El judaísmo debería buscar conversos

Publicado: 24 enero, 2016 en Judaísmo básico

Escrito por Dennis Prager y traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez. Este escrito aparece en el libro Readings on Conversion to Judaism recopilado por Lawrence J. Epstein y publicado por la editorial Aronson en 1995.

 

I

Una de las lecciones más irónicas e importantes de la vida es que nuestras mayores debilidades usualmente vienen de nuestras mayores fortalezas y esto es tan cierto tanto para los individuos como también para las religiones.

Uno de los mayores logros del judaísmo es que, al contrario que otras tradiciones religiosas, siempre ha considerado que Dios juzga a los seguidores de otras fes por sus actos. Los judíos por lo tanto nunca han considerado que los no judíos tienen que adoptar el judaísmo para conseguir la salvación divina.

Entre las consecuencias positivas de esta actitud está la tolerancia hacia otras fes y el comportamiento no coercitivo hacia los que no son judíos. Los judíos, incluso lo que se pueden describir como fundamentalistas, dejan en paz a los miembros de otras fes para que puedan practicar sus respectivas religiones libremente. Ningún grupo religioso tiene que preocuparse de que los judíos traten de convertir a sus hijos al judaísmo, ni tampoco coaccionarlos a ellos a adoptar el judaísmo.

Esta actitud judía ha sido muy noble, particularmente comparado con las actitudes no judías que dicen que los miembros de otras fes serán eternamente condenados y que ven a todos los demás como las dianas perfectas para intentar convertirlos.

Pero una de las consecuencias de esta actitud no es precisamente noble, ni siquiera para los propios judíos. Como consecuencia los judíos han terminado por ignorar a los que no son judíos, que precisamente son nada más y nada menos que el 99’99 % de la población mundial.

Esto nos ha llevado a la más irónica de las situaciones.

La noble actitud judía de que los no judíos de cualquier religión “tienen su porción en el mundo venidero” han contribuido al más que innoble fin de que el judío comprometido ignore completamente al resto del mundo. Por otro lado, la creencia cristiana es que todo el que no sea cristiano está condenado – una creencia particularmente intolerante que ha llevado a terribles sufrimientos – ha contribuido a un fin noble, la gran evangelización que los cristianos religiosos han intentado llevar a todo el mundo. Maimónides, el gran filósofo y codificador de la ley judía, señaló este fin en la gran compilación de la ley judía, Mishné Torá, explicando que mientras que los judíos introdujeron el concepto de Dios al mundo, los cristianos han impartido el conocimiento de Dios e incluso de la Torá al mundo.

Añadiendo a esta ironía nos encontramos que mientras que los católicos ya no opinan que los no católicos están necesariamente condenados y los protestantes, por lo menos muchos (aunque no todos), han modificado su teología sobre la condena de los no cristianos, los judíos tienen que confrontarse con una cuestión de importancia suprema: ¿Qué es lo que se supone que tienen que decir, si es que tienen que decir algo, a los que no son judíos?

No hemos dedicado ni un segundo a repensar nuestra antigua respuesta, los judíos no tenemos nada que decir a los que no son judíos, y que todo lo que queremos es simplemente que sean buenas personas. Más aún, esa respuesta tan intelectualmente insípida es antijudía e incluso como veremos más adelante autodestructiva. No hay nada más importante para el futuro judío que repensar esto. Incluso aquellos judíos que sienten que tienen una misión para con los no judíos no se han enfrentado a este dilema aún. Los jasidím de Jabad, por ejemplo, creen que los judíos deben enseñar las “siete leyes de Noé” (prohibición del asesinato, el robo, los abusos sexuales, comer un miembro arrancado de un animal vivo, la blasfemia, la idolatría y la obligación de formar tribunales de justicia). Esta es un gran desvío de otros grupos ortodoxos y conservadores que en general no tienen nada que decir a los que no son judíos. El movimiento reformista ha, por lo menos en teoría, animado a los no judíos sin religión a que se conviertan al judaísmo, pero hace muy poco en la práctica para conseguirlo. Más aún, ya que han decidido contar como judíos a los hijos de madres no judías, el número de conversos reformistas ha descendido.

Promover la observancia de las siete leyes de Noé malamente responde la cuestión anterior.

Primero, la mayoría de los no judíos que entran en contacto con judíos ya tienen esas leyes. Enseñarlas solo tendrá un impacto, si lo hacemos como parte de nuestra obligación más amplia de enseñar el monoteísmo ético. De otra manera, ir por ahí diciendo a la gente que no asesine, cometa crímenes sexuales o coma miembros arrancados de animales vivos no va a hacer que se tomen el judaísmo en serio precisamente.

Segundo, y más importante, los no judíos quieren mucho más que siete leyes éticas básicas. Es extraordinariamente condescendiente por parte de los judíos religiosos que digan que es suficiente que los no judíos observen las siete leyes de Noé. Los judíos religiosos dan gracias diariamente por los cientos de leyes que enriquecen sus vidas – ¡y luego postulan que el resto del mundo se puede arreglar con sólo siete! ¿Cómo se supone que los no judíos satisfagan sus necesidades espirituales y religiosas? ¿Acaso tienen menos aspiraciones religiosas que los que son judíos? ¿Los no judíos están menos interesados en alcanzar lo divino? Por supuesto que no.

¿Qué se supone, entonces, que deben hacer los que no son judíos?

La respuesta es obvia. Como los judíos no ofrecen el judaísmo a los que no son judíos, ellos han desarrollado, desarrollan, y seguirán desarrollando, sus propias religiones.

 

PRIMERA RAZÓN: SI NO, LOS NO JUDÍOS BUSCARÁN EN OTRAS ALTERNATIVAS

Esta es por lo tanto la primera razón por la que los judíos deben ofrecer el judaísmo a los no judíos sin religión. Si no lo hacemos, simplemente crearán o adoptarán otras religiones.

Ahora, dependiendo de cómo los judíos vean otras religiones, el hecho de que los no judíos desarrollen otras religiones no debe suponer un gran problema. Por ejemplo, cualquier judío que vea al cristianismo como un vehículo potencial para hacer llegar el monoteísmo ético a los que no son judíos – lo que es parte del punto de vista que el judaísmo normativo tiene sobre el cristianismo – tiene pocos problemas con esa alternativa al judaísmo.

Así, por lo tanto, los judíos deberían o bien respaldar las credenciales de monoteísmo ético del cristianismo y trabajar junto con los cristianos para “reparar el mundo bajo el Reino de Dios”, o como alternativa empezar a buscar conversos para el judaísmo – incluyendo a los que provengan del cristianismo. No es lógico que los judíos nieguen la opción del cristianismo como monoteísmo ético para los que no son judíos y luego no ofrecer nada a los cristianos y otros judíos.

Por supuesto, ya que el judaísmo ve al cristianismo como un vehículo para llevar el monoteísmo ético a los no judíos, no veo ninguna razón para buscar conversos al judaísmo entre los cristianos (aunque los cristianos que abandonen el cristianismo deben ser conscientes de la bienvenida que recibirían si decidiesen hacerse judíos).

Pero el cristianismo no es ni de lejos la única alternativa para los que no son judíos. De hecho, para muchas personas del mundo occidental contemporáneo, el cristianismo sería la última opción en la que buscar la espiritualidad. Visita cualquier tienda de libros y seguramente encontrarás más libros en las sección de esoterismo y brujería que en la de cristianismo. Tanto el islam como otros grupos no cristianos crecen más rápido que el cristianismo.

Los no judíos están buscando alternativas al cristianismo, bien uniéndose al islam o secularizándose. Desde la perspectiva judía, ninguna de ellas se ven con ecuanimidad. Las alternativas espirituales al cristianismo son normalmente neopaganas (por ejemplo, la ecuación de la nueva era de que uno mismo es Dios) y a veces totalmente peligrosas (por ejemplo el satanismo y otras sectas destructivas). El islam, aunque en algún momento pudo ser una gran civilización, en nuestro tiempo cada vez profundiza más en la oscuridad moral y el atraso religioso.

La tercera alternativa, el secularismo, alimenta el hedonismo, el relativismo moral y los sustitutos políticos a la religión. El pasado siglo ha ofrecido un riquísimo e increíblemente malvado abanico de alternativas seculares al cristianismo. Cientos de millones de personas han creído en el marxismo, el nazismo y el fascismo sin menos fervor que los judíos o cristianos religiosos han creído en sus respectivas religiones. Más aún, con el colapso de los regímenes totalitarios de izquierdas muchos izquierdistas han evitado el necesario autoexamen para superar el haber creído en algo tan tonto y malvado y, o han permanecido en la izquierda, o han adoptado nuevas formas de nihilismo. Han sustituido a la trinidad de raza, género y clase por otros valores morales y religiosos, o han sustituido los desacreditados símbolos rojos por símbolos más verdes (ecologismo extremo y derechos de los animales radicales).

Si los judíos no buscan conversos tienen que darse cuenta de que el resto de la humanidad seguirá como está, adoptará otras religiones o inventará nuevas religiones.

Con estas alternativas – y por tantísimo como han sufrido tantos judíos precisamente por muchas de ellas – es verdaderamente asombroso que los judíos no ofrezcan el judaísmo al resto. O, por decirlo más crudamente, cualquier judío que no tema el crecimiento continuo del fundamentalismo islámico, tanto en el mundo musulmán como en el occidental, la erosión de la ética judeocristiana en occidente y el correspondiente crecimiento del neopaganismo y el aumento de la judeofobia en tantos lugares, es un insensato.

Pero reconocer estas tendencias no es suficiente. Los judíos deben hacer algo. Sí, hacer algo. Mientras que muchas personas que han nacido judías han influenciado profundamente nuestro mundo, durante milenios el pueblo judío y el judaísmo han estado sólo reaccionando pasivamente a lo que hacía el resto del mundo, no actuando sobre él para mejorarlo – con el consecuente coste de sufrimientos terribles para judíos y no judíos.

Para poder ser una influencia positiva en el mundo los judíos deben hacer dos cosas: enseñar el monoteísmo ético y ofrecer el judaísmo. O el mundo seguirá su propio y triste camino y a su vez los judíos serán de nuevo víctimas de un mundo por el que no han hecho absolutamente nada para influenciarlo positivamente y cambiarlo.

 

SEGUNDA RAZÓN: CUANTOS MÁS JUDÍOS MEJOR

Perdimos uno de cada tres judíos durante el Holocausto. Hoy seguimos perdiendo un porcentaje similar por la asimilación. Obviamente, tenemos una terrible necesidad de tener más judíos. Con más judíos cada problema judío estaría más cercano de alcanzar su solución.

Más judíos significaría muchos más recursos de todo tipo – más escuelas, más instituciones de todo tipo, más recursos para ayudar a los judíos pobres, para la lucha contra la judeofobia y para construir Israel. Por otro lado, cuantos menos judíos haya, más impotentes e irrelevantes serán para el mundo. Con un número tan pequeño de judíos, de los que un porcentaje cada vez mayor está compuesto por jaredím (“ultraortodoxos”) cerrados al mundo que les rodea, los judíos se convertirán en poco más que una secta aislada, mucho más conocida eso sí, pero no con más influencia, que por ejemplo los Amish. Mientras que las grandes cifras no garantizan un gran impacto en el mundo, sin duda las naciones no aumentan su influencia en el mundo si su número ya pequeño se empequeñece aún más.

Por supuesto, más judíos significa mayor seguridad. Los grupos pequeños invitan a los grandes acosadores. Si el número fuese lo suficientemente grande los judeófobos se lo pensarán dos veces antes de atacar a los judíos. Es por esto por lo que los países árabes que quieren ver a Israel desaparecer del mapa sienten más temor por la inmigración masiva a Israel que por su armamento.

Sólo hay dos maneras posibles de aumentar nuestra población – por una alta natalidad o al tener más conversos.

El primer método, sin embargo, no está funcionando. Muchos de los judíos ortodoxos (especialmente los jaredím, los “ultraortodoxos”) tienen unas tasas de natalidad muy elevadas, pero eso no deja ni siquiera una pequeña huella en el problema demográfico judío a nivel global. Dada la baja natalidad entre el resto de judíos y la altísima asimilación, el alto número de hijos de los ultraortodoxos sólo significará que ellos serán cada vez más un porcentaje más elevado de los judíos. Pero las cifras totales no cambiarán.

El único método para aumentar el número de judíos es con nuevos judíos.

 

TERCERA RAZÓN: DESCENSO DE LA JUDEOFOBIA

La bienvenida de conversos al judaísmo también reducirá dramáticamente la judeofobia. La razón más obvia es que a números mayores mayor la reducción de la posibilidad de violencia judeofóbica. Pero hay dos razones más.

Forzará a los judíos a relacionarse con los que no son judíos

Primeramente, los judíos no deberían olvidar nunca lo que Leo Baeck, el gran rabino reformista alemán y héroe de la judería alemana, dijo: “Si todos los alemanes tuviesen un familiar judío, la Shoá [Holocausto] nunca pudiese haber ocurrido.” La gente, en general, no asesina a miembros de su familia, o a sus amigos y conocidos. Más aún, la gente está más dispuesta a que le gusten aquellos en quienes confían y más dispuestos a confiar en aquellas personas que conocen bien.

Esta idea está aún más corroborada si cabe por los profesores Samuel y Pearl Oliner, autores del estudio más extenso hecho jamás sobre los no judíos que rescataban a judíos durante el Holocausto (The Altruistic Personality, Free Press, 1989). El matrimonio Oliner, en una entrevista que yo les hice, dijeron que una de las pocas características que parecen tipificar a todos los rescatadores era el tener una relación cercana con alguna persona judía antes de la Segunda Guerra Mundial.

Para decirlo en términos más concretos, el aislamiento judío no ayuda para nada a reducir la judeofobia.

No es necesario tener un doctorado en psicología social para entender que cuanto más y mejor se relacionen los judíos que se identifiquen como tales, con personas no judías, más positiva será la reacción de los que no son judíos. No hay nada que obligue más y mejor a los judíos a relacionarse con los que no lo son que un sentido de misión hacia ellos. Ya no vivimos en la Edad Media donde los judíos no podían relacionarse con los demás con normalidad como iguales o eran confinados por la fuerza en guetos. Las circunstancias históricas bajo dominio cristiano e islámico raramente permitieron a los judíos pensar en cómo relacionarse normalmente con el resto del mundo, mucho menos abogar por el judaísmo. Por casi cerca de 2.000 años los judíos han tenido que mirar sólo hacia dentro. Hoy en día tienen otras opciones pero muchos judíos religiosos continúan viviendo como si el gueto fuese el ideal.

La libertad significa más oportunidades y para los judíos la oportunidad significa poder, por fin, reembarcarse en su misión para toda la humanidad.

Esa misión es primera y principalmente enseñar al mundo el monoteísmo ético, que es la afirmación del Dios único cuya principal exigencia es que la gente se traten unos a otros con justicia. Hay mucho más que forma parte del monoteísmo ético, especialmente en nuestra época de resurgimiento del paganismo, oscurantismo y fanatismo. Pero esa no es la única misión judía. Parte de la misión judía es ofrecer el judaísmo a aquellos que no afirman todavía una tradición en consonancia con los valores del monoteísmo ético del judaísmo. Aunque la mayoría de los judíos no lo piensan así, la búsqueda de conversos es de hecho muy judía, como veremos en la parte final de este artículo.

Rechazar la búsqueda de conversos causa resentimiento

La apertura del judaísmo a los que no son judíos también reducirá la judeofobia porque no buscar conversos de hecho causa resentimiento entre muchos no judíos. Esto es algo de lo que muy pocos judíos se dan cuenta. Es exactamente lo opuesto de lo que ellos creen, que no buscar conversos nos hace admirables y queridos por los que no son judíos. Esta creencia es totalmente falsa.

Muchos no judíos ven la falta de proselitismo judío como un desprecio hacia ellos. No lo ven como una afirmación de los valores religiosos de los que no son judíos, sino como una afirmación de la “pureza de sangre” de los judíos. Ven nuestra falta de interés para que los no judíos se unan a nosotros como la prevención de que nuestro clan cerrado se vea contaminado por sangre no judía.

¿Están equivocados? No, por lo menos no del todo. Hay una especie de exclusivismo y elitismo que desgraciadamente permea gran parte de la vida judía. ¿Cómo podría ser de otra forma? Los judíos seculares no tienen ninguna religión que puedan compartir con otros por lo que toda su identidad judía es puramente étnica. Y, tristemente, muchos judíos religiosos opinan lo mismo.

Al buscar a nuevos judíos podremos acabar con la percepción de clan sectario que no se preocupa de los que no pertenecen a él. Anunciaríamos que nuestros valores, no nuestras genealogías, son sacrosantos, que queremos que cualquiera de cualquier grupo racial o étnico pueda unirse y sea uno de nosotros.

Buscar conversos neutraliza a los judíos que no siguen el judaísmo

La apertura judía a los conversos dramáticamente mejoraría la percepción de los no judíos por los judíos. En su gran mayoría los únicos judíos que la gente en general conoce son aquellos sin identidad religiosa y frecuentemente sin ningún tipo de identidad judía. Los únicos judíos religiosos que muchos no judíos conocen vivieron hace miles de años en la Biblia.

Más aún, los judíos más prominentes son frecuentemente los más antagonistas con el judaísmo, el cristianismo y la mayoría de los valores tradicionales. Hay muchas organizaciones radicales que cuentan con muchos miembros judíos. Como resultado, la sociedad frecuentemente identifica a las judíos con la oposición a un sistema de valores basado en Dios – de hecho están en contra de la civilización judeocristiana misma que consideran el villano de la historia. Desde los escritores judíos radicales a los activistas en contra de los valores occidentales, que son precisamente los judíos más ignorantes y alienados del judaísmo.

Que refrescante sería si los judíos afiliados a cualquier movimiento del judaísmo (Reformista, Conservador u Ortodoxo) extendiesen su mano ofreciendo los valores judíos a los no judíos, en lugar de dejar la imagen pública de los judíos en manos de los que están más alejados del judaísmo.

Semejante actitud transformaría lo que muchos piensan de los judíos.

Podemos estar seguros de los valores de los conversos

La última razón por la que un mayor número de judíos reducirá la judeofobia es tan evidente que raramente se menciona. Cuanta más gente viva según el judaísmo menor número de judeófobos habrá. ¿Puede algo ser más evidente que esto? No todos los conversos observarán el Shabat escrupulosamente, pero por supuesto ninguno se unirá a un pogrom, argumentará que los judíos son inferiores, enseñarán que los judíos mataron a Cristo u organizarán grupos anti Israel en las universidades (aunque muchos nacidos judíos hacen eso precisamente).

Eso es lo mínimo que podemos esperar de los nuevos judíos. Más aún, el judaísmo atraería precisamente a algunas de las mejores personas del mundo. Nadie se hace judío para conseguir la salvación (según el judaísmo la pueden conseguir sin convertirse). Por supuesto tampoco se harán judíos para ganar en popularidad. Los judíos no son precisamente el pueblo más apreciado del planeta. Cualquiera que pasa de una cultura mayoritaria al judaísmo normalmente lo hace por razones totalmente idealistas y altruistas incluso aunque el ímpetu inicial fuese hacerlo para casarse.

En el pasado, los motivos de algunos conversos reformistas – especialmente de las mujeres que lo hacían para casarse con un varón judío – se veían con sospecha. Muchos sospechaban de que sus conversiones eran sólo para que sus hijos fuesen considerados judíos. Pero con la decisión de los reformistas de considerar judíos a los hijos de padres judíos, esa motivación para convertirse a desaparecido (de hecho las estadísticas de conversiones reformistas han descendido desde que tomaron esa decisión).

 

CUARTA RAZÓN: UN MUNDO MEJOR

Incluso aunque la búsqueda de nuevos conversos no disminuyese la judeofobia ni en lo más mínimo, los judíos deberían estar apasionadamente a favor de la conversión. ¿Hay algún judío que se atreva a decir que si hubiese más millones de personas viviendo según el judaísmo el mundo no sería un mundo mucho mejor?

Imagina un mundo con cientos de millones de judíos intentando vivir sus vidas según los valores judíos. Imagina un mundo en el que se deje a un lado todas las preocupaciones del dinero una vez por semana. Imagina una sociedad donde decenas de millones de sus miembros crean que criticar es malo, donde la ética sexual que está entre el hedonismo y la represión sexual se hacen la norma, donde la gente consultase las leyes judías antes de participar en un negocio para asegurarse de que su ética sea la correcta. Imagina un mundo que lea a Isaías semanalmente, que estudie textos bíblicos y otros textos judíos varias horas a la semana.

Un judío comprometido con su judaísmo que no se conmueve con semejante sueño no está comprometido con los sueños del judaísmo.

Si semejante sueño parece demasiado idealista y romántico plantearé la misma cuestión de una forma más directa: ¿El mundo sería mejor, o no, si muchos de sus habitantes se comprometiesen con el judaísmo? ¿No sería mejor que aquellos que buscan una alternativa al cristianismo se hiciesen judíos en lugar de musulmanes? ¿Acaso no preferirán los judíos que aquellos no judíos que buscan un sentido espiritual y religioso lean a Maimónides en lugar de algún autor de novelas pseudoespirituales vacías?

 

QUINTA RAZÓN: SERÍA BUENO PARA EL JUDAÍSMO

Una de las razones principales para buscar conversos al judaísmo sería el efecto positivo de muchos nuevos judíos en el judaísmo mismo.

Visita cualquier comunidad judía de los Estados Unidos y verás como un número desproporcionado de los judíos más activos, dinámicos y comprometidos con su comunidad son nuevos judíos. He dado conferencias en muchísimas comunidades y ya no me sorprende oír que el grupo de mujeres, el consejo escolar de un escuela judía o la asociación sionista están liderados por un converso.

Los que escogen el judaísmo traen algo especial a la vida judía – frescura. El resto de judíos se han hecho demasiado endogámicos, demasiado parecidos. Los nuevos judíos traen consigo actitudes sanas hacia el judaísmo y hacia el mundo. Es verdad que no llegan con memorias de infancia del Shabat, la verdad tampoco lo hacen la mayoría de los nacidos judíos, pero tampoco lo hacen con prejuicios emocionales malsanos. Traen una actitud alegre y abierta por ser judíos y no la actitud tan negativa que tantos judíos tienen.

De hecho, esa alegría de ser judíos muchas veces confunde a los que nacieron judíos. “Nosotros no pudimos escoger, pero ellos sí de libre acuerdo” dicen muchos judíos incrédulos ante el entusiasmo de los nuevos judíos.

Los nuevos judíos son un desafío para el resto – y sin duda necesitamos ese desafío. Ellos no dejan de preguntar el porqué de todo. Contestarles que esta es la manera en la que hacemos las cosas porque así lo aprendimos de nuestro padres no les sirve como respuesta. Ni debería ser así. Los judíos se suponen que deben vivir su judaísmo de forma auténtica, no según los patrones de comportamiento, habla, vestimenta o cocina de Europa del Este. Por ejemplo comer pollo el viernes por la noche es una tradición de los países del Este de Europa, no judaísmo.

Para los nacidos judíos el verse rodeados de nuevos judíos les obliga a pensar en su religión e identidad, y no, asumirla sin más.

Entre el Holocausto, la lucha por la liberación de los judíos soviéticos y la supervivencia de Israel de alguna manera somos un pueblo desgastado. Los nuevos judíos nos fortifican y nos dan vigor, nos dan esperanza. De hecho, ellos pueden ser nuestra mayor esperanza.

Más aún, nada podrá persuadir más a los judíos de nacimiento de que se tomen su judaísmo con seriedad que los conversos al judaísmo. Los judíos asimilados tienden a asumir automáticamente los valores de la mayoría social que los rodea. Por lo tanto, ¿qué podría tener una mayor influencia sobre los judíos que ver cómo los que no lo son escogen hacerse judíos?

 

SEXTA RAZÓN: LOS NO JUDÍOS ESTÁN MÁS ABIERTOS AL JUDAÍSMO QUE LA MAYORÍA DE LOS NACIDOS EN ÉL

Hace poco hablé con el profesor de estudios judíos en la Universidad de Alabama, Richard Cohen, que me demostró su desesperación al ver el número ridículo de judíos que iban a sus clases o a celebraciones judías. “Es extraño”, se lamentaba, “los no judíos están mucho más interesados en mis clases de judaísmo básico que los que son judíos.”

De hecho, no es tan extraño, y nos puede hacer ver una lección muy importante.

Los judíos estamos cometiendo un error terrible al intentar llegar sólo a aquellos que han nacido judíos. Sé mejor que nadie el grandísimo número de judíos que han retornado a la observancia. Yo mismo he dedicado gran parte de mis energías al retorno de los judíos al judaísmo.

Pero los que han recuperado su observancia son un número infinitesimalmente pequeño. La mayoría de los judíos siguen siendo judíos sólo por sus apellidos, no por su voluntad de comprometerse con el judaísmo. A pesar de que hay que seguir trabajando para que se familiaricen con su judaísmo, no deberíamos concentrarnos solamente en ellos en exclusiva.

Por lo menos hay tres razones para esto:

La primera, no hay forma de dirigirse sólo a los judíos que no tienen afiliación religiosa. Los judíos no religiosos están completamente integrados en la sociedad general, viviendo, trabajando y casándose con los que no son judíos. ¿Cómo se puede dirigir un mensaje exclusivamente a ellos? ¿Vamos a hacer anuncios de radio que digan: “Este mensaje va dirigido sólo a aquellos que sean judíos de nacimiento”?

La segunda razón es que cualquier mensaje dirigido en exclusiva a los judíos será seguramente ignorado. Los judíos sin afiliación religiosa quieren escuchar sólo si el judaísmo es digno de ser vivido por cualquier persona, no sólo para aquellos que tienen padres judíos. O bien el judaísmo tiene algo que decir a todo el mundo, piensan estos judíos, o no tiene nada que les interese a ellos. Y en esto están totalmente en lo cierto.

Tercero, la mayoría de los judíos se toman en serio lo que sus amigos no judíos le dan importancia. Por lo tanto, un mensaje invitando a los no judíos a considerar el judaísmo dará muchísima más credibilidad a ojos de los judíos no afiliados que si fuese dirigido sólo a los nacidos judíos. De hecho, pocas cosas atraerán más a los judíos alienados del judaísmo que no judíos intelectualmente despiertos considerando seriamente el judaísmo.

La mejor forma de atraer a los judíos es que vean como el judaísmo abraza y toca al mundo entero y como el mundo responde positivamente. Una de las razones por las que tantos judíos ignoran el judaísmo es por su percepción de que es insular y provinciano – que solo se dirige a los judíos. Cuando demostremos que el judaísmo tiene un mensaje para todos, para el mundo entero, los judíos sin afiliación empezaran a verlo como algo interesante.

Al contrario que mucho judíos de nacimiento a un inmenso número de no judíos les encantaría formar parte del pueblo judío y tener una vida judía. Les encantaría una religión que pone el énfasis en el comportamiento correcto y no en la fe, que enseña como incorporar lo sagrado en la vida diaria, que estimula el intelecto, que hace que uno sea miembro de un pueblo además de una religión, que es la civilización más antigua del mundo aún con vida, que dio al mundo el concepto de Dios y el Decálogo, y que, el implicarse con el pueblo judío, te obliga a implicarte con todos los grandes desafíos morales de nuestro tiempo.

Un número incontable de no judíos necesitan el judaísmo. Y el judaísmo también los necesita a ellos.

 

II

A muchos judíos les sorprende que el judaísmo admire y desee tan profundamente a los conversos. Pero la evidencia es contundente y sobrecogedora.

Para empezar, el primer judío era un converso, un hecho extremadamente importante que las fuentes judías enfatizan repetidamente: “Dijo el Santo Bendito Sea: `Quiero al converso. Abraham era un converso´” (Tanjumá B. y N. Lej Lejá).

“Si un hombre desea convertirse al judaísmo pero dice `soy demasiado mayor para convertirme´ que aprenda de Abraham que tenía noventa y nueve años cuando entró en el Pacto con Dios” (Tanjumá B., Lej Lejá 40).

“Cada judío debe esforzarse para traer activamente a otros hombres bajo las alas de la presencia de Dios tal y como Abraham hizo” (Avot de Rabí Natán, capítulo 12).

No sólo fue el primer judío un converso sino que el Tanaj (la Biblia Hebrea) nos dice que el Mesías descenderá de una conversa, Rut. ¿Podría el judaísmo tener una declaración más contundente a favor de los conversos?

En el Talmud Rabí Eleazar ben Pedat dice que el Templo y el estado judío fueron destruidos y los judíos exiliados de su tierra – la mayor catástrofe para los judíos hasta su época – ¡para que los judíos pudiesen recoger conversos!: “El Santo, Bendito Sea, exilió a Israel entre las naciones para aumentar su número con la suma de conversos” (Pesajím 87b).

Como Bernard Bamberger escribió en su libro Proselytism in the Talmudic Period “que la tragedia del exilio… fuese entendida, aunque sólo fuese por unos pocos maestros, como un método usado por la Providencia para aumentar el número de prosélitos, indica lo grande que era la importancia que le daban los rabinos al movimiento misionero”.

Según el judaísmo, Dios no sólo ama a los conversos – “Amados son los conversos; de todas las formas posibles Dios los considera parte de Israel” (Mejiltá Nezikím [Mishpatím] 18) – sino que algunos rabinos dijeron que ¡Dios los quiere aún más que a los judíos de nacimiento! “Dijo Resh Lakish: el converso es más querido que los judíos que estuvieron delante del Monte Sinaí. ¿Por qué? Porque si ellos [los judíos al pie del Monte Sinaí] no hubiesen visto los rayos y truenos y la montaña temblando y el sonido del shofar, no hubiesen aceptado la Torá. Pero aquel que no vio ninguna de estas cosas, vino, se entregó al Santo y aceptó sobre sí el reino de los cielos” (Tanjumá B., Lej Lejá 6).

Acerca de como recibir a los potenciales conversos, al actitud general aceptada por los rabinos es “cuando una persona venga a convertirse, se le debe recibir con una mano abierta para traerlo bajo las alas de la Presencia Divina” (Leviticua Rabá 2: 9). Incluso Rabí Eliezer ben Hircanos, que era muy suspicaz acerca de los conversos, probablemente debido a malas experiencias con conversos a la nueva secta de los cristianos, dijo: “Cuando alguien venga a ti con sinceridad para convertirse, no lo rechaces, al contrario anímalo a hacerlo” (Mejiltá Amalek 3).

Más aún, mientras que el judaísmo espera que la gente llegue a él por el amor a Dios, la Torá e Israel, la halajá acepta a aquellos que se convirtieron “para poder casarse, por su propio beneficio o por miedo” (Ievamot 24b).

Rambam escribió: “Se nos manda honrar y venerar a los padres, obedecer a los profetas, pero a los conversos se nos manda tener un gran amor en lo más profundo de nuestros corazones” (Responsa 369 editada por Freimann según como esta citada en la Encyclopedia Judaica).

En el s. XIII Moshé ben Jacob de Coucy defendía que los judíos debían ser siempre honrados  con los gentiles porque “siempre que los judíos actúen con engaños hacia los gentiles, ¿quién de ellos querrá unirse al pueblo judío?” (Semag, Asayin 74, citado en la Encyclopedia Judaica).

En contra de la inmensa cantidad de literatura (de la que sólo hemos mencionado una pequeña parte) a favor de las conversiones y de la búsqueda de conversos en toda la literatura rabínica sólo hay cuatro citas ambivalentes sobre este tema. Considerando el amplio abanico de puntos de vista en prácticamente cualquier tema en el Talmud, este número tan pequeño es una prueba impresionante de como el judaísmo está a favor de la conversión. Más aún, la pequeña ambivalencia que existe precisamente habla de aquellos conversos que fueron menos que leales durante tiempos de persecución. Seguramente, como contraste, por lo menos un número de nacidos judíos similar fueron igualmente desleales, como hemos visto en la Parte I, mientras que vemos como es común que muchos nacidos judíos participen e incluso lideren actividades anti Israel, sería impactante ver a un converso implicado en semejante cosa.

 

LOS JUDÍOS BUSCARON CONVERSOS SIEMPRE QUE FUE POSIBLE

Como resultado de la actitud del judaísmo hacia la búsqueda de conversos, los judíos han buscado conversos vigorosamente siempre que fue posible. En el mundo antiguo, los judíos eran misioneros tan activos en la conversión al judaísmo que para el comienzo de la era común el diez por ciento de la población del Imperio Romano era judía. Según el decano de los historiadores judíos Salo Baron los judíos llegaron a ser ocho millones en el Imperio Romano (A Social and Religious History of the Jewish People, Vol. I, pág. 170) – en gran medida por la búsqueda activa de nuevos conversos. El libro de Mateo del Nuevo Testamento correctamente describe a los fariseos como “cruzando mares para conseguir un solo converso”. El historiador judío Josefo escribió en aquel tiempo que “el proselitismo estaba extendido entre la gente común”. Como consecuencia, los habitantes de tanto ciudades griegas como bárbaras evidenciaban un gran celo por el judaísmo (Contra Apión 2, 39).

Los resultados fueron impresionantes también cualitativamente. Entre los conversos más notables al judaísmo estaba Onkelos cuya traducción aramea de la Biblia es estudiada hasta el día de hoy. La larga lista de grandes rabinos del Talmud que descendían de conversos incluye a grandes nombres como Rabí Meir, Rabí Akiva, así como a Shemaiá y Avtalión. Maimónides cita en su introducción al Mishné Torá que el padre de Akiva era converso.

Fue el cristianismo, no el judaísmo, el que paró un más que probable movimiento masivo de conversiones al judaísmo. Cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano, el estado inmediatamente prohibió la conversión al judaísmo, y hacia el año 407 de la era común, que un cristiano se convirtiese al judaísmo empezó a castigarse con la pena de muerte. Tanto el converso como el judío que ayudase con la conversión serían ejecutados. Tales prohibiciones junto con el progresivo deterioro de las condiciones de vida de los judíos y el aumento cada vez mayor de la judeofobia cristiana es lo que detuvo a los judíos de continuar buscando nuevas conversiones. El odio hacia los judíos, no el judaísmo, es lo que paró la búsqueda de más conversos. Aquellos judíos que creen que el judaísmo no debería buscar nuevos conversos han adoptado la actitud de los opresores de los judíos, no del judaísmo.

A pesar de todas estas persecuciones los judíos siguieron buscando conversos siempre que fue posible. Pero las consecuencias eran frecuentemente horrificantes.

En 1012 el Padre Vicilinus, un sacerdote católico de Mainz (Alemania) se convirtió al judaísmo. Muchos estudiosos consideran esto la causa de la subsecuente expulsión de los judíos de Mainz.

En 1539 en Polonia Catherine Weigel, una mujer de 80 años fue quemada viva por el hecho de haberse convertido al judaísmo (Encyclopedia Judaica, Vol. 5, pág. 1190).

Todo esto tuvo un impacto terrible en la psique judía. El miedo constante de la persecución y la segregación forzada de los judíos tuvo como resultado que los judíos se viesen a sí mismos como inherentemente, casi racialmente, diferentes. Una de las consecuencias fue el desinterés por, incluso casi antipatía, la búsqueda de conversos. Por eso Rabí Solomon Luria del s. XVI (el Maharshal) pudo escribir: “que pueda la semilla de Israel continuar en pie y mantener su lugar entre las naciones a los largo de todos los días de nuestro exilio y que ningún extraño se le añada que no sea de nuestra nación” (Encyclopedia Judaica, Vol. 5, pág. 1191).

A pesar del aumento de la creencia en la distintividad judía, algunas conversiones continuaron dándose – y como consecuencia lo hicieron las persecuciones por ellas. En 1716 dos mujeres cristianas que se convirtieron al judaísmo fueron ejecutadas en Dubno. En 1738 un oficial de la marina llamado Alexander Voznitsyn fue quemado en una pira por haberse convertido al judaísmo en Rusia. Junto con el judío que lo persuadió para convertirse. En Vilna en 1746 lo mismo le pasó al conde Valentine Polocki. Pero en general la actitud de apatía hacia los conversos, nacida después de siglos y siglos de persecución y represión, permaneció.

 

PORQUÉ LA MAYORÍA DE LOS JUDÍOS NO COMPARTEN LA ACTITUD DEL JUDAÍSMO HACIA LOS CONVERSOS

Siglos y siglos de persecución

Gracias a los siglos de judeofobia, de segregación forzada del resto de la sociedad, de la pena de muerte para los conversos y los judíos que los ayudaron a convertirse, la actitud expresada por el Maharshal se convirtió en la mayoritaria entre muchos judíos. Los judeófobos forzaron a los judíos a ignorar al resto del mundo, en contra de los deseos del judaísmo. Cuando un judío contemporáneo se expresa con ambivalencia hacía la búsqueda de conversos, está expresando una actitud no judía, que a pesar de ser indefendible, es explicable. Es la hora de volver a las verdaderas metas del judaísmo y romper de una vez por todas con el aislamiento y la insularidad impuesto sobre nosotros por los judeófobos.

No deja de ser irónico que muchos de los judíos que muestran ambivalencia o incluso que se oponen a buscar conversos son los que más niegan que las actitudes de los judíos religiosos han sido formadas por circunstancias históricas. Ya que está claro que en ese caso los judíos tienen actitudes que no vienen de la Torá sino solamente como resultado de fuerzas históricas. Para un judío religioso el tener ambivalencia ante la búsqueda de conversos es permitir que se le de la victoria a los judeófobos y a hechos históricos ajenos, no al judaísmo, para dar forma a su perspectiva religiosa.

La pérdida del sentido de misión

Una segunda razón relacionada con el porqué de que tantos judíos sean ambivalentes ante la búsqueda de conversos es que la mayoría de los judíos implicados en el judaísmo han perdido todo sentido de su misión para el mundo. La insularidad y la obsesión con uno mismo, forzada en nosotros por los judeófobos ha llegado a ser aceptada como el estado normal de las cosas. Uno de los resultados de esta situación es que los judíos que sienten que tienen una misión y responsabilidad hacia el resto del mundo son muchas veces los que menos conocen el judaísmo, mientras que precisamente los judíos que supuestamente están más inmersos en el judaísmo, no sienten que tengan ninguna misión para el mundo, ni que tengan que comunicarle nada.

Cuando los judíos religiosos ignoran al resto del mundo están pecando en contra de Dios y del judaísmo. Como ya hemos visto, la Biblia y el Talmud no pueden ser más claros acerca de la necesidad de influenciar a toda la humanidad y atraer a los que no son judíos bajo las alas de la Presencia Divina. Aún así estos objetivos siguen siendo tratados con neglicencia por los judíos religiosos. De hecho, todo lo contrario, muchas de las energías de los judíos religiosos se dedican a una tendencia cada vez mayor de aislarse más y más de los que no son judíos y desarrollar barreras halájicas cada vez más altas y restrictivas. Los únicos judíos que parecen tener un sentido claro de su misión para el resto del mundo son los judíos más seculares de la izquierda más radical que durante cerca de dos siglos han trabajado laboriosamente para llevar al mundo no bajo las alas de la Presencia Divina, sino bajo las alas de sus propias ideologías. Por todo esto ya que el judío de a pie no hace ni el más mínimo alegato de ofrecer de alguna manera el judaísmo a los gentiles sin religión, estos serán abordados por todo tipo de sectas, movimientos políticos y filosofías, por no mencionar a otras religiones, especialmente el islam.

La búsqueda de conversos tiene asociadas connotaciones negativas

Una tercera razón por la que los judíos desechan la posibilidad de buscar nuevos conversos es que identifican esto con los esfuerzos misioneros de otras religiones tantas veces ofensivos. En el momento en el que se menciona la búsqueda de conversos la mayoría de los judíos tienen un escalofrío horripilante – piensan automáticamente en la historia de los esfuerzos de misioneros cristianos para salvar almas y se imaginan a judíos yendo puerta a puerta con panfletos y octavillas.

El judaísmo quiere  a los conversos y pide que los que no son judíos sean parte del monoteísmo ético, pero nunca a opinado que los no judíos deben convertirse al judaísmo. Esta es una de las razones por las que los judíos nunca sientan el impulso que musulmanes y cristianos tienen en la búsqueda de conversiones. Al cristiano clásico el no promover la conversión sería equivalente a condenar almas al infierno. Lo único que puede proteger al que no es cristiano del fuego y condena eterna es el misionero cristiano. Los judíos no comparten esta visión de los no judíos o de ellos mismos como la clave para la salvación. El judaísmo enseña que cada persona que sea decente, judía o no, tiene su parte en el mundo venidero. De hecho, al contrario que otras fes el judaísmo opina que llegar al judaísmo puede hacer más difícil alcanzar el cielo.

El judaísmo quiere que los que no son judíos se conviertan para el beneficio del mundo, no para beneficio del alma del converso. Por esta razón los judíos deben pensar en atraer a la gente al judaísmo de la misma forma en que los miembros de los partidos políticos intentan convencer a otros de que los voten o se hagan de ese partido. La gente intenta influenciar los puntos de vista políticos de los demás no por las almas de esos individuos, sino por un bien mayor. Cuanta más gente comparta sus valores, creen los de izquierdas y derechas, mejor será el mundo. Esa es la razón principal por la que el judaísmo quiere que los no judíos adopten el judaísmo: el mundo sería un lugar mejor (por no mencionar que sería mejor para los judíos – véase la primera parte, I). Punto.

Acerca de las connotaciones negativas asociadas con la búsqueda de conversos, en cierto modo tiene un componente de hipocresía. Porque en los últimos doscientos años, los judíos han sido probablemente los misioneros más activos del mundo entero – sólo que no para el judaísmo.

Bien haya sido el socialismo, el feminismo, el marxismo, o el liberalismo los judíos han tenido un papel totalmente desproporcionado en la búsqueda de conversos a estos movimientos. Quizás la única ideología a la que a la que estos judíos modernos no han buscado conversos es al judaísmo. Esta situación ha sido muchas veces muy negativa para el mundo e incluso frecuentemente suicida para los judíos – en términos del número de judíos perdidos en estas ideologías y en términos de la destrucción que estas ideologías han traído para los judíos.

Es muy hipócrita que haya judíos que pertenezcan a organizaciones no gubernamentales, participen en campañas de partidos políticos, apoyen movimientos ecologistas y que se impliquen en el apoyo a todas las demás formas de acción social y sin embargo que se vuelvan tan remilgados cuando se trata de hacer algo por el bien del judaísmo. Esto sólo se puede explicar por la inseguridad y el desprecio por el judaísmo, no por el desprecio a la búsqueda de “conversos” (que tan bien hacen para otras causas).

 Si la mayoría de los judíos contemplasen el judaísmo por lo menos con el mismo respeto que valoran muchas ideologías no religiosas entonces defenderían y propugnarían que otros lo adoptasen como suyo.

Sentimiento de inseguridad

Una de las mayores razones por las que los judíos han sido tan activos en tantas ideologías conservadoras y de izquierdas ha sido la inseguridad judía – específicamente el miedo de que el mundo liberal en el que vivimos vuelva a asesinar a los judíos. Los judíos activos en los movimientos sociales conservadores o radicales raramente mencionan esto, y muchos probablemente no son ni siquiera completamente conscientes de ello, pero es así sin duda alguna. Los judíos tienen un profundo miedo hacia el Holocausto y los cerca de dos milenios de judeofobia religiosa. El pueblo judío es un pueblo muy pequeño que grandemente teme la recurrente violencia masiva antijudía.

Muchos, especialmente los de izquierdas, creen que la solución a la judeofobia está en que los judíos dejen de ser judíos (a la vez que esperan que los no judíos también se olviden de sus identidades distintivas).

Por lo tanto, lo último que los judíos con miedo quieren – sean de izquierdas o no – es que los judíos sean públicamente judíos. Y nada parece más agresivamente público que buscar conversos a tu propia religión.

Esta inseguridad acerca de ser judío en un mundo que ha dado amplias razones para tal inseguridad es una razón más por la que muchos judíos instintivamente reaccionan negativamente al proselitismo judío. Por supuesto, si estos judíos lo pensasen por un instante verían los beneficios que representaría si mucho se hiciesen judíos. Por un lado, tener millones de familias no judías con un miembro judío disminuiría la judeofobia. Por otro, más judíos significaría una diana menos apetecible para el acoso. He discutido este y muchos otros beneficios en la Parte I de este artículo.

Una falta de apreciación del valor del judaísmo

Es fácil entender porqué los judíos que no son particularmente religiosos tienen muy poco interés en buscar conversos. ¿Por qué aquellos que no les importa nada el judaísmo querrían que otros se convirtiesen? El verdadero misterio está en la postura de los judíos religiosos: ¿por qué, aquellos que presumiblemente aman al judaísmo, no quieren que otros tengan vidas judías?

Algunas posibles respuestas ya han sido discutidas – en particular, cómo siglos de persecución y aislamiento han llevado a tantos judíos a verse como inherentemente diferentes de los que no son judíos. Pero hay otra respuesta adicional.

 A lo largo de los siglos, un desarrollo particularmente desafortunado tuvo lugar en la manera de vivir el judaísmo. La noción de que la razón de los mandamientos es desconocida se afianzó cada vez más, y según esta noción los mandamientos deben ser obedecidos no porque tengan una inherente excelencia moral o racional, sino solamente porque Dios los mandó. El judaísmo por lo tanto parece consistir en su mayoría de prácticas irracionales (¡!). Esto como era de esperar ha traído dos inevitables consecuencias. Una es que los judíos han perdido la visión del significado y el propósito del judaísmo, y por lo tanto han perdido la habilidad de articular racionalmente su significado a los demás. La segunda es que el judaísmo se convirtió en una forma de vida étnica en lugar de una religión capaz de abrazar el mundo entero. Por eso, además de no querer ofrecer el judaísmo a los que no son judíos, los judíos religiosos ni siquiera son teóricamente capaces de explicar el judaísmo a los demás. Si tú no entiendes tus leyes, difícilmente se las podrás explicar a otros, y mucho menos defender el caso de que otros deban vivir según esas leyes, por supuesto. Como es natural no querrás, ni mucho menos serás capaz, de atraer a otros a una forma de vida que es un ritual étnico vacío en lugar de algo universalmente relevante. La gente puede convertirse a una religión e incluso a un pueblo, pero no a una etnia.

Por esta razón, la mayoría de los judíos religiosos se han hecho tan incapaces, como los judíos no religiosos más ignorantes, de explicar el judaísmo a los demás.

Por supuesto, hoy en día, a los judíos religiosos les gusta responder que conocen muy bien la belleza y la profundidad de las leyes judías… Pero si es así, ¿con qué justificarán racionalizar el acaparar algo tan bello sólo para ellos? ¿Y con qué justificación pueden seguir ignorando el explícito deseo del judaísmo por los conversos? O bien no están convencidos de su propia habilidad (y de la habilidad del judaísmo mismo) para defender el judaísmo en el libre mercado de las ideas, o son muy egoístas e insolidarios, deseando que el mayor número de gente posible se quede fuera de una forma de vida tan enriquecedora.

Anuncios
comentarios
  1. Muy interesante análisis… ¡Para releerlo varias veces y tomar nota! Excelente.

    Le gusta a 2 personas

  2. Muy interesante, y alentador ( al menos para mi ) YO QUIERO SER JUDÍO EN TODO EL SENTIDO COMPLETO DE LA PALABRA, VIVIR COMO JUDÍO, ORAR COMO JUDÍO, Y UNIRME A EL PUEBLO BENDITO porque yo amo a ISRAEL y a su milenaria Sabiduría. ¿Qué debo hacer? Shalóm lajem.

    Le gusta a 1 persona

  3. Mauricio Lefcovich dice:

    Lo que usted y otros como usted quieren y manifiestan es aberrante. Primero y ante todo por considerar al judaismo como una religión, no somos una religión, somos un pueblo, con tradiciones, una lengua, una historia y una continua lucha por nuestra subsistencia. No se trata de que alguien acepte preceptos, se trata de que no puede participar de aquello que no le pertenece, de aquello que no es suyo. Usted es de lo vivos que piensan que poniendo un poco de agua al barril hará que haya mas vino. Lo único que logrará es que el vino pierda día tras día sabor. Cuando yo como judío me encuentro con otros judíos, y hablo de judíos auténticos, hablamos de nuestras pertenencias a grupos sionistas, al Betar, al Hashomer, al Dror, al Agudat. Hablamos de nuestros parientes en Israel, hablamos de nuestros ascendientes y siempre encontramos con uno u otro algún parentesco lejano o cercano, y no lo digo en broma, me ha ocurrido pasar por comunidades judías de España, Francia y Holanda y descubrir conocidos y hasta parientes en común. El judaísmo es no solo los preceptos que usted pretende enseñarle a los goim, el judaísmo es Bialik, es Sholom Aleijem, es klezmer, son nuestras comidas sefaradies, askenazies o yemenitas. Usted es un auténtico ********** (la palabra anterior ha sido censurada por el moderador por su mal gusto y obscenidad). Usted es de los que fomentan el ingreso de nuevos erev rab, una nueva multitud mezclada. Demás está decir el desastre que causaron aquellos. Yo soy judio y no tengo nada en común con un mexicano, español o colombiano que quiera ser judío porque le gusta la cabala o le resulta atrayente nuestras festividades. Usted pretende vencer lo que no se puede vencer, que son las profecías. Ya en la Torah está bien en claro que estaremos sólos entre las naciones y seremos pocos en número. Gran parte de los problemas actuales son producto de no mantenernos suficientemente alejados de las costumbres y forma de vida de los demás pueblos.

    A raiz de todas estas barbaridades que rabinos como usted difunden le pregunte a un rab que deberiamos hacer. Su respuesta fue clara y contundente. Cumplir mitzvot, esto de por si ya es suficiente, de terminar con pensamientos como él suyo se encargará quien deba encargarse.

    Shalom.

    Me gusta

    • Le agradecería que no me insultase llamándome obscenidades, por favor. Como ha visto me he visto obligado a censurar su comentario porque no admitiré insultos ni lenguaje obsceno en mi blog.

      Es verdad que el judaísmo es complejo y tiene muchas facetas pero usted lo reduce a sólo un club social y político, o, a una familia y se olvida del componente religioso. En ningún momento el artículo de Dennis Prager niega que el pueblo judío sea un pueblo. Cuando dice que habla de sus ascendientes… me pregunto, ¿cuántos de ellos serían conversos?

      Usted, si lo entiendo bien, parece opinar que una persona que no nace judía no se puede convertir en judío. Que sería un desastre aceptarlo y que hay judíos más auténticos que otros. Me pregunto que opinión le merecen los siguientes conversos Avraham y Sará, o las esposas de todos los Patriarcas, o Rut de la que vendrá el Mashíaj, o la esposa de Moshé Rabenu nada más y nada menos. O el profeta Ovadia. Y una larga lista de rabinos de la Mishná y la Guemará que o bien eran conversos o hijos de conversos.

      Su rav debe ser un hombre sabio al recomendar el cumplimiento de las mitzvot. Me pregunto que opinará de la mitzvá de amar a los conversos.

      ¡Shalom u-Brajá!

      Le gusta a 1 persona

    • Octavio maldonado dice:

      Señor Mauricio Lefcovich,
      Si el gran rabinato de Israel avala las conversiones de este foro, ¿por qué tanta negativa de su parte?
      Shalom.

      Me gusta

    • celiasteiman dice:

      El artículo es muy bueno, si piensas así no estás ayudando a nuestro pueblo.
      El odio hacia los judíos se ha alimentado durante siglos gracias a actitudes erróneas como la tuya, que se describe en el artículo.

      Me gusta

  4. Maritza dice:

    Considero muy excelente, veraz y sobre todo real este artículo. Es muy bueno que se levanten voces para tratar este tema. De mi parte, me siento muy agradecida. Saludos y bendiciones para Ud.

    Le gusta a 1 persona

  5. Marco Calderón dice:

    Maravillosa verdad. Soy judío nuevo y lamento que nadie no me lo hubiera presentado antes. Mi vida presente no es ni la sombra de la anterior. Shalom.

    Le gusta a 1 persona

  6. maria dice:

    Agradezco su escrito soy judía convertida por elección y si bien es cierto que ha sido difícil por personas como Mauricio lefcovich, de las que hay muchas, es bueno reconocer que en mi vida es lo mejor que he hecho. Es cada dia aprender como encaminarme correctamente para corregir y elevar mi alma para cuando llegue al Creador. Todos tenemos una corrección que hacer no solo es honor para los judíos de vientre, es necesidad del ser humano que busca encaminar su esencia… Es aprender a no idolatrar y que las fiestas que se celebran tienen un sentido con base de la Torá. Es aprender a comer lo que D..s nos ha ordenado para no ser inmundos y eso debería ser derecho de cada persona de la cultura que sea que sinceramente quiera aprenderla. Es más es maravilloso encontrarle sentido a cada cosa que creíamos inexplicable porque en la Torá y en los escritos de los sabios esta todo… Ser judío no es lo que dice este señor que es solo un pueblo también es una religión, una religión que ofrece luz y esa luz muchos la buscamos porque la necesitamos. Estoy segura que Hashem también es para nosotros si los muchos judíos no fuesen tan herméticos lejos de asimilarse ellos encontrarían muchas personas a las que Hashem también ha llamado y que probablemente sus almas estuvieron el dia de la entrega de la Torá y que ahora están desorientadas buescando el camino…. Gracias para mi es un orgullo decir cuando me preguntan y en tu familia quien es judío pues yo respondo, nadie, ni mis padres, ni mis hermanos, ni mis abuelos, solo mis hijos, mi nieto y yo. Yo me encargue de enseñarle a mis hijos el camino y están contentos en él.

    Le gusta a 2 personas

  7. manuel dice:

    Es una pena que que personas como Mauricio Lefcovich estropeen el mundo. Pongo un ejemplo para explicar esto. Si los judíos son el único pueblo obediente a las leyes verdaderas del Creador, ¿no quiere el creador que toda la tierra fuese judía y así ser obedientes todos los habitantes? ¿O es más importante conservarse como un pueblo único? ¿Es eso lo que Hashem quiere? Creo que si en las manos de alguien estuviese sacar de la idolatría aunque sea a una sola persona no debería escatimar nada. Al menos deberían dejar claro que todo el que desee aceptar las leyes del Creador sin intenciones ocultas tienen las puertas abiertas. La profecías negativas se pueden cambiar y es el deseo del Eterno que así sea, las positivas no cambian se cumplirán si o si. A usted que a publicado este documento le felicito y le hago saber mi completa satisfacción al saber de personas con perceptiva positiva y no egoísta como usted. Shalom

    Le gusta a 1 persona

  8. Reblogueó esto en Mujer Djudia Edúcatey comentado:
    Excelente análisis acerca de que el judaísmo debería darle la bienvenida a los que quieren convertirse de corazón y los beneficios que esto sumaría al pueblo judío.

    Le gusta a 1 persona

  9. unicidad dice:

    El judaismo debería difundir libremente sus ideas y aceptar con sumo agrado a quienes quieran sumarse al monoteísmo puro. NO dividir todo en dos. Nosotros, con la verdad, el resto con la suya ¿?

    Le gusta a 1 persona

  10. Un saludo muy cordial y lo felicito por tan importante información ojalá y que todos nos pudieramos convertir sería una bendición pero creo que es difícil hay muchas sinagogas que no convierten quisiera encontrarme una por aquí en el sur de Texas. Baruj HaShem nos bendiga a todos.

    Le gusta a 1 persona

  11. Stella neyra dice:

    Interesante artículo y aprovecho la ocasión para reflexionar sobre lo siguiente:
    Si se habla de fomentar conversiones ¿A cuál de las corrientes del judaísmo sería? Porque el “monopolio” del reconocimiento legal a la nacionalidad y demás lo tienen los herederos de los fariseos, es decir, los ortodoxos.
    En segundo lugar, segunda pregunta: un judío étnico puede no saber nada de nada de Torá o saberla e ignorarla, ser idólatra, dedicarse a la astrología como arte adivinatorio (oficio expresamente prohibido en la Torá) al final siempre será enterrado en el cementerio”oficial” y hay millones de los que creen que Schneerson es el Mesías (todos saben que no lo es y nunca lo será) y nadie los persigue. ¿Por qué aquellos que en Israel dicen abiertamente que creen en Yeshúa/Jesús , a quien consideran el Mesías judío, son perseguidos y discriminados por buscar su propio camino igual que los reformistas o cualquier otra vertiente el judaísmo? Cada uno respóndase luego de haber leído esta clara exposición.
    En tercer lugar, creo que se olvidaron de la respuesta que los rabinos le dieron a Ben Gurión cuando éste les preguntó (dado que se acababa de fundar el Estado de Israel) ¿a quién les damos pasaporte? y le dijeron: “A todo el que venga y te diga que es judío”. ¿Se tiene alguna idea, por todos los avatares sufridos a lo largo de la historia, o se ha tratado de encontrar o determinar cuántos descendientes de judíos no saben que lo son y cuántos de ellos estarán entre los que buscan la convertirse?
    Por último, creo que el problema principal y la solución a todo esto es lo que en parte señala el artículo: “pérdida del sentido de misión, de objetivo del judaísmo”, éste último entendido no como se lo conoce habitualmente, sino como principios fundamentos del desarrollo espiritual de los seres humanos, compromiso con los valores, deberes y derechos devenidos de un pacto hecho con el Creador, no con la gran cantidad de textos producidos por quienes al enseñar la Torá se asumen dueños de la única forma de interpretar y entender la Torá. Aquí quiero aclarar que no se puede dejar de lado leer textos enriquecedores para el crecimiento espiritual, pero que se pretende sean más importante que la misma Torá.
    Finalmente, pienso que cuando ese sentido espiritual, ese crecimiento espiritual basado en la Torá se dé, todo lo demás, es decir, el problema que motiva el ensayo que hemos leído, desaparecerá porque no hay poder mayor que las palabras mismas que las del Todopoderoso, Creador del cielo y la tierra, eterno Rey del Universo.

    Me gusta

    • celiasteiman dice:

      Es curioso, la mayor parte de la humanidad occidental es judía, ya que los judíos hemos andado en todos los países y muchísimos han sido obligados a convertirse al catolicismo.
      O sea que si es por grupo étnico, por el tema de la sangre, que la gente se convierta no sería problema, como dijo acertadamente Ben Gurion, pero es necesaria una actitud activa por parte de los judíos hacia los no judíos, más que nunca en estos momentos.

      Me gusta

  12. Yerajmiel Barg dice:

    Difiero con dos cosas que leí del artículo:

    1) Si creo que los hijos de matrimonios mixtos son judíos (aunque no estoy a favor del matrimonio mixto). Mis fundamentos para afirmar esto es algo muy sencillo que muchos ignoran y otros muchos quieren ignorar, Sara la esposa de Abraham no hizo el pacto con Hashem, y si nos guiamos por el criterio de muchos Isaac no seria judío, pero si lo es. Otro caso famoso Moshe y Sefora, un matrimonio mixto, pero todos sabemos que los dos hijos de Moshe eran 100% judíos.

    2) El artículo pregunta si los goim se deben conformar solo con los preceptos de Noaj de una forma muy despectiva, como si estos preceptos fueran inventos humanos sin valor alguno. Hashem dio esos preceptos al resto del mundo para que con ellos los goim puedan tener un lugar en el mundo venidero. Si, no lo dijo el hombre que deben conformarse con eso, lo dijo Hashem, pero tampoco el dijo que tenían que conformarse. Hashem recibe con los brazos abiertos a todo aquel que quiera convertirse al judaísmo, pero no por eso los preceptos de Noaj quedan anulados para el resto y pueden ser despreciados (o eso es lo que yo puede percibir). Recuerdo que Hashem dijo y es mitzvá “Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto”.
    Resumiendo a lo que voy y quiero expresar, creo que es maravilloso aceptar a los conversos ya que es cierto la mitzvá de que los amarás, es genial. Pero primero lo que tenemos que hacer, lo que veo constantemente en todas las comunidades judías, lo que puedo corroborar en cada comentario en cada publicación de cada artículo que a nosotros los judíos nos compete, es la gran necesidad urgente de aceptarnos a nosotros mismos. Si no empezamos por ahí estamos lastimosamente perdidos, nos discriminamos constantemente, que si es ashquenazi, sefaradi, etíope, ortodoxo, reformista. Tenemos que tener en cuenta que somos un pueblo, el pueblo de Hashem, Hashem es uno. ¿Y que nos enseña esto? Que tenemos que emularlo como pueblo para que seamos UNO, así como lo es el, tenemos que estar unidos. Y si no espesamos por aceptarnos a nosotros ¿Cómo vamos a hacer para aceptar a otros? Fíjense cuantos conversos están terriblemente solos, en el proceso como una vez logrado. tenemos que arreglarlo, que aceptarnos y así luego poder aceptar y guiar a otros. Somos una luz para las naciones pero primero hay que comenzar por iluminarnos a nosotros, eso es primordial.

    Deseo que Hashem bendiga a todo el que lo lea y a todos sus familiares. Bendiciones a todo el pueblo judío y que podamos superarnos para ser cada vez mas conformes al corazón del Creador.

    Baruj Hashem

    Le gusta a 1 persona

    • En respuesta a tu primera cuestión evidentemente Sara se “convirtió al judaísmo” (sea lo que sea que significase eso en aquellos tiempos), al igual que Avraham. No entiendo porque uno sí lo hizo y la otra no. Se convirtió como lo hicieron también las esposas de Itzjak (Rivká), Iaacov (Lea y Rajel), Iosef (Asenat), Moshé Rabenu (Tzipora), Iehoshua (Rahab), Boaz (Rut). Está en el Midrash.

      Me gusta

    • celiasteiman dice:

      Me parece que lo que se dijo en el artículo no es que no tienen valor los mandamientos para los goim. Se dijo que para ofrecer a la religión judía al mundo, esos mandamientos solamente no representaban algo muy atractivo por si mismos.
      O sea que haberlos enunciado tiene valor mas que nada para los judíos, no para los no judíos.

      Por otra parte, me parece que el pueblo judío, por lo menos en Argentina, casi no tiene identidad judía, esta en gran decadencia. cuando esto ocurre, Hashem envía grandes penurias al pueblo judío, como los atentados terroristas en Argentina, inclusive el mismo Holocausto.

      No se me malinterprete: no estoy a favor de que nosotros el pueblo judío suframos, simplemente digo que Hashem es muy severo con su propio pueblo, el cual el eligió y que ni se acuerda de que Él existe.

      Me gusta

  13. Yerajmiel Barg dice:

    A lo que voy y es algo muy importante, ya que no se si entendieron mi comentario. Es que hay mucho por donde comenzar a incluir, los hijos de matrimonios mixtos, que como bien pude exponer no hay dudas que si son judíos.
    Nos rechazamos a nosotros mismos, nos peleamos por si yo soy más judío que tal o si tal es más judío que yo, y lo único que hacen es perder una gran cantidad de tiempo, energías y voluntades en cosas banales y superficiales en la mayoría de los casos, y en los casos podrían ser serios (Muy pocos, muy raro, muy rebuscado) en lugar de condenar ayuden a que vuelvan al camino de la Torá. ¿Quién sabe quién tiene la sangre más roja? Nadie, entonces traten bien a todos los judíos por igual.
    En vez de tirar una nueva idea a la basura como muchos “sabios” hacen, destruyendo la posibilidad de que surjan nuevos pensadores, tómenla en cuenta. Recuerdo que “Los celos entre los sabios llevan a una mayor sabiduría” (Baba Batra 21a). Pero parece que ya muchos olvidaron eso, estancándose en antiguos pensadores y no dando la posibilidad a nuevas ideas.
    Entonces espero que tomen mi pensamiento en cuenta. Para incluir ya hay muchos judíos abandonados que necesitan guía, se podría iniciar por ahí en vez de sumergirse a otros pueblos (Quedando expuesto a la asimilación y no siendo una prioridad).
    Y lo último, pero no menos importante que quise exponer, es algo esencial para el futuro de todo el pueblo judío. La unión, tenemos que ser uno como Hashem es uno, hay que emularlo en todo y esta característica de él es esencial. Recuerdo que todos los 9 de Av lloramos por la destrucción de nuestro sagrado templo a manos de los romanos. Pero muchos olvidan como es que fue que cayó a sus manos, por la gran división que existía entre nosotros. Todos somos hermanos, una gran familia descendientes de Abraham, Isaac y Jacob.
    Somos una luz para las naciones, pero primero hay que comenzar por iluminarnos a nosotros.

    Me gusta

    • celiasteiman dice:

      Me parece que en estos tiempos todos tenemos vivencias muy diferentes sobre la situación de la identidad judía. por lo menos en mi pais, esto cambia inclusive de lugar en lugar, en general predomina la tendencia a la asimilación, pero he notado hablando con funcionarios que vienen directamente de Israel, que como ocurre desde hace muchos años, incluso los judíos que viven en Israel tienen un concepto muy particular de sentirse judíos. Lamentablemente la desnunion existe inclusive en el mismo Israel o sea que la unión o la identidad común no depende de habitar el mismo territorio. Me decía una funcionaria : pero en los momentos de peligro, todos los judíos se unen? cual seria entonces el momento de peligro? cuando el territorio israelí peligra por algún ataque. es esa situación suficiente y única para ser considerada peligrosa para el pueblo judío? me parece que la actitud hacia los judíos sobre todo en la diaspora es muy peligrosa por parte de Israel, respecto al trato que se les da. Y las kehilot en la diaspora por lo menos en mi país tienen tan poca lealtad por los judíos que a ella se acercan que creo que ese es un peligro mucho mayor que un ataque terrorista. La falta de reconocimiento hacia el semejante dentro del mismo pueblo judío es el verdadero problema. El verdadero peligro para el judaísmo.

      Me gusta

    • celiasteiman dice:

      Somos una luz para las naciones, el mundo esta esperando algo de nosotros pero me parece que el mundo puede esperar sentado… no se puede dar a otros lo que no se tiene, me imagino que nuestra situación no debe para nada buena desde el punto de vista de nuestra relación con Ha shem

      Me gusta

      • Yerajmiel Barg dice:

        Yo también vivo en Argentina (gracias a Dios ahora estoy tramitando mi aliá) y sé muy bien de lo que hablas. Es muy cierto, creo que, si entendí bien tus comentarios, sobre el problema de aceptación de nosotros mismos estamos de acuerdo.
        Creo que compartimos la misma idea y anhelo de que por empezar tenemos que estar más unidos y aceptarnos a nosotros mismos. En Argentina como en gran parte del resto del mundo, incluido Israel lamentablemente, hay una gran discriminación entre nosotros mismos, tanto entre las diferentes corrientes como incluso dentro de cada corriente misma. Pero no hay que olvidar que somos UN pueblo y UNA gran familia. Primero hay que solucionar eso, es muy importante, es esencial.

        Me gusta

      • celiasteiman dice:

        lo de la union y aceptacion no esta en vias de realizarse.israel no tiene tampoco en cuenta esa cuestion, no hay grandes lideres que puedan unir al pueblo como ocurrio con Ben Gurion. Esperaba hacer aliay pero he notado que Israel no se toma en serio esa cuestion, y que parece ser que todo empieza y termina simplemente por estar, por vivir en el estado de israel, lo cual me parece una verdadera aberracion para el judaismo

        Me gusta

  14. Yerajmiel Barg dice:

    Claro que, si está en vías de realizarse, siempre y cuando todos sumemos nuestro grano de arena, todos pueden ayudar en eso. No depende solo de los lideres, depende de todo el pueblo, los líderes no tienen ningún poder absoluto y sin su pueblo no son líderes de nada.
    Hablaste de que Hashem nos está castigando, te recuerdo que no tener fe en el pueblo judío es equivalente a no tener fe en dios mismos, ya que dios nos dio una chispa de su alma divina y el predijo la rectitud de todos los judíos. Esa falta de fe en el pueblo a un verdadero líder como Moshe, mucho más grande que Ben Gurion, le costó la entrada a Israel.
    Vivir en Israel ayuda a la unidad del pueblo judío, es un sueño que nuestros ancestros añoraron por 2000 años, lucharon, lloraron, rezaron y se esforzaron por algo que ahora tenemos en la palma de la mano, pero muchos desprecian. Eso es aberrante, despreciar la tierra que dios nos dio y que tanto trabajamos en reconstruir es aberrante. Esa es una misión que nos une como pueblo mantener a Israel intacto, la tierra de Hashem, la tierra de la leche y la miel, nos une, tanto ashkenazies, sefaradies, etíopes y de la corriente judaica que fuese.
    La misión de proteger nuestro hogar es lo que por ahora nos une como pueblo y siendo la unión algo que tanto defiendo como primordial y esencial me parece un buen punto para esforzarnos juntos.
    Todo se puede realizar siempre y cuando todos tengamos fe, fe en Hashem, fe en nuestro prójimo, fe en nuestro pueblo y así con toda esa fe se va a poder construir un mejor futuro unidos.

    Me gusta

    • celiast dice:

      Yo tengo fe en HaShem, no tienen nada que ver con el pueblo judío, creo que es el pueblo judío el que no sigue a HaShem no se es más judío porque se esté en Israel y lo que noto es que Israel es un pueblo sin líder, ya sabemos lo que pasa cuando un pueblo carece del líder, ya pasó hasta con Moshé que tuvo que interceder con HaShem para que este no nos eliminará. Ahora no está HaShem ni hay nadie. Habrá que esperar el Mashiaj.

      Me gusta

    • celiast dice:

      no sé a titulo de qué viene ese comentario quien dijo que se puede equiparar un pueblo a Ha Shem?

      Me gusta

    • Yerajmiel la creencia en la supuesta “chispa divina” en las personas me parece peligrosísima por muy popular que sea. Dios es por definición indivisible. La división sólo se da en lo creado y no en el Creador. Son cosas diferentes. No somos eternos, ni nada en la creación lo es (humanos incluidos), sólo el Creador no perece ni cambia. Por otra parte yo personalmente jamás tendría fe en ninguna persona ni pueblo y menos aún lo equipararía con Dios que es incomparable.

      Le gusta a 1 persona

      • Yerajmiel Barg dice:

        El alma judía es creación eterna de dios, cuando el cuerpo perece el alma queda para siempre. No distorsionen lo que digo porque no lo digo solo yo, está en la Tora, por favor no entiendo cómo pueden discutirme mi deseo de unidad en el pueblo judío. No solo distorsionan mis comentarios y los de la tora (Que como todo judío sebe es la palabra de Hashem) están distorsionando y cuestionando el deseo más digno que cualquier judío puede tener y que lo pidió el mismo Hashem. Hashem pidió que el pueblo judío lo emule y es por eso que tenemos que ser UNO.
        Nunca dije que un judío se tiene que comparar con Hashem pero ya que tocaron el tema todo judío tienen que pretender emularlo y ser lo mejor que se pueda como él. Quien lo niega jamás levanto una Tora en toda su vida y eso es verdaderamente terrible cuestionar sin saber.
        La chispa divina que dios nos dio a todo judío es cierta, y el alma sin chispa divina o no es inmortal, por eso tanto judíos como goim tenemos lugar en el mundo venidero. No tener fe en el pueblo judío por lo tanto es comparable a no tener fe en dios mismo. Por ese motivo, por la falta de fe en el pueblo judío, Hashem castigo al profeta Elias y lo obligo a presenciar todos los Brit Mila, para que el supiera que siempre el pueblo judío estaría entrelazado con el pacto eterno a dios.
        Y repito, no sé el porqué de que todavía me sigan contradiciendo no solo lo que, en la Tora esta, sino también lo que el fin de todos mis comentarios quieren expresar. El cual bien no entendieron o muy desgraciada y terriblemente no quieren entender. Me siguen cuestionando lo esencial de la unidad del pueblo judío, me siguen cuestionando el poder del que dios nos doto para lograrlo, me siguen cuestionado el que antes de comenzar a aceptar a otros pueblos primero tenemos que ser más inclusivos con nosotros mismos (Y con esto me dan la razón).
        Yo no sé si lamentablemente se sienten impotentes para querer intentarlo y aceptar ideas nuevas e inclusivas o directamente no quieren que esto se logre, quieren que se siga viviendo en la división, la auto-discriminación y las lamentables situaciones que todo esto genera que cada 9 de Av allá una tragedia más que llorar.

        Me gusta

      • celiast dice:

        lo lamentable es victimizarse siendo una persona adulta.

        la unidad del pueblo judio no se puede lograr a la fuerza y por lo visto Israel es una bolsa de gatos con respecto a lo que significa ser judio. pero bueno , no te respondo más porque se ve que sufris demasiado.

        Me gusta

  15. Me refería al comentario de Yerajmiel no al anterior al mío. Creo que se descolocó el orden de la cadena de comentarios. Me pareció entender que de alguna manera en el comentario de Yerajnmiel que se equiparaba la fe en Dios con la “fe en el pueblo judío”. Desde el móvil es un lío.

    Le gusta a 1 persona

    • celiast dice:

      Sí, es verdad yo entendí lo mismo y me parece terrible que un judío se equipare con HaShem

      Me gusta

      • Yerajmiel Barg dice:

        ¿No esta Hashem? Que gran aberración. Y si quieren la llegada del Mashiaj todos se tienen que unir en la tierra que nos dio Hashem, Israel “La niña de sus ojos”.
        No comento mas, es inútil, me desprecian a mi y a la Tora. Mis intenciones son de las mejores.

        Le gusta a 1 persona

    • Yerajmiel Barg dice:

      Si lo que sucede es problema de entendimiento por el móvil, por favor tengan la paciencia para ir a una pc a contestarme. No quiero discutir.

      Me gusta

  16. Yerajmiel Barg dice:

    Yo no me victimizo, no necesito hacerlo, yo propongo, ustedes condenan, condenan a los que piensan distinto, a los que proponen, mientras se sientan a cuestionar, a insultar y a no hacer nada al respecto. Quieren que el mundo judío cambie pero no quieren cambiar ustedes.
    Realmente no veo la necesidad de insultar siendo adulto, que lamentable.

    Le gusta a 2 personas

  17. Javier dice:

    Increible, lúcido, realmente alentador, quizás la misión de Israel sea el sólo rescatar de las naciones a quienes a través de la historia se fueron o se les impusieron otros caminos, y ellos lo saben en su interior, saben que su Neshamá es judía como una persona honrada tiene la certeza que lo es, con sólo ese acto, Israel sería en la tierra un pueblo intimidante. El problema es como se le dice esto a un judio inteligente como Yehuda Ribco que claramente no comparte esta postura, ¿como logrará entender estas ideas él y otros ? Hashem en su bondad y justicia los ilumine.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s