zohar:

Zohar: Génesis 22
“Llegando al mundo de la separación que es el mundo de las cosas separadas, el constructor le dijo al capataz del edificio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra apariencia. El capataz del edificio dijo: ‘Seguro que sería bueno hacerlo a él, pero él está destinado a pecar ante ti, ya que es un hijo necio, como está escrito (Proverbios 10: 1): El hijo sabio alegra a su padre, pero el hijo necio es el pesar de su madre. Después de lo cual (Imma) dijo: “Ya que el pecado se relaciona con Imma, y no con Abba, quiero crearlo a mi imagen,” como está escrito: Y Dios creó al hombre a Su imagen; pero Abba no quiso participar en la creación del hombre. En ese tiempo el hombre pecó como está escrito: y por tu transgresión fue que tu madre te echó (Isaías 50: 1). El rey(Abba) le dijo a Imma: “¿No te advertí que estaba destinado a pecar?” En ese momento (Abba) lo expulsó (al hombre), y con él expulsó a Imma.”

La porción del Zohar citada anteriormenteanteriormente acerca de “Hagamos” sin duda fue escrita hablando de dos seres, y continua explicando que Imma le dijo a Abba “Hagamos al hombre”, y ella hizo como quiso y creó al hombre sin el consentimiento de Abba. Este es el punto de vista herético según el cual hay múltiples divinidades, y cada una de ellas hace como le parece. El Zohar también incluye corrupciones adicionales que surgen de la incapacidad del autor de extirpar su entendimiento físico de Dios, la raíz misma de la idolatría. El autor del Zohar rechaza la clara explicación de Maimónides en sus trece principios, que dice que Dios no es comparable con Sus creaciones. Sus creaciones, como tales, están sujetas a la división y a tener partes, mientras que Él no: “A qué me compararás para que sea similar a ello (Isaías 40: 25)”. A pesar de esto, el Zohar sugiere que Dios tiene diez partes, lo que erróneamente equipara a Dios con sus creaciones.

Filosofía: aceptada de propio acuerdo, no coaccionada o mandada

“La opinión mayoritaria es la ley” (el mecanismo halájico por el que se sigue la opinión rabínica mayoritaria; “rov”) no se puede utilizar para convertir a una idea filosófica en parte de la Mesorá. La ley de la opinión mayoritaria no se puede aplicar a la verificación histórica, ya que esta norma es un principio solo aplicable en la esfera de la halajá – la ley judía – no a un hecho histórico o a ideas filosóficas. Basado en una votación, la Torá nunca dijo que algo sea históricamente cierto o impone la aceptación de principios filosóficos.

Los judíos y los rabinos han errado al aplicar las normas de la halajá – como actuar – a las creencias o la “filosofía”. En la halajá, seguimos las opiniones con el apoyo de la mayoría. Pero esto no se puede aplicar a las creencias. Y creer en la noción de las sefirot es una “creencia”. Las creencias solo pueden ser aceptadas individualmente y no por la norma de la mayoría. Una ley apoyada por la mayoría no puede coaccionar a “creer” que uno está en Ashkelon, cuando de hecho está en Jerusalén. La norma de la mayoría no puede hacer que una persona crea en las sefirot, si su mente le dice todo lo contrario, o si no puede comprender como Dios siendo Uno, puede simultáneamente ser 10 sefirot. Por lo tanto que la ley se decide según la mayoría o “rov”, no se puede aplicar a materias filosóficas. Por lo tanto es incorrecto decir, “Ya que tantos rabinos en el pasado u hoy aceptan el Zohar o la cábala, el Zohar se convierte en Torá o en judaísmo”. La norma de la mayoría no se puede aplicar a este caso.

Algunos quieren creer que Meili, Rivash, Ran o Rabí Alkafi que rechazaron la cábala zoharica por su herejía, han sido ”anulados por una mayoría.” Esta pretensión es igualmente inaplicable, como hemos dicho, las decisiones basadas en la mayoría de las opiniones no se aplican a las creencias. La mayoría no puede convertir a las ideas de repente en falsedades. La verdad o falsedad de las ideas no están sujetas a cuanta gente las acepte o rechace. Las verdades y falsedades se determinan, como Maimónides explicó tan acertadamente más arriba si: 1) te das cuenta de una verdad con el razonamiento de tu mente; 2) has sido testigo de algún fenómeno; 3) o la Mesorá incluye esa idea. Pero la verdad filosófica no se puede imponer o mandar, por supuesto no por una norma aplicable solo a la halajá, la de que la ley es según la mayoría de las opiniones.

En filosofía, cualquier cosa que digan los rabinos no es obligatoria, como vemos en el hecho de que los rabinos discutían ampliamente unos con otros. Por eso, si cada dicho rabínico fuese obligatorio, ¿cómo podrían oponerse entre si? ¡Nunca hemos visto a ningún rabino, a lo largo de toda la historia, esperar a una “norma según la opinión mayoritaria” (rov) que esté de acuerdo con él antes de expresar su opinión! En el Jumash, por ejemplo, el Ramban argumenta contra la opinión de Maimónides, que a su vez se enfrenta a otros. Ibn Ezrá constantemente expresa oposición a muchos rabinos. Lo mismo se aplica a todos los pensadores. Si la norma de la opinión mayoritaria fuese obligatoria en filosofía, ningún rabino sería capaz de dar voz a su opinión “solitaria”. Pero todos lo hacen. La norma de la mayoría solo se aplica en la halajá.

Estar de acuerdo a este nivel solo puede darse con un individuo que de hecho esté de acuerdo, y esto no puede ser por coacción. Se puede obligar a cumplir la halajá, ya que las cortes y Batei Din pueden coaccionar a actuar de una determinada manera. Pero la fuerza es inaplicable a las convicciones personales. Y a pesar de que si uno piensa que Dios es físico, puede tener ramificaciones halájicas, la “creencia” es un concepto fuera de la jurisdicción halájica.

Dios desea que pensemos por nosotros mismos

Es por esta misma razón, que Dios le dio a cada ser humano el intelecto. Dios claramente desea que cada persona use su intelecto para llegar a las verdades independientemente. Rabí Bajía, autor de “Los deberes del corazón” dice lo siguiente:

“Si, sin embargo, posees inteligencia y agudeza, y a través de estas facultades eres capaz de verificar los fundamentos de la religión y los fundamentos de los mandamientos que has recibido de los sabios en nombre de los profetas, entonces tu obligación es usar estas facultades hasta que entiendas esa materia, para que estés seguro de ello – tanto por tradición como por la fuerza de la razón. Si desprecias y eres negligente en esta obligación, fallarás en el cumplimiento de lo que le debes a tu Creador.”

Deut. 17: 8-10 dice: “Si un nuevo caso es demasiado difícil para tu juicio, entre sangre y sangre, entre pleito y pleito, entre una marca y otra, u otras materias de disputa en las cortes, …deberás actuar conforme a lo que ellos te digan.”

Respecto a este pasaje, Rabí Bajía comenta: “el versículo no dice, …simplemente acéptalas por la autoridad de los sabios, …y apóyate exclusivamente en su tradición. Sino que, (la Escritura) dice que debes reflexionar con tu propia mente y usar tu intelecto en estas materias. Primero apréndelas por la tradición- que cubre todos los mandamiento de la Torá, sus principios y sus detalles- y luego examínalas con tu propia mente, entendimiento, y juicio, hasta que la verdad se te haga clara, y la falsedad sea rechazada, como está escrito: “Entiende hoy y reflexiona en tu corazón, Hashem es el Dios arriba en los cielos, y abajo en la tierra, no hay otro”. (Ibid, 4: 39)”

Una vez más, “…examina con tu propia mente, entendimiento y juicio, hasta que la verdad te sea clara, y la falsedad sea rechazada.” Por lo tanto, cuando se afronte lo que la mente no puede explicar, y que no está probado en ninguna parte de nuestra Mesorá, no aceptamos tal noción, sino que la rechazamos. Sugerir una aceptación impuesta del Zohar, contradice el razonamiento evidente por sí mismo de que Dios desea que cada persona use su mente para rechazar la falsedad. Incluso cuando Dios estaba a punto de entregar Su Torá, Dios dio primero varias leyes a Moisés, las cuales fueron aceptadas por los judíos. Dios quería que los judíos aceptasen la Torá, pero solo después de revisarla. Esto no significa que la Torá era opcional. Quiere decir que Dios deseaba que los judíos emplearan sus mentes para implicarse en lo que estaban a punto de aceptar.

El Zohar y la Cábala: nociones extrañas a la Torá

Está claro; el Zohar presentó nociones nuevas que no se encontraban en el Tanaj. Porque si el Tanaj contuviese referencias a las sefirot, nuestros Rishonim no verían el Zohar como algo “nuevo”. ¿Qué fue lo que estos Rishonim objetaban? ¿Qué encontraron tan desagradable en el Zohar, que no encontraron en ningún otro lugar? La discusión de materias que uno no puede probar, y las nociones heréticas de la divisibilidad de Dios en muchas sefirot; rezar a las distintas sefirot; y la cruda antropomorfización de Dios (Zohar, Vayetzé 106b).

El Zohar es contrario a la naturaleza restrictiva de la Torá

Las formas de investigación para determinar la verdad acerca de la esencia de Dios deben ser relegadas a las incluidas en nuestra Mesorá, ya que Dios mismo está fuera de, 1) lo que nuestra mente puede abarcar, y 2) lo que podemos percibir. Sí, claro que percibimos “evidencias” de que existe un Creador del mundo, pero nunca lo percibimos a “Él.” Afirmar lo que Dios es, como por ejemplo hablar de las sefirot, cuando no se encuentran semejantes afirmaciones en toda la Torá, es un acercamiento incorrecto a esta cuestión, porque no puede ser validado de manera alguna.

Más aún, Dios le dijo al más sabio de los hombres, Moisés, lo siguiente: “El hombre no puede conocerme mientras viva (Éxod. 33: 20).” Si Moisés no pudo conocer qué es Dios, una discusión sobre las “sefirot” como “partes de Dios” está fuera de los límites del conocimiento humano.

La Torá elimina la opción de que el hombre pueda conocer a Dios. Es por esta razón que los rabinos, que compusieron nuestras oraciones, incluyan las palabras siguientes repetidas diariamente muchas veces: “Kadosh, Kadosh, Kadosh, Adonai Tzevaot, Su gloria llena el mundo (Isaías 6: 3).” Sobre estas palabras, el gran Rabí David Kimji (1160–1235) (Radak) dice, “Dios es distinto, elevado y totalmente incomprensible (ibid).” La palabra kadosh no significa santo, sino, “distinto,” ya que Dios se distingue de todo lo demás y es incognoscible. Por eso, no podemos saber lo que Dios es. Sugerir sefirot es un exceso que va más allá de los límites de la Torá, ya que Dios es incognoscible. Hay que resaltar también que la Torá dice que la “gloria” de Dios llena el mundo, no que “Él” llena el mundo. Ya que de ninguna manera se puede comparar a Dios con el universo. Él no puede ocupar un espacio, ya que hasta el espacio es una de Sus creaciones, y Él es anterior al espacio. Eso es, Él existió, y existe, sin espacio. Sin comparación alguna con las creaciones físicas, Dios no tiene partes. Las sefirot deben ser falsas.

Y, ¿quién dijo estas palabras, que Dios es incognoscible? Fueron los ángeles; seres de un conocimiento muy superior al nuestro. Aún así, ¡admiten que no saben nada acerca de Dios! ¿Cómo puede ser que los humanos que escribieron el Zohar describan a Dios como si lo conociesen?

¿Por qué en ambos casos, Dios y los rabinos hablan de ángeles en la Torá? Debemos entender su lección: si seres muy superiores a nosotros no pueden comprender a Dios, ciertamente nosotros tampoco. Dios también nos dice que los ángeles y Moisés no podrán jamás conocer a Dios. Pero el Zohar declara que él lo hace. Apreciemos como este reclamo del Zohar rechaza directamente a la Torá.

La Torá está completa desde el Sinai

Ibn Ezra en Éxodo 13: 9 dice: “Las palabras de la cábala son fuertes y no necesitan ser reforzadas.” Ibn Ezra dice que nuestra verdadera cábala (literalmente, las transmisiones “recibidas” de la Torá) predatan la cábala zoharica. No se necesita añadir nada (es decir, “reforzar”) a lo que Dios dio a Moisés.

Las sefirot: carentes de sabiduría

Todo en la Torá de Dios refleja sabiduría. Al contrario, la noción politeísta de las sefirot no imparte ninguna forma de sabiduría y se subscribe a la influencia idolátrica, por lo tanto oponiéndose a la Torá en su núcleo más básico. Pero más aún, las sefirot verdaderamente confunden a la mente, forzando las característica física de tener partes en un Dios indivisible y metafísico. Una vez más, para que algo verdaderamente forme parte de la Torá, debe ser una idea inteligente, no una declaración vacía, como las sefirot.

Los blogs y listas de correo contemporáneos: Sin argumentos ni razonamientos claros

Los proponentes del Zohar muchas veces necesitan atacar con descalificaciones personales a aquellos que rechazan el Zohar. Una reciente lista de discusión en internet que encuentra aceptable mencionar al autor original copiando un artículo de un rabino quitándole al “Rabino X” su título, mencinándolo solo como “Sr. X.” Esto solo se puede explicar por la debilidad de sus argumentos para defender al Zohar por sí mismo, teniendo que rebajarse al ataque personal. El Rabino X nunca pudo conocer a quienes le atacaban al ser parte de una lista de correo tan amplia. Por eso, el Rabino X no atacó a otros sino que escribió solamente en contra del Zohar. Estos ataques personales fueron sin provocación previa alguna, y por unos desvelados prejuicios emocionales a favor del Zohar, no por una base inteligente para aceptarlo.

Otros defensores del Zohar responden con una lista de rabinos que apoyan el Zohar o la cábala, pero sin explicación alguna de las sefirot o cualquiera de los puntos de vista del Zohar. Esto hace que uno cuestione sus creencias, ya que su defensa del Zohar sigue sin dar explicaciones. Su defensa se reduce a, “Cuanta más gente repita algo, más verdadero es”, lo que no es racional. Incluso si toda esa gente son rabinos.

Una persona me comunicó el siguiente pensamiento: “Es una parte importante de nuestra rico patrimonio intelectual y espiritual”, pero una vez más, sin dar explicaciones. Y la defensa final del Zohar es la familiar, “Algunas cosas en la vida están más allá de nuestro entendimiento.” Este reconocimiento inexplicable del Zohar debe ser claramente resaltado.

Por otro lado, en la Torá de Dios se menciona que por lo que está en ella se maravillaran el resto de las naciones:

“Y deberás guardar los mandamientos y cumplirlos porque serán tu sabiduría y entendimiento a los ojos de otras naciones, porque cuando oigan todos estos estatutos dirán, “Que pueblo sabio y lleno de entendimiento es esta gran nación”. Porque que otra gran nación tiene a Dios tan cercano, como el Señor nuestro Dios cuando Lo llamamos. Y, ¿qué otra gran nación tiene estatutos y leyes tan justos como esta Torá que pongo delante de ti hoy (Deut. 4: 6-8)?”

Estos versículos dejan claro que las ininteligibles (y heréticas) nociones de las sefirot no pueden ser parte de la Torá. Las verdaderas ideas de la Torá pueden ser entendidas por todas las naciones, como Dios dice. Y esas ideas (es decir, lo que Dios es) que están tan por encima de nuestra capacidad de entendimiento, es donde el Zohar fraudulenta e irresponsablemente se ha aventurado a hablar.

En resumen

En conclusión, es más razonable rechazar la opinión de los muchos rabinos que estaban de acuerdo con el Zohar, ya que contiene posturas poco inteligentes y heréticas. Ni siquiera necesitamos usar la norma inaplicable de que “la opinión mayoritaria prevalece”. Sus defensores no han dado ni una sola explicación de las sefirot u otros conceptos. Las opiniones del Rav Eliezer Pilklush y Rabi Iaakov Emden de que el Zohar es una estafa, conservan las opiniones de nuestros rabinos de antaño bajo una luz inteligente, guardando Kavod HaTorá.

Dios nos dio a cada uno de nosotros inteligencia. Rabí Bajía lo explicó en su obra “Los deberes del corazón” tan claramente, este regalo demuestra que Dios desea que todos usemos nuestra inteligencia. Nuestras opiniones sobre lo que Dios es o no es, son el corazón mismo del propósito de nuestras vidas. Dejar este área sin examinar, y simplemente seguir a las masas, va en contra de la voluntad de Dios. Si tú luchas por seguir la Torá de Dios, debes empezar por un entendimiento claro de Dios mismo, tanto como sea humanamente posible. Debes tener muy claros los criterios para aceptar o rechazar creencias, y todas estas guías están a tu alcance, si utilizas tu intelecto.

¿Puede Dios verdaderamente equiparase a Su creación, teniendo partes? ¿Qué dijo Dios?
“A qué me comparareis, para que sea similar (Isaías 40: 25)”

¿Qué es lo que tiene sentido para ti, es Dios uno, o varios? ¿Qué dijo Dios?
“Escucha Israel, Adonai es nuestro Dios, Adonai es Uno (Deut. 6 :4).”

 

 

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez del escrito original de Rabí Moshé Ben-Jaim

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