La Singularidad de Dios

Publicado: 28 febrero, 2016 en Judaísmo básico

 

El Todopoderoso Creador es UNO. Su Unidad es una Singularidad que no se compone de partes, ni múltiples dimensiones, ni niveles de autoridad, ni puede ser dividida. Todos los tipos de división y separación solo se pueden aplicar a las creaciones, ya que la división y la separación solo es aplicable a las cosas sujetas al espacio y el tiempo. Pero Dios no está sujeto al espacio y al tiempo ya que Él los creó. Él no está sujeto a Su creación. Por lo tanto, incluso aunque el Salmo 11: 4 dice que Dios está en Su Santo Templo, como vemos en Isaías 66: 1, Crónicas II 2: 6 y Reyes I 8: 27 todos ellos demuestran que Salmo 11: 4 no puede ser literal y debe ser por tanto una metáfora. El mismo principio se da en todos los demás versículos que parecen implicar algo físico en Dios. La Biblia se expresa en el lenguaje de los hombres (“He usado metáforas” Oseas 12: 10).

Su Unidad transciende el valor numérico. Decimos que Él es Uno para expresar la total falta de pluralidad de Su Ser. Toda pluralidad concerniente al Creador existe solo en nuestra percepción de Sus muchos y poderosos actos que expresan Su existencia a la creación. Su Unidad no es una unidad compuesta, ya que las unidades compuestas se encuentran a lo largo y ancho de la creación y nada en la creación es comparable a Él: Isaías 40: 18– 25; 46: 5; Jeremías 10: 6- 7; Deut. 33: 26; Éx. 8: 10; Salmos 40: 5. Por lo tanto el Todopoderoso no es un cuerpo, ni un hombre, ni una fuerza, ni un poder en un cuerpo – porque el hombre y todos los tipos de cuerpos, y todo lo que pueda existir dentro de un cuerpo, están inmersos en el espacio y el tiempo (Núm. 23: 19, Oseas 11: 9, Samuel I 15: 29).

El Todopoderoso nunca se convertirá en un hombre, ya que esto significaría que Él puede cambiar. El Todopoderoso no cambia, porque el cambio solo ocurre con las cosas imperfectas que están sujetas al espacio y al tiempo; pero Él no es imperfecto, sin necesidad de cambio; ni sujeto al espacio y el tiempo, ni comparable con nada de la creación; Él no está sujeto a nada salvo a Su propio Ser Inmutable (Malaquías 3: 6, Salmos 102: 26- 27). Por lo tanto, todo lo que parezca implicar un cambio en el Creador debe ser entendido solo como un cambio en la forma en que Él expresa Su voluntad a nosotros. Un cambio en la percepción de Su voluntad no implica un cambio en Su Ser. Él se expresa y revela a Sí mismo a través de Su creación. Partes de la creación, incluidas las personas, expresan más Sus caminos que otras.

 

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez basado en las enseñanzas de Mijael Eliya.

 

 

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