El conocimiento general y la ley judía

Publicado: 20 febrero, 2016 en Judaísmo básico

Basado en las enseñanzas del rabino Joseph Telushkin incluidas en su libro A Code of Jewish Ethics. Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez

 

 

Dadas las severas leyes de la Torá contra la idolatría y los idólatras, los rabinos intentaron limitar el número de no judíos a los que se les aplican estas leyes. Por eso, el Talmud entendió que la obligación de la Torá de oponerse activamente a la idolatría se restringía a la Tierra de Israel. Sin embrago, “Los gentiles que viven fuera de Israel no se les considera idólatras [incluso si los rituales religiosos que practican son idolátricos]; sino que, ellos sólo continúan con las costumbres que aprendieron de sus ancestros” (Julín 13b); es decir, actúan mecánicamente por un mero hábito, no por verdadera fe y compromiso con la idolatría.

Incluso en los momentos de mayor tensión y hostilidad en las relaciones entre judíos y gentiles, los rabinos dieron la bienvenida a la sabiduría de sus vecinos no judíos. Un aforismo rabínico frecuentemente citado nos enseña: “Acepta la sabiduría de los gentiles, pero Torá de los gentiles no aceptes” * (Lamentaciones Rabá 2: 13; la última parte puede haber sido en parte la respuesta a la reclamación cristiana de que el Nuevo Testamento ha venido a reemplazar la Torá).

Los rabinos estaban también dispuestos a aprender el comportamiento propio y ético de los gentiles. El Talmud nos relata la historia de Dama ben Netina, “un adorador de las estrellas en Ashkelon,” que permanece hasta el día de hoy como la forma ejemplar de cómo cumplir el Quinto Mandamiento de honrar a los padres. Una vez estaba a punto de concluir la venta de unas valiosas joyas a los rabinos, para usarlas en el peto del Sumo Sacerdote, que le daría unas ganancias de 600.000 dinarim de oro, una considerable fortuna. Ay, la llave del lugar en el que guardaba las joyas estaba debajo de la almohada de su padre, que estaba durmiendo. Dama no podía despertar a su padre – la historia no explica porqué los rabinos tenían tales prisas que no podían esperar a que su padre despertase – y la tardanza causó que la venta se anulase. Algún tiempo después, necesitaban urgentemente una vaca roja, una vaca que era extremadísimamente rara que poseyese y sin la que los judíos no podían realizar los ritos de purificación de aquellos que habían entrado en contacto con cadáveres humanos. A pesar de que Dama sabía que los rabinos pagaría lo que les pidiese, todo lo que pidió fue la cantidad de dinero que había perdido en la venta anulada previamente por no despertar a su padre (Kidushin 31a). Para los rabinos, Dama a pesar de ser un idólatra, se convirtió en un modelo para todos los judíos de como honrar a los padres. Lo que se remarca menos frecuentemente es como la historia también estima a Dama como un comerciante honrado que evitó aprovecharse de la extrema necesidad de los rabinos.

La apertura rabínica para aprender del comportamiento adecuado de los gentiles también se refleja en la discusión talmúdica sobre dos pasajes aparentemente contradictorios del libro de Ezequiel. En uno, Ezequiel condena a los judíos por desobedecer las leyes de Dios y por “actuar en su lugar según las leyes de las naciones que os rodean” (11: 12). Pero en otro lugar Ezequiel reprende a los judíos por no obedecer las leyes de Dios, “ni observar las leyes de las naciones que te rodean…” (5: 7). ¿Cómo es esto posible, se pregunta el Talmud, que el profeta pueda condenar a los judíos tanto por seguir y por no seguir las leyes de las naciones que los rodean? Rabí Ioshua ben Leví resuelve así la contradicción: Los judíos son condenados por no seguir los buenos preceptos y comportamientos de sus vecinos, y también por seguir el comportamiento inmoral de sus vecinos (Sanedrin 39b).

El Rabino Aarón Lichtenstein fue, hasta hace poco, el codirector (rosh ieshivá), junto al Rabino Iehudá Amital, de la Ieshivá Har Etzion en Israel, una de las mejores ieshivot del mundo en la actualidad. Yerno del Rabino Joseph Soloveitchik, el Rabino Lichtenstein tiene un doctorado en literatura inglesa de la Universidad de Harvard, y es uno de los mayores defensores en el mundo ortodoxo de la necesidad de enriquecer la educación judía con unas sólidas bases de sabiduría no judía. El Rabino Lichtenstein ha declarado que: “No sólo no debemos rechazar [estudiar la sabiduría no judía] por la ilusión de que podamos encontrar todo lo que necesitamos en nuestra tradición. Como Matthew Arnold insistió, uno debe buscar `lo mejor de lo que ha sido pensado y dicho en el mundo´, y si, en muchas materias, gran parte de lo mejor es de origen extranjero, debemos expandir nuestros horizontes en lugar de excluirlo… [Importantes pensadores gentiles] tienen su propia sabiduría, incluso de naturaleza moral o filosófica. ¿Quién no se va a sentir inspirado por el idealismo ético de Platón, el apasionado fervor de Agustín o la grandeza visionaria de Milton? ¿Quién no se iluminaría con la lucidez de Aristóteles, la profundidad de Shakespeare…? Negar que muchos campos han sido cultivados mejor por escritores no judíos que por judíos mismos es ser tozudamente – e innecesariamente – chovinista. No hay nada en nuestra poesía medieval que pueda rivalizar con Dante… y haríamos bien en admitirlo. Tenemos nuestro propio genio, y lo hemos utilizado para la más noble de las aventuras, el desarrollo de la Torá. Pero no podemos esperar hacerlo todo.”

* Aparentemente los fundamentalistas de la fe muchas veces se niegan a reconocer la inteligencia de aquellos que no son de su religión, el Talmud recuerda a los judíos: “Quienquiera hable palabras de sabiduría – incluso entre los gentiles – es considerado un hombre sabio” (Meguilá 16a). Sangrantemente, el Talmud en este caso se refería a los íntimos de Hamán, que intentó exterminar a todos los judíos.

Anuncios
comentarios
  1. ddaarriioo dice:

    No hay que olvidar la polémica con el Rambam. Ha Gra dejó escrito que “el Rambam se extravió por la maldita filosofía (valga la glosa)”.
    Particularmente comparto las palabras del Rabí Pinjas Eliyahu Horovitz de Vilna, al decir más o menos que: había un filósofo que dijo “me gusta Sócrates y me gusta Aristóteles, pero me gusta más la verdad”.
    Hoy en día se cae con frecuencia en el intelectualismo en detrimento de la ética…
    El Gaon Rabí Eliyahu utilizó las ciencias de la época como herramienta, sin perder el rumbo… famosas son sus cartas a su mujer en las que insistía enseñar a sus hijos ante todo ‘musar’.

    Me gusta

  2. Jorge Rodriguez dice:

    Básicamente las naciones siguen las tradiciones y costumbres de sus padres y sociedades. El pueblo de Israel es luz entre las naciones sal de la tierra. HaShem espera que derrame su amor sobre el mundo.

    Enviado desde mi Samsung Mobile de Claro

    Me gusta

  3. I.A.C. dice:

    Me permito añadir que no es por lo tanto ninguna sorpresa que hay una bendición que uno debe decir cuando ve a un sabio que no es judio. Tuve la ocasión de decirla cuando fui a una conferencia de un premio Nobel.

    Me gusta

  4. […] varios años, una pareja de buenos amigos judíos, muy querida, me obsequió el libro del rabino Joseph Telushkin, “Sabiduría Judía”. Hoy, reconociendo que la raza judía ha sido muy sufrida a todo lo largo de su historia, me […]

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s