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Las desviaciones de la Torá del Zohar

Publicado: 19 abril, 2015 en Cábala

“Escucha Israel, Adonai es nuestro Dios, Adonai es Uno (Deut. 6: 4).”

Dios es perfectamente claro: Dios es uno. Él no es varios. Hay una sola e indivisible causa del universo. Aún así, a pesar de esta claridad meridiana, como fue demostrado por los adoradores del becerro de oro, el hombre tiene dificultad para adorar a un Dios metafísico. Sus inseguridades lo catapultan hacia la creación de ídolos, su adoración y la invención de teorías y prácticas que están en conflicto con las palabras de Dios. El trinitarianismo, el politeísmo y todas las formas de idolatría son expresiones adicionales de las fantasías del hombre; no de las palabras de la Torá.

Incluso cuando Dios le habla a Moisés de Sus atributos de misericordia (Éxodo 34: 6, 7) estos atributos no son seres independientes, Dios no lo permita. Dios se refiere a Su “misericordia, clemencia, paciencia, bondad sin límites y verdadera… etc.” como atributos, no como “seres independientes.” Dios no tiene ningún diálogo con estos atributos, porque de hecho, Él es Uno. Estas referencias a actos que el hombre llama “misericordia” y “clemencia” son meras concesiones a la endeble naturaleza humana. Necesitamos saber que Dios no es cruel, así nos dice que es “misericordioso.” Necesitamos entender que Dios no busca el castigo rápido, así nos dice que Él es paciente, nos dice que ofrece al hombre tiempo para arrepentirse antes de su castigo. Debemos saber que estas no son características positivas, “porque el hombre no puede conocer a Dios mientras está vivo (Éxodo 33: 20).” No hay nada positivo que podamos saber acerca de Dios. Maimónides y otros grandes pensadores han discutido esto.

Al contrario, el Zohar intenta describir a Dios, a pesar de las palabras de Dios a Moisés más arriba que dicen que Él es incognoscible. El Zohar no hace caso de la llamada de atención de Dios y corruptamente inventa las “sefirot” (emanaciones divinas) y las ve como seres independientes: “El rey (Abba) dijo a Imma: ‘¿No te avisé que Adam estaba destinado a pecar?’ En aquel tiempo (Abba) expulsó al hombre, y a Imma con él (Zohar, Génesis 22).” Aquí el Zohar describe a las sefirot o emanaciones de Dios como tanto Abba e Imma, dos seres distintos con voluntades opuestas. Pero las sefirot no se encuentran en las palabras de Dios o en las palabras de Sus profetas. Por lo tanto las sefirot son una invención de la fantasía humana sin reflejo en la Torá o en la realidad.

Los cabalistas intentan ganar credibilidad para el Zohar atribuyéndolo a Rav Shimon bar Iojai, como si cualquier cosa que diga un rabino sea validación de su realidad. De hecho, los rabinos mismos discuten a lo largo y ancho del Talmud, admitiendo los errores de sus colegas. Por lo tanto, la táctica de la atribución no tiene valor alguno, las verdades deben ser probadas basadas en su propio mérito, y las falacias rechazadas por el mismo método. Más aún, la atribución a Rav Shimon bar Iojai ha sido rechazada ya. El Jatam Sofer, que no era anticabalista, dijo lo siguiente a los estudiantes de su ieshivá:

“Del vasto Zohar, solo una pequeña porción que haría un libro muy pequeño de unas pocas páginas, es atribuible a R. Shimon ben Iojai.” (Citado por talmidím del Jatam Sofer, como menciona el Gaon haRav Eliezer Lippman Nizetz, “Mei Menajot”, daf 43 ammud 2)

Y una declaración aún más fuerte la dijo el Rav Eliezer Pilklush, el sobresaliente talmid del Node BeIehudá, y subsecuentemente el Rav de Praga:

“Juro por la Torá de Hashem que en el Zohar hay muchas falsificaciones y declaraciones destructivas que han sido añadidas. Una página del Talmud Bavli [conteniendo] las discusiones de Abaye y Rava es más santa que el Zohar entero – el sello [de autentificación] de R. Shimón ben Iohai no está asociado a ellas (es decir, a las palabras del Zohar). … Cualquiera con la mitad de una mente debe admitir esto, porque varios tanaím y amoraím son mencionados que vivieron muchos años después que R. Shimón ben Iohai… [Esto ha sido] explicado por el Gaon Rabí Iaakov Emden que declaró que manos [sin identificar] han trabajado en él (es decir, el Zohar).”

El Rivash escribió:

“También te he informado de que mi maestro Harav Rabí Peretz Hacohén nunca jamás solía hablar o pensar en esas sefirot. También oí de su boca que Harav Rabí Shimshón de Jinon (el autor de Sefer HaKeritut), que era más grande que todos los demás de su generación solía decir: Rezo con la intención de un niño, es decir, con rechazo a la opinión de los cabalistas, que rezan unas veces a una sefirá y en otras ocasiones a otra sefirá, según el tema de la oración … Y todo esto es verdaderamente una cosa muy estrafalaria a ojos de aquellos que no son cabalistas, y ellos (es decir, los no cabalistas) consideran que esto es creer en el dualismo (creer en dos o más deidades). Una vez escuché de uno de los filósofos (es decir, no cabalista) denigrar a los cabalistas diciendo que: “Los cristianos creen en la trinidad (la unión de tres), y los cabalistas creen en la unión de diez [sefirot].” (Rivash)

La cábala cita el orden de las progresivas emanaciones de las diez sefirot, generalmente presentadas por los cabalistas como sigue: Keter, Biná, Jojmá, Guevurá, Jésed, Tiferet, Hod, Netzaj, Iesod, y Maljut, también llamada la Shejiná. Según el Zohar III, llb, 70a: “Él es ellas, y ellas son Él.” Este punto de vista trinitario/politeísta no explica las sefirot, sino que incoherentemente dice que una pluralidad iguala a una singularidad. Sin embargo, Dios dice, “Dios es uno.” A diferencia del Zohar, estas palabras son parte de nuestra Mesorá. A diferencia del Zohar, las palabras de Dios tienen todo el sentido.

El propósito de este ensayo

El propósito de este ensayo es determinar lo que Dios dijo, para dejar bien claro que las palabras de Dios son limitadas, y que debemos aceptar Sus palabras por encima de las palabras del hombre. Con ese fin, intento ofrecer argumentos para estimular tu convicción y el valor intelectual necesario, para que superes tus necesidades emocionales de ser aceptado por los demás, ya que puede que se desvíen y te desvíen a ti con ellos. Por favor se consciente de tus sentimientos mientras continúes con esta lectura. Sin duda, leerás ideas que entran en conflicto con tus creencias presentes y con las creencias de muchos de tus conocidos y quizás de tus maestros y rabinos. Es urgente que aceptes que hay que estar abierto a detectar que puede ser que tengas creencias incorrectas. El estudio de la Torá exige ante todo un compromiso con la honestidad intelectual primero, no con los hombres, rabinos, libros, sin importar lo antiguos o lo ampliamente aceptados que puedan ser. Claramente, a lo largo del tiempo, el Zohar y la cábala han encontrado una fuerte oposición. Ambas opiniones contrarias (a favor y en contra) no pueden ser correctas. El único método para llegar a la verdad, es primero, desearla y buscarla hasta que se encuentre, ser diligente en la búsqueda, y seguir la razón y las evidencias por encima de las tendencias emocionales o seguir siguiendo lo que resulta más familiar o es más popular. Si puedes entregarte a esta búsqueda, buscar la conclusión y no abandonar ni cansarte… sigue leyendo. Pero si ya has tomado una decisión, no hace falta que sigas leyendo y que pierdas más tu preciado tiempo.

Qué es verdad y qué no es verdad

No estamos obligados a aceptar como verdades de la Torá, ningún concepto, excepto aquellos encontrados en los Cinco Libros de Moisés (Jumash), los Profetas, los Escritos y la Ley Oral. Sólo estos fueron dados por Dios a Moisés en el Sinaí; solo estos son verdades absolutas de la Torá. Por lo tanto, los conceptos en el Zohar, la cábala u otras obras humanas, por supuesto no imponen ninguna obligación de ser aceptados. En todas las obras con la excepción de las cuatro mencionadas anteriormente, debemos estar de acuerdo solo con lo que sea probado como verdadero, sin importar su autor. Todo lo que sea falso, o indemostrable, debe ser rechazado, independientemente de su autor. Respecto a esto, Maimónides escribió:

“Sabed, mis maestros, que no es propio del hombre que acepte como verdadero nada que esté fuera de estas tres cosas. La primera es aquello por lo que hay una clara evidencia derivada del razonamiento humano—como es la geometría aritmética y la astronomía. La segunda es aquello que el hombre percibe a través de los cinco sentidos—como cuando sabe con certeza que algo es rojo o negro y cosas similares a través del sentido de la vista; o cuando prueba una cosa y es agria y otra diferente es dulce; o cuando siente que algo está caliente y otra cosa está fría; o cuando escucha un sonido claro y otro sonido que es indistinguible; o cuando huele una fragancia agradable y un olor desagradable y otras cosas similares. La tercera es lo que el hombre recibe de los profetas o de los justos. Cada hombre razonable debe ser capaz de distinguir en su mente y en su pensamiento todas las cosas que acepta como fidedignas, y decir: “Esto lo acepto como verdadero por la tradición, y esto por la percepción de mis sentidos, y esto por la razón.” Quien acepte como verdadero algo que no sea de estas tres categorías, de él se ha dicho: “El simple lo cree todo” (Prov. 14: 15).” (“Carta a la comunidad de Marsella”, “Carta sobre la astrología”)

Aceptamos como nuestra “Mesorá” solo aquellas transmisiones de autenticidad comprobada, que tienen trazabilidad hasta el Sinaí. Sin embargo, lo que no es parte de nuestra Mesorá desde el Sinai, no es obligatorio. Algo que no tenga un origen probado en el Sinaí no es parte de la Mesorá. El Zohar y la cábala no tienen su origen en el Sinaí y tienen menos de 1000 años de antigüedad. Esto por supuesto no significa que todo el contenido del Zohar o de la cábala es falso. Si una idea es verdadera, no importa de donde venga. Lo mismo se aplica cuando una noción es falsa. Por eso, decir que una idea es “parte del Zohar o la cábala”, no la valida como verdad. Ciertamente, cuando una idea en el Zohar o la cábala, o cualquier otra obra, contradicen las cuatro categorías anteriores, la rechazamos.

No todos los mandamientos son igualmente vitales

Debes entender que las ideas de la Torá no tienen todas el mismo nivel de importancia. Esto explica los diferentes niveles de castigo por transgresiones y los distintos tipos de sacrificios. Las verdades sobre asuntos monetarios no son tan vitales como nuestra idea de lo que es Dios. Esto explica porqué los Diez Mandamientos comienzan con el mandamiento de conocer a Dios, y porque las leyes sobre la economía están al final. Observar todos los mandamientos mientras que se tiene una noción incorrecta de Dios nos puede llevar a perder nuestras almas.

No es como pensamos, que todo lo que Dios pide de nosotros es que vayamos a la sinagoga, recemos tres veces al día, demos tzedaká, celebremos las festividades, mandemos a nuestros hijos a la ieshivá y atendamos a las simjot. Sin la búsqueda diligente para entender la Torá de Dios, perdemos el corazón y el núcleo del judaísmo, y ningún otro acto puede compensar esta perdida. Entiendo que esto rara vez se discute y porqué estarás pensando, “¿es esto realmente importante?”, debido a que es tan poco popular desgraciadamente. Sin embargo, la Torá dice, que esto es a la vez central y vital. Esto explica porque nuestras mentes más brillantes como Maimónides y Rabi Bajía (“Los deberes del corazón”) escribieron extensamente sobre nuestra noción de Dios: lo que Él es y lo que Él no es. Ellos derivaron sus ideas de Dios de las palabras de Dios, no de las palabras del hombre. Ellos se adhirieron a las cuatro categorías anteriores, el Jumash, los profetas, los Escritos y la Ley Oral.

Hoy, desafortunadamente, el judaísmo ha sido desviado de su concentración en las cuatro únicas obras de Dios, hacia la popularidad de las obras del hombre, el Zohar y la cábala, 2500 años después de que Dios entregó su Torá completa en el Sinaí y se aceptó como Su indisputable y completa transmisión para la humanidad. Hasta la invención del Zohar, ningún profeta, rabino o sabio podría sugerir la herejía de que la Torá estaba incompleta. Hasta el Zohar, no hay ni mención de las “sefirot”, la noción de que Dios tiene diez “emanaciones”. Pero como cualquier movimiento, con suficientes seguidores, el resto de miembros de una cultura se sienten obligados a aceptar ese movimiento, no sea que se vean condenados al ostracismo y pierdan popularidad, como si la fama personal fuese más importante que seguir a Dios.

Muchos rabinos, desde el surgimiento del Zohar a lo largo del tiempo se opusieron a sus contenidos, y por una buena razón. A continuación citaré extractos del Zohar seguidos por las palabras de Dios para ilustrar la naturaleza desviada de estas porciones del Zohar:

Zohar: Génesis 22
“Llegando al mundo de la separación que es el mundo de las cosas separadas, el constructor le dijo al capataz del edificio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra apariencia. El capataz del edificio dijo: ‘Seguro que sería bueno hacerlo a él, pero él está destinado a pecar ante ti, ya que es un hijo necio, como está escrito (Proverbios 10: 1): El hijo sabio alegra a su padre, pero el hijo necio es el pesar de su madre. Después de lo cual (Imma) dijo: “Ya que el pecado se relaciona con Imma, y no con Abba, quiero crearlo a mi imagen,” como está escrito: Y Dios creó al hombre a Su imagen; pero Abba no quiso participar en la creación del hombre. En ese tiempo el hombre pecó como está escrito: y por tu transgresión fue que tu madre te echó (Isaías 50: 1). El rey(Abba) le dijo a Imma: “¿No te advertí que estaba destinado a pecar?” En ese momento (Abba) lo expulsó (al hombre), y con él expulsó a Imma.”

La porción del Zohar citada anteriormenteanteriormente acerca de “Hagamos” sin duda fue escrita hablando de dos seres, y continua explicando que Imma le dijo a Abba “Hagamos al hombre”, y ella hizo como quiso y creó al hombre sin el consentimiento de Abba. Este es el punto de vista herético según el cual hay múltiples divinidades, y cada una de ellas hace como le parece. El Zohar también incluye corrupciones adicionales que surgen de la incapacidad del autor de extirpar su entendimiento físico de Dios, la raíz misma de la idolatría. El autor del Zohar rechaza la clara explicación de Maimónides en sus trece principios, que dice que Dios no es comparable con Sus creaciones. Sus creaciones, como tales, están sujetas a la división y a tener partes, mientras que Él no: “A qué me compararás para que sea similar a ello (Isaías 40: 25)”. A pesar de esto, el Zohar sugiere que Dios tiene diez partes, lo que erróneamente equipara a Dios con sus creaciones.

Filosofía: aceptada de propio acuerdo, no coaccionada o mandada

“La opinión mayoritaria es la ley” (el mecanismo halájico por el que se sigue la opinión rabínica mayoritaria; “rov”) no se puede utilizar para convertir a una idea filosófica en parte de la Mesorá. La ley de la opinión mayoritaria no se puede aplicar a la verificación histórica, ya que esta norma es un principio solo aplicable en la esfera de la halajá – la ley judía – no a un hecho histórico o a ideas filosóficas. Basado en una votación, la Torá nunca dijo que algo sea históricamente cierto o impone la aceptación de principios filosóficos.

Los judíos y los rabinos han errado al aplicar las normas de la halajá – como actuar – a las creencias o la “filosofía”. En la halajá, seguimos las opiniones con el apoyo de la mayoría. Pero esto no se puede aplicar a las creencias. Y creer en la noción de las sefirot es una “creencia”. Las creencias solo pueden ser aceptadas individualmente y no por la norma de la mayoría. Una ley apoyada por la mayoría no puede coaccionar a “creer” que uno está en Ashkelon, cuando de hecho está en Jerusalén. La norma de la mayoría no puede hacer que una persona crea en las sefirot, si su mente le dice todo lo contrario, o si no puede comprender como Dios siendo Uno, puede simultáneamente ser 10 sefirot. Por lo tanto que la ley se decide según la mayoría o “rov”, no se puede aplicar a materias filosóficas. Por lo tanto es incorrecto decir, “Ya que tantos rabinos en el pasado u hoy aceptan el Zohar o la cábala, el Zohar se convierte en Torá o en judaísmo”. La norma de la mayoría no se puede aplicar a este caso.

Algunos quieren creer que Meili, Rivash, Ran o Rabí Alkafi que rechazaron la cábala zoharica por su herejía, han sido ”anulados por una mayoría.” Esta pretensión es igualmente inaplicable, como hemos dicho, las decisiones basadas en la mayoría de las opiniones no se aplican a las creencias. La mayoría no puede convertir a las ideas de repente en falsedades. La verdad o falsedad de las ideas no están sujetas a cuanta gente las acepte o rechace. Las verdades y falsedades se determinan, como Maimónides explicó tan acertadamente más arriba si: 1) te das cuenta de una verdad con el razonamiento de tu mente; 2) has sido testigo de algún fenómeno; 3) o la Mesorá incluye esa idea. Pero la verdad filosófica no se puede imponer o mandar, por supuesto no por una norma aplicable solo a la halajá, la de que la ley es según la mayoría de las opiniones.

En filosofía, cualquier cosa que digan los rabinos no es obligatoria, como vemos en el hecho de que los rabinos discutían ampliamente unos con otros. Por eso, si cada dicho rabínico fuese obligatorio, ¿cómo podrían oponerse entre si? ¡Nunca hemos visto a ningún rabino, a lo largo de toda la historia, esperar a una “norma según la opinión mayoritaria” (rov) que esté de acuerdo con él antes de expresar su opinión! En el Jumash, por ejemplo, el Ramban argumenta contra la opinión de Maimónides, que a su vez se enfrenta a otros. Ibn Ezrá constantemente expresa oposición a muchos rabinos. Lo mismo se aplica a todos los pensadores. Si la norma de la opinión mayoritaria fuese obligatoria en filosofía, ningún rabino sería capaz de dar voz a su opinión “solitaria”. Pero todos lo hacen. La norma de la mayoría solo se aplica en la halajá.

Estar de acuerdo a este nivel solo puede darse con un individuo que de hecho esté de acuerdo, y esto no puede ser por coacción. Se puede obligar a cumplir la halajá, ya que las cortes y Batei Din pueden coaccionar a actuar de una determinada manera. Pero la fuerza es inaplicable a las convicciones personales. Y a pesar de que si uno piensa que Dios es físico, puede tener ramificaciones halájicas, la “creencia” es un concepto fuera de la jurisdicción halájica.

Dios desea que pensemos por nosotros mismos

Es por esta misma razón, que Dios le dio a cada ser humano el intelecto. Dios claramente desea que cada persona use su intelecto para llegar a las verdades independientemente. Rabí Bajía, autor de “Los deberes del corazón” dice lo siguiente:

“Si, sin embargo, posees inteligencia y agudeza, y a través de estas facultades eres capaz de verificar los fundamentos de la religión y los fundamentos de los mandamientos que has recibido de los sabios en nombre de los profetas, entonces tu obligación es usar estas facultades hasta que entiendas esa materia, para que estés seguro de ello – tanto por tradición como por la fuerza de la razón. Si desprecias y eres negligente en esta obligación, fallarás en el cumplimiento de lo que le debes a tu Creador.”

Deut. 17: 8-10 dice: “Si un nuevo caso es demasiado difícil para tu juicio, entre sangre y sangre, entre pleito y pleito, entre una marca y otra, u otras materias de disputa en las cortes, …deberás actuar conforme a lo que ellos te digan.”

Respecto a este pasaje, Rabí Bajía comenta: “el versículo no dice, …simplemente acéptalas por la autoridad de los sabios, …y apóyate exclusivamente en su tradición. Sino que, (la Escritura) dice que debes reflexionar con tu propia mente y usar tu intelecto en estas materias. Primero apréndelas por la tradición- que cubre todos los mandamiento de la Torá, sus principios y sus detalles- y luego examínalas con tu propia mente, entendimiento, y juicio, hasta que la verdad se te haga clara, y la falsedad sea rechazada, como está escrito: “Entiende hoy y reflexiona en tu corazón, Hashem es el Dios arriba en los cielos, y abajo en la tierra, no hay otro”. (Ibid, 4: 39)”

Una vez más, “…examina con tu propia mente, entendimiento y juicio, hasta que la verdad te sea clara, y la falsedad sea rechazada.” Por lo tanto, cuando se afronte lo que la mente no puede explicar, y que no está probado en ninguna parte de nuestra Mesorá, no aceptamos tal noción, sino que la rechazamos. Sugerir una aceptación impuesta del Zohar, contradice el razonamiento evidente por sí mismo de que Dios desea que cada persona use su mente para rechazar la falsedad. Incluso cuando Dios estaba a punto de entregar Su Torá, Dios dio primero varias leyes a Moisés, las cuales fueron aceptadas por los judíos. Dios quería que los judíos aceptasen la Torá, pero solo después de revisarla. Esto no significa que la Torá era opcional. Quiere decir que Dios deseaba que los judíos emplearan sus mentes para implicarse en lo que estaban a punto de aceptar.

El Zohar y la Cábala: nociones extrañas a la Torá

Está claro; el Zohar presentó nociones nuevas que no se encontraban en el Tanaj. Porque si el Tanaj contuviese referencias a las sefirot, nuestros Rishonim no verían el Zohar como algo “nuevo”. ¿Qué fue lo que estos Rishonim objetaban? ¿Qué encontraron tan desagradable en el Zohar, que no encontraron en ningún otro lugar? La discusión de materias que uno no puede probar, y las nociones heréticas de la divisibilidad de Dios en muchas sefirot; rezar a las distintas sefirot; y la cruda antropomorfización de Dios (Zohar, Vayetzé 106b).

El Zohar es contrario a la naturaleza restrictiva de la Torá

Las formas de investigación para determinar la verdad acerca de la esencia de Dios deben ser relegadas a las incluidas en nuestra Mesorá, ya que Dios mismo está fuera de, 1) lo que nuestra mente puede abarcar, y 2) lo que podemos percibir. Sí, claro que percibimos “evidencias” de que existe un Creador del mundo, pero nunca lo percibimos a “Él.” Afirmar lo que Dios es, como por ejemplo hablar de las sefirot, cuando no se encuentran semejantes afirmaciones en toda la Torá, es un acercamiento incorrecto a esta cuestión, porque no puede ser validado de manera alguna.

Más aún, Dios le dijo al más sabio de los hombres, Moisés, lo siguiente: “El hombre no puede conocerme mientras viva (Éxod. 33: 20).” Si Moisés no pudo conocer qué es Dios, una discusión sobre las “sefirot” como “partes de Dios” está fuera de los límites del conocimiento humano.

La Torá elimina la opción de que el hombre pueda conocer a Dios. Es por esta razón que los rabinos, que compusieron nuestras oraciones, incluyan las palabras siguientes repetidas diariamente muchas veces: “Kadosh, Kadosh, Kadosh, Adonai Tzevaot, Su gloria llena el mundo (Isaías 6: 3).” Sobre estas palabras, el gran Rabí David Kimji (1160–1235) (Radak) dice, “Dios es distinto, elevado y totalmente incomprensible (ibid).” La palabra kadosh no significa santo, sino, “distinto,” ya que Dios se distingue de todo lo demás y es incognoscible. Por eso, no podemos saber lo que Dios es. Sugerir sefirot es un exceso que va más allá de los límites de la Torá, ya que Dios es incognoscible. Hay que resaltar también que la Torá dice que la “gloria” de Dios llena el mundo, no que “Él” llena el mundo. Ya que de ninguna manera se puede comparar a Dios con el universo. Él no puede ocupar un espacio, ya que hasta el espacio es una de Sus creaciones, y Él es anterior al espacio. Eso es, Él existió, y existe, sin espacio. Sin comparación alguna con las creaciones físicas, Dios no tiene partes. Las sefirot deben ser falsas.

Y, ¿quién dijo estas palabras, que Dios es incognoscible? Fueron los ángeles; seres de un conocimiento muy superior al nuestro. Aún así, ¡admiten que no saben nada acerca de Dios! ¿Cómo puede ser que los humanos que escribieron el Zohar describan a Dios como si lo conociesen?

¿Por qué en ambos casos, Dios y los rabinos hablan de ángeles en la Torá? Debemos entender su lección: si seres muy superiores a nosotros no pueden comprender a Dios, ciertamente nosotros tampoco. Dios también nos dice que los ángeles y Moisés no podrán jamás conocer a Dios. Pero el Zohar declara que él lo hace. Apreciemos como este reclamo del Zohar rechaza directamente a la Torá.

La Torá está completa desde el Sinai

Ibn Ezra en Éxodo 13: 9 dice: “Las palabras de la cábala son fuertes y no necesitan ser reforzadas.” Ibn Ezra dice que nuestra verdadera cábala (literalmente, las transmisiones “recibidas” de la Torá) predatan la cábala zoharica. No se necesita añadir nada (es decir, “reforzar”) a lo que Dios dio a Moisés.

Las sefirot: carentes de sabiduría

Todo en la Torá de Dios refleja sabiduría. Al contrario, la noción politeísta de las sefirot no imparte ninguna forma de sabiduría y se subscribe a la influencia idolátrica, por lo tanto oponiéndose a la Torá en su núcleo más básico. Pero más aún, las sefirot verdaderamente confunden a la mente, forzando las característica física de tener partes en un Dios indivisible y metafísico. Una vez más, para que algo verdaderamente forme parte de la Torá, debe ser una idea inteligente, no una declaración vacía, como las sefirot.

Los blogs y listas de correo contemporáneos: Sin argumentos ni razonamientos claros

Los proponentes del Zohar muchas veces necesitan atacar con descalificaciones personales a aquellos que rechazan el Zohar. Una reciente lista de discusión en internet que encuentra aceptable mencionar al autor original copiando un artículo de un rabino quitándole al “Rabino X” su título, mencinándolo solo como “Sr. X.” Esto solo se puede explicar por la debilidad de sus argumentos para defender al Zohar por sí mismo, teniendo que rebajarse al ataque personal. El Rabino X nunca pudo conocer a quienes le atacaban al ser parte de una lista de correo tan amplia. Por eso, el Rabino X no atacó a otros sino que escribió solamente en contra del Zohar. Estos ataques personales fueron sin provocación previa alguna, y por unos desvelados prejuicios emocionales a favor del Zohar, no por una base inteligente para aceptarlo.

Otros defensores del Zohar responden con una lista de rabinos que apoyan el Zohar o la cábala, pero sin explicación alguna de las sefirot o cualquiera de los puntos de vista del Zohar. Esto hace que uno cuestione sus creencias, ya que su defensa del Zohar sigue sin dar explicaciones. Su defensa se reduce a, “Cuanta más gente repita algo, más verdadero es”, lo que no es racional. Incluso si toda esa gente son rabinos.

Una persona me comunicó el siguiente pensamiento: “Es una parte importante de nuestra rico patrimonio intelectual y espiritual”, pero una vez más, sin dar explicaciones. Y la defensa final del Zohar es la familiar, “Algunas cosas en la vida están más allá de nuestro entendimiento.” Este reconocimiento inexplicable del Zohar debe ser claramente resaltado.

Por otro lado, en la Torá de Dios se menciona que por lo que está en ella se maravillaran el resto de las naciones:

“Y deberás guardar los mandamientos y cumplirlos porque serán tu sabiduría y entendimiento a los ojos de otras naciones, porque cuando oigan todos estos estatutos dirán, “Que pueblo sabio y lleno de entendimiento es esta gran nación”. Porque que otra gran nación tiene a Dios tan cercano, como el Señor nuestro Dios cuando Lo llamamos. Y, ¿qué otra gran nación tiene estatutos y leyes tan justos como esta Torá que pongo delante de ti hoy (Deut. 4: 6-8)?”

Estos versículos dejan claro que las ininteligibles (y heréticas) nociones de las sefirot no pueden ser parte de la Torá. Las verdaderas ideas de la Torá pueden ser entendidas por todas las naciones, como Dios dice. Y esas ideas (es decir, lo que Dios es) que están tan por encima de nuestra capacidad de entendimiento, es donde el Zohar fraudulenta e irresponsablemente se ha aventurado a hablar.

En resumen

En conclusión, es más razonable rechazar la opinión de los muchos rabinos que estaban de acuerdo con el Zohar, ya que contiene posturas poco inteligentes y heréticas. Ni siquiera necesitamos usar la norma inaplicable de que “la opinión mayoritaria prevalece”. Sus defensores no han dado ni una sola explicación de las sefirot u otros conceptos. Las opiniones del Rav Eliezer Pilklush y Rabi Iaakov Emden de que el Zohar es una estafa, conservan las opiniones de nuestros rabinos de antaño bajo una luz inteligente, guardando Kavod HaTorá.

Dios nos dio a cada uno de nosotros inteligencia. Rabí Bajía lo explicó en su obra “Los deberes del corazón” tan claramente, este regalo demuestra que Dios desea que todos usemos nuestra inteligencia. Nuestras opiniones sobre lo que Dios es o no es, son el corazón mismo del propósito de nuestras vidas. Dejar este área sin examinar, y simplemente seguir a las masas, va en contra de la voluntad de Dios. Si tú luchas por seguir la Torá de Dios, debes empezar por un entendimiento claro de Dios mismo, tanto como sea humanamente posible. Debes tener muy claros los criterios para aceptar o rechazar creencias, y todas estas guías están a tu alcance, si utilizas tu intelecto.

¿Puede Dios verdaderamente equiparase a Su creación, teniendo partes? ¿Qué dijo Dios?
“A qué me comparareis, para que sea similar (Isaías 40: 25)”

¿Qué es lo que tiene sentido para ti, es Dios uno, o varios? ¿Qué dijo Dios?
“Escucha Israel, Adonai es nuestro Dios, Adonai es Uno (Deut. 6 :4).”

 

 

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez del escrito original de Rabí Moshé Ben-Jaim

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Ya que todo el mundo acepta el Zohar, ¿qué significa esta aceptación? ¿Aceptar su origen? ¿O también aceptarlo como base de la práctica religiosa? Y, ¿aceptación basada en qué? ¿Qué todo el mundo lo acepta? Osea que todo el mundo acepta el Zohar sobre la base de que todo el mundo acepta el Zohar. ¿Nos obliga la Torá a aceptar el Zohar u otros textos de secretos místicos? ¿Cuál es la extensión de la autoridad de tal texto? La respuesta a todas estas preguntas es independiente de la autoría del texto. Espero que se puedan contestar estas preguntas a la luz de la información contenida en este artículo.

Se nos enseña en Baba Metzia 59 que las decisiones halájicas, la decisión de como implementar la ley judía, deben estar basadas en el debate lógico en el contexto del Bet Din Gadol, el Gran Sanedrín, seguido de una norma apoyada por la mayoría. Las decisiones autorizadas de la ley judía no están basadas en el conocimiento místico. Como es de sobra conocido: לא בשמים הוא (lo bashamaim hi) la Torá “no está en el Cielo” (Deut. 30: 12).

Una vez que la conclusión del Bet Din Gadol es publicada estamos obligados a seguir el decreto publicado como dice la Torá: ועשית על פי הדבר אשר יגידו לך harás según la palabra que ellos te digan – מין המקום ההוא אשר יבחר ה׳  desde el lugar que Dios escogerá – ושמרו לעשות ככל אשר ירוך serás cuidadoso de hacer como todo lo que ellos te instruyan. Hay que darse cuenta de que la Torá solo obliga a seguir a los jueces a los que se refiere Deut. 17: 8 y solo cuando ellos actúan al unísono como un solo órgano. Fijémonos en el uso de la palabra ellos y que todos los verbos están en plural. Las opiniones de Hilel solo se convirtieron en ley judía cuando la mayoría de los sabios decidían la norma de acuerdo a las proposiciones de Hilel. Esta es también la razón por la que el Talmud Ierushalmi recoge que Rabí Shimón ben Iojai actuando contrariamente a sus propias opiniones sobre la ley judía. Cuando se le preguntó acerca del porqué estaba actuando de forma contraria a sus propias opiniones explicó que era debido a que los sabios promulgaron como norma de forma diferente a lo que él opinaba. Precisamente por eso estaba obligado a seguir las normas de los sabios. También la Torá solo obliga a seguir lo que ellos nos instruyen. אשר יגידו לך  Lo que los jueces proclaman. No el conocimiento místico secreto que solo mantenían para ellos. La Torá solo nos obliga a seguir lo que proclaman cuando es desde el lugar escogido en particular. Sólo cuando estas instrucciones son proclamadas desde esa localidad específica. המקום ההוא אשר יבחר ה׳ (Hamakon hahu asher yibjar Adonai) “el lugar, el lugar específico que Dios escogerá”. Sabemos que este lugar es el monte del Templo הר הבית (har habait). Osea que estamos obligados por la Torá a obedecer estas instrucciones de esta corte sólo, ellos en plural, y sólo cuando se decretan desde el monte del Templo.

Esta es la base del concepto siguiente, solo estamos obligados rabínicamente a guardar las instrucciones de la corte tras ser exiliada del monte del Templo. Y una vez que la corte se dispersó y disolvió del todo y aquellos que tenían la semijá auténtica, la ordenación rabínica histórica, o bien murieron o fueron ejecutados, ya no estamos obligados a seguir sus leyes por la Torá ni por la ley rabínica ancestral derivada directamente de la Torá. A la autoridad de todas las cortes posteriores, independientemente de su nivel de sabiduría, les falta la autoridad según la ley anterior de la Torá para ser obligatorias en todo Israel. Mientras que falte la semijá auténtica, no sean 71 jueces actuando en conjunto como un solo órgano y no funcionen como una corte en el monte del Templo, no tienen la autoridad de la Torá.

La autoridad de las cortes inferiores posteriores está restringida a solo algunas materias como por ejemplo las disputas financieras. Y esta autoridad es solo para llevar a cabo los juicios de acuerdo a las leyes promulgadas por la antigua corte extinta. No poseen autoridad para crear o innovar nuevas leyes o prácticas e imponerlas a todo el pueblo de Israel. Sin embargo claramente nuevos tiempos brindan nuevas circunstancias. ¿Qué podemos hacer hoy que la corte autoritativa de los 71 ya no existe? Nuestra única opción es ser tan fieles a las leyes de la corte antigua como podamos. Tanto como a todas las materias que debatieron y de las que registraron sus conclusiones. Y basados en este conocimiento usando la razón determinar como o bien las antiguas leyes se aplican o no se aplican a las nuevas situaciones. ¿Qué diferencia hay entre esto y lo que la antigua corte hizo? La diferencia esencial es una cuestión de autoridad y unidad. Mientras que un sabio de la Torá de cualquier generación decida solo, como las leyes antiguas se aplican, fuera del contexto de los 71 jueces con semijá, sigue siendo su opinión sin la obligatoriedad que tenía la corte, independientemente de lo lógica que le parezca a él o a otra gente. Y ese es el caso de los grandes sabios de la Torá contemporáneos que discrepan en muchísimas materias. A pesar de esto mientras que la aplicación moderna de la legislación antigua tiene una base razonable en las leyes de los antiguos sabios, sin entrar en contradicción con las enseñanzas antiguas, está permitido seguir esas normas modernas. Cada comunidad e individuo voluntariamente decide en qué gran sabio apoyarse. Finalmente es la responsabilidad de cada individuo decidir a qué sabio seguir y a qué comunidad unirse. Las costumbres que se deben adoptar o las prácticas específicas a seguir entre las que los sabios talmúdicos enseñaron dependen de cada costumbre local. Y en estas costumbres no se puede por supuesto permitir lo que prohibieron los sabios talmúdicos como vemos en Shevitat Asor 3: 3 de Mishné Torá. Ningún sabio de la Torá contemporáneo tiene una autoridad intrínseca sobre otro sabio. La autoridad se basa exclusivamente en el grado de consistencia lógica de cualquier aplicación moderna de la ley judía ancestral tal y como el Rambam explica en el comienzo de la introducción inicial de su obra Mishné Torá.

No olvidemos que la Torá manda ofrecer un sacrificio especial cuando en el lenguaje de la Torá “la corte desvela (desvía los ojos) de la comunidad” es decir cuando el Gran Sanedrín causa que las masas pequen por publicar una ley errónea. ¿Son los rabinos modernos más infalibles que el Gran Sanedrín sobre el cual se puede aplicar este mandamiento de la Torá? Las leyes de esta ley errónea en Hiljot Segagot dicen que no.

Algunos dicen yo sigo a los rabinos. Esa es una simplificación exageradísima. ¿Qué rabinos? ¿Sigues a la mayoría de los rabinos? ¿En qué materias? Seguro sabes que están en desacuerdo en muchísimos puntos. ¿Haces una encuesta para conocer la opinión de la mayoría de rabinos en cada ley? ¿O simplemente sigues lo que otros judíos religiosos siguen? ¿Siguen las ovejas a otras ovejas?

El Zohar no cumple con ninguno de los criterios obligatorios para la ley judía. Salvo que uno quiera creerlo ciegamente. Esto es lo mismo que los cristianos que aceptan el Nuevo Testamento simplemente porque otros cristianos también lo aceptan. Ni el Zohar, ni sus enseñanzas únicas fueron proclamadas públicamente por la antigua corte de 71 sabios, ni cuando estaba en el monte del Templo, ni cuando fue exiliada del monte del Templo. Es una transgresión de la Torá actuar sobre cualquier cosa que exponga el Zohar que contradiga las enseñanzas de la antigua corte de Israel, cuyas enseñanzas obligatorias están recogidas exclusivamente en la literatura talmúdica. El que dice que el que no actúa de acuerdo al Zohar transgrede la Torá, él es el que transgrede la prohibición de añadir a la Torá… porque tal persona es la que de hecho le está añadiendo una autoridad al Zohar que Dios sólo le dio a las leyes publicadas por la antigua corte como se menciona en Deuteronomio 17. Los sabios de Israel hicieron leyes públicas regulando como validar las enseñanzas esotéricas y los parámetros de cómo está permitido enseñarlas y aprenderlas. Pero el Zohar no es enseñado ni aprendido según los parámetros de los sabios talmúdicos. El contenido de las enseñanzas esotéricas autorizadas por definición no se puede publicitar a las masas. Por lo tanto esas enseñanzas esotéricas válidas aunque existan no entran en la categoría de ככל אשר ירוך (quejol asher iorujá) “debes hacer como todo lo que ellos te instruyan”. Porque la ley talmúdica prohíbe transmitir así las enseñanzas esotéricas. No se deben ni proclamar públicamente ni exponer al que sea digno. No son ley judía práctica. No son halajá lemaasé. Esto es por lo que precisamente en Hiljot Iesode haTorá 2: 12 se explica, que las enseñanzas esotéricas deben ser “entendidas por su propia mente – el fin de un concepto y su profundidad”. Porque como está escrito en Talmud Torá 1: 13 se enseña que este conocimiento es adquirido “…contemplando y conceptualizando el fin de un concepto desde su comienzo y haciendo inferencias de un concepto a partir de otro;” no entra dentro de lo que es la Ley Oral sino más bien en la categoría de “Talmud” según la entiende el Mishné Torá. Aquí, Talmud, no se refiere a la literatura talmúdica, sino a la práctica de “… conceptualizar el fin de un concepto desde su principio, infiriendo un concepto a partir de otro.”

Equiparar incluso las enseñanzas esotéricas validas con la Torá misma bien sea Oral o Escrita es una transgresión de la prohibición de añadir a la Torá. E incluso si uno quiere negar lo anterior y decir que no está de acuerdo con esto y pensar que pueda ser una opinión válida basada en una fuente antigua, respetable y universalmente reconocida, que viene de la Torá misma, simplemente ignora los hechos.

Una vez que se entiende que las enseñanzas esotéricas no son parte de la ley judía, se hace claro como el Rambam consideraba que el Mishné Torá cubría todas las áreas de la ley judía y que por mucho que les pese a algunos, como escribió en Moré haNevujim, es más, la tradición original de las enseñanzas esotéricas no llego a transmitirse hasta su generación.

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez basado en las enseñanzas de Mijael Eliya.

Refutando la reencarnación

Publicado: 16 enero, 2015 en Cábala, Supersticiones

Siempre me he sentido solo en mi creencia de que la reencarnación no está sustentada en el Tanaj, el Talmud y los midrashím, así como en la tradición gaónica, Rashí, el Rambam, Sforno y muchos otros; con fuentes que refutan directamente o indirectamente la reencarnación.

  • La reencarnación no se menciona en ningún lugar del Tanaj, el Talmud o los midrashím donde numerosas ideas acerca de la vida más allá de la muerte se discuten ampliamente y sin tapujos. Los únicos que ven evidencias de guilgul (reencarnación) en el Tanaj, el Talmud o los midrashím son los fervientes creyentes en ella. Pero esto es similar a los cristianos que ven a la trinidad en el pasuk de Shemá Israel (con unas gafas verdes todo el mundo se verá verde). El único guilgul que se discute en el Talmud es el guilgul shevuá (cuando una persona hace un juramento adicional ante el Bet Din).
  • Las declaraciones de los que proponen que la reencarnación era oculta y desconocida son históricamente falsas. Muchas naciones creyeron en ella durante miles de años y muchos autores – griegos y otros – escribieron sobre ella explícitamente. Aún así Jazal no la menciona ni una sola vez. A convertir antiguas creencias platónicas, egipcias, hindúes o budistas en creencias judías no se le puede llamar revelación de secretos místicos, sino plagio filosófico.
  • En el texto de la tefilá Jazal nunca incluyó la reencarnación como una forma de castigo. Todas las menciones del guilgul en los textos de oraciones cabalísticos son adiciones posteriores de editores anónimos. Por ejemplo compárese el texto de las oraciones de Iom Kipur del Mishné Torá del Rambam, el antiguo texto yemenita, el texto askenazí o sefardí de costumbre española y portuguesa, o el texto de Rav Amram Gaon con el texto sefardí oriental o jasídico influenciados por la cábala. Mírese con atención “al jet shejatanu lefaneja.” Está redactado en orden alfabético de alef a tav, y viceversa. Cada letra tiene su frase correspondiente. La letra guimel, sin embargo, tiene dos frases, una de ellas habla del guilgul. Cualquiera puede comprobar que esto es un añadido posterior. ¿Por qué el autor tendría que asignar dos frases a la letra guimel rompiendo su propia regla de añadir sólo una en el resto de las letras?
  • En el sefer HaCuzarí el hombre sabio directamente le dice al rey que todas las descripciones de la vida venidera no se discuten por Jazal, pero sí se encuentran en otras religiones, porque no son más que fantasías humanas.
  • Jazal nos instruye a decir cada mañana “Elohay neshamá shenatatá bi tehorá hi.” Este dicho de Jazal explícitamente excluye la idea de la reencarnación pero claramente habla de la resurrección de los muertos. Se entiende de esta oración que el alma es creada de la nada (בראתה baratá) para un solo uso, y no para múltiples reciclados.
  • Los que proponen la reencarnación sienten que el concepto de guilgul es esencial para entender la idea de “tzadik ve ra lo” (el mal que les pasa a los justos) así como el sufrimiento de niños inocentes. Pero Jazal nos dice exactamente lo opuesto que “tzadik ve ra lo” implica que el tzadik tiene deficiencias internas que necesitas ser rectificadas y de hecho no es solo una forma de castigo sino una oportunidad para revelar sus propios defectos y rectificarlos (véanse los comentarios al libro de Job y también Moré Nevujím) y que los niños pueden sufrir por los pecados de los padres hasta la edad de 12 o 13 años. Una vez más no hay ni rastro de la reencarnación en las palabras de Jazal. Conozco las menciones del guilgul en el Zohar (I 186b y II 99b) (véase también Bahir 195), pero en mi opinión no hacen más que ahondar y añadir un argumento más a los numerosos argumentos que apoyan la controversia de su origen que no puede ser una obra de Jazal.
  • Algunos sugieren que la frase “Pinjas hu Eliahu” se refiere a la idea de la reencarnación. Pero eso es como mínimo infantil. Jazal menciona “Pinjas hu Eliahu” como la posibilidad de que Eliahu fuese un cohén (véase la guemará o el midrash donde los rabinos se preguntan “si el maestro es un cohén”. Vease Rashí). No conozco a ningún defensor del guilgul que proponga que el ser cohén se puede transmitir por guilgul.
  • Rashí en Génesis 2: 6 claramente menciona que los animales no están sometidos al juicio divino, como sugieren los que proponen la reencarnación de almas humanas en animales.
  • Jazal claramente rechaza la opinión de los tzadokím (saduceos) de que el “shor ha niscal” (el toro lapidado) es un castigo del toro; al contrario, es un castigo al dueño del toro que pierde así su propiedad. Los que proponen la reencarnación sin embargo están apoyando la opinión de los tzadokím.
  • El Rambam en sus Ocho Capítulos describe clara e inequívocamente que el alma humana y el alma de los animales son entidades espirituales totalmente diferentes, tanto en cantidad como en calidad. También advierte de los graves errores filosóficos que se derivan de igualar el alma humana y animal aunque sea en lo más mínimo. Qué extrañas se hacen al judío las imágenes de la idolatría egipcia y griega de animales humanizados o humanos con rasgos animales. Qué extrañas son estas ideas para la mente judía (véanse los comentarios a Bereshit sobre la expresión “naasé adam betzelmenu kidmutenu”).
  • El Ramban menciona la posibilidad del guilgul como explicación al libro de Job. Explica las palabras de Elihu como refiriéndose a que la reencarnación puede darse dos o tres veces. Jazal sin embargo dice abiertamente que Elihu se refiere al gravemente enfermo, a un paciente casi muerto que se recupera y no a un muerto que se reencarna.
  • El Sefer HaIkarím (Rabí Iosef Albo) que conocía las declaraciones del Zohar aún así rechaza la reencarnación con argumentos lógicos e incluso explica los pensamientos que llevan a algunos a apoyarla.
  • El Rav Poalim (Rabí Itzjak ben Latif) página 9 frase 21 dice que “cada alma que viene a este mundo es totalmente nueva e incluso aunque fuese similar a otra alma esto es diferente de la idea de guilgul que ha sido refutada anteriormente.”
  • Algunos creen que solo la reencarnación puede verdaderamente explicar la mitzvá de yibum. Sin embargo, esto sólo es así si se cree en la reencarnación. Si no, esta mitzvá tiene perfecto sentido sin ella (véase “Moré Nevujím” respecto a la mitzvá de yibum).
  • Véase la opinión de autoridades recientes como “Hegionei Uziel” [HaRav Ben Zion Uziel] Vol. 1 pág. 371 y el Rav Iosef Kapaj (comentarios de “Emunot va deot” del Rav Saadia Gaón).

Estos son solo algunos de los puntos de los muchos que prueban que la reencarnación no viene de Jazal sino que es una novedad medieval adaptada de Platón o de Pitágoras (seguramente junto con muchas otras de las ideas cabalísticas) o de fuentes budistas o hindúes. El auge del Neoplatonismo en Europa Occidental durante los s. XIII- XV afectó muy profundamente, no solo a las comunidades judías, sino a toda la sociedad europea. Incluso aunque algunos rabinos no creen que la reencarnación entra en conflicto con los fundamentos del judaísmo y la abrazan, no hay mitzvá ni obligación de creer en ella, porque no proviene de Jazal. Más aún el que rechaza la creencia en esta idea no transgrede la Torá; al contrario claramente es un seguidor de la autentica tradición de Jazal con todos los honores que vienen de ella.

Queridos hermanos, la Torá nos prohíbe hablar lashon hará, incluso si lo que se dice es verdad, aunque sea con las mejores intenciones e incluso para alabar a alguien. Lo mejor en mi humilde opinión es no discutir acerca de las personas sino discutir las ideas. Las ideas, cualquiera que sean, siempre deben ser discutidas, criticadas, rechazadas, aceptadas y sometidas a escrutinio. Esta es la esencia misma del Talmud. Así no se critica a ninguna persona o grupo que está a favor de esta idea. Por poner un ejemplo, el 99.9% de las opiniones filosóficas y halájicas de Rabí Shimón ben Iojai son rechazadas por el Talmud; sin embargo constantemente se refiere a él como uno de los mayores sabios. Nunca deberíamos permitir que se mezclen las discusiones sobre ideas con las discusiones sobre personas. Mencionar el nombre de los autores de dichos y su reputación solo ayuda a un nivel de creencia y fe, pero a nivel de comprensión y razonamiento no sirve para nada.

Dicho esto, los nombres de los rabinos mencionados anteriormente se han dado como una referencia rápida de ciertas ideas y como indicación de que la idea de guilgul evidentemente no es aceptada universalmente.

Si alguien escoge aceptar el concepto de la reencarnación porque ha sido aceptada por tantos rabinos relativamente tardíos, está en el nivel de fe y creencia y sus argumentos no sirven a nivel racional para conocer y buscar la verdad. A la vez cualquier declaración basada en la lógica y la razón no servirá de nada al que tiene fe sin más. Es muy importante resaltar que el judaísmo clásico limita nuestras creencias a las palabras de los profetas y las tradiciones de Jazal. Por supuesto el resto de ideas no son obligatorias. Queridos lectores, recuenten cuantas creencias la Torá prohíbe y lo poco, poquísimo, que deja abierto en el ámbito de la creencia y la fe. Entendamos como la Torá enfatiza y estimula el entendimiento y el conocimiento razonado. Esta es de hecho una de las diferencias fundamentales entre el judaísmo y otras religiones.

Que Dios nos de la capacidad para diferenciar entre la verdad y su opuesto.

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez del escrito original de Boris G. Yuabov.

“Un Rebe es una Esencia y Existencia Divina que se ha revestido en un cuerpo”

Likutei Sijot Vol. 2 509  Jasidismo de Jabad

“Porque en Cristo toda la grandeza de la Deidad vive dentro de una forma corporal”

Colosenses 2: 9  Cristianismo

La primera de las bendiciones intermedias de la Amidá es la oración por la sabiduría: “Atáh honen leadam daát (Tú agracias a la humanidad con sabiduría)”. La continuación original de esta bendición menciona tres aspectos de la sabiduría: “deáh, bináh, vehaskel”. Muchas comunidades sefardíes orientales, bajo la influencia de los cabalistas, han cambiado esta triple referencia a la sabiduría por “jojmáh, bináh vedaat” para que correspondan con la trinidad superior de las “sefirot” (emanaciones divinas) cabalísticas. Los sefardíes de costumbre española y portuguesa, como los askenazis, nunca hicieron este cambio y retienen la forma original de la bendición. Los jasídicos y todas las comunidades influenciadas por la cábala, incluyendo a los sefardíes orientales o sefardíes occidentales influenciados por el rito oriental, han hecho el cambio.

La bendición original se remonta a los libros de oraciones más antiguos conservados desde tiempos de los gaones y se menciona expresamente en el Talmud. Su tradición se remonta a la composición original de la Amidá en tiempos de la Gran Asamblea que fijó las oraciones. Entre sus miembros estaban los últimos profetas de Israel.

La bendición cabalística se remonta a los nuevos libros de oraciones compuestos por los cabalistas del s. XVI en Safed y se ha extendido ampliamente en los ritos mencionados anteriormente.

Tohar HaIjud (véase Jovot Halevavot 1:1)
“La Unidad de Dios en toda su Pureza”

Hay un יסד היסודות, Fundamento de Fundamentos, que es el concepto de Dios del judaísmo clásico, histórico, basado en la Torá. Concepto que, de acuerdo al testimonio de Rabenu Avraham hijo de Rambam, en su obra ספר מילחמות ה׳, era la אמונה (Fe) de los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades). Que incluyen entre otros a los Gueonim de las Ieshivot de Babilonia, como el Rav Saadia Gaon, Rav Jai Gaon, Rav Shemuel ben Hofni Gaon, así como a Sabios del calibre de Rabenu Nisim, el autor de מגילת סתרים, Rabenu Hananel, Rabenu Itzjak Alfasi, Rabenu Iosef ben Megas (ר״י מג״ש) y Rabenu Bahia ibn Pakuda (בעל ספר חובות הלבבות). También incluye entre otros al Rabino Iehuda Halevi (בעל ספר הכוזרי), Rambam, su hijo Rabenu Avraham, y sus muchos contemporáneos — Sabios del Este y del Oeste demasiado numerosos para enumerarlos a todos.

Este Fundamento dice que Dios es en el único Ser Absoluto Preexistente Eternamente (la Existencia Absoluta), transcendente sin comparación posible, la Absoluta Unidad Incorpórea a la que no hay otra unidad en el universo que sea similar. Dios no tiene composición o pluralidad, objetiva o conceptualmente, Uno desde cualquier punto de vista y con cualquier prueba con la que se examine. Los accidentes (es decir, cualidades, atributos, relaciones, circunstancias) que se aplican a los seres corporales no son aplicables a Dios. La combinación, separación, lugar (espacio), dimensión, tiempo, principio, fin, cambio — todo esto no es aplicable a Dios. Él transciende todo esto. Dios está más allá de toda descripción posible. Él transciende cualquier atributo, cualidad o característica que se le pueda atribuir. No hay similitud alguna entre Él y las criaturas que Él ha creado. La Existencia, Vida, Poder, Conocimiento y Voluntad cuando se aplican a Dios no tienen el mismo significado que cuando se aplican a nosotros, y la diferencia no sólo es una diferencia de grado. Su Ser es absolutamente simple (es decir, libre de combinación o composición), nada se le puede añadir. Cualquier atributo que se encuentre en las Escrituras son o atributos de Sus acciones (por ejemplo, un acto misericordioso), o se deben entender como negaciones de su imperfección (por ejemplo, “fuerte” significa que “no es débil”).

Cualquier pasaje de las Escrituras que parezca no estar de acuerdo con lo anterior es metafórico. Citando al Rav Saadia Gaon: “El extremo carácter abstracto del concepto del Creador (Dios) es Su verdadera naturaleza.” También: “El concepto del Creador (Dios) es más recóndito que lo más recóndito, más abstracto que lo más abstracto, más sutil que lo más sutil (דק מכל דק), más profundo que lo más profundo (עמוק מכל עמוק) … más sublime que lo más sublime.” Dios no es una sustancia. Él no es como el fuego, o el aire, o el espacio. Creó todo esto y no se puede comparar con nada de lo que ha creado. Largo y ancho, división y combinación son todos inaplicables a Él (cita de la obra Emunot VeDeot de Rav Saadia Gaon).

Los cristianos trinitarios alegan “que existe dentro de Él (Dios) distinciones (es decir, distintas características), con el resultado de que un atributo no es idéntico al otro, es equivalente a que ellos digan que Él (Dios) es realmente un ser físico … Porque cualquier cosa que posee distinción dentro de sí misma es incuestionablemente un ser físico” (Rav Saadia Gaon, “Emunot vedeot” 2:5). La única alternativa sería considerar que cada atributo fuese una entidad espiritual coexistente con las demás. Esto sería politeísmo (véase “Guía de los perplejos” 1:58).

La Shejiná o “la gloria del Señor” (קדוש ה׳) se refiere a la luz especialmente producida (creada – אור נברא) para propósitos revelacionales. De la misma manera, la apariencia Divina percibida por los profetas fue una apariencia especialmente producida para el propósito de la visión, sólo para el propósito de la revelación profética. Sin embargo, en realidad, objetivamente, Dios no tiene forma. La forma mencionada en las Escrituras es meramente visional. Existe sólo en la visión profética, o como el producto (creado) específico para la luz de esa revelación.

Por lo tanto, como enfatiza Rabenu Bahia ben Pakuda (חובות הלבבות 1:10), debemos conocer a Dios a través de contemplar los rastros de Su actividad, que dan testimonio de Su existencia, no a través de contemplar Su Ser, Su Esencia, que está más allá de toda contemplación. Cuando lo hemos sacado a Él de nuestra imaginación y sentidos como si Él no existiera, y lo encontramos en los rastros de Su actividad como si no se retirara de nosotros, hemos conseguido el conocimiento máximo de Dios al alcance de los seres humanos.

Esta sublime y exaltada transcendencia de Dios es la llamada קדושת ה׳, la santidad de Dios (Kuzari 3:17). “‘El Santo Único’ (קדוש) expresa el hecho de que Dios es santificado y transcendente por encima de cualquier atributo de los seres creados; si nos referimos a Él en términos de atributos, es sólo como una metáfora” (Kuzari 4:13).

“Para todo lo anterior no hay duda en ningún israelita desde el Este hasta el Oeste entre todos los habitantes [judíos] de las tierras árabes” (Rabenu Avraham ben Rambam en su ספר מילחמות ה׳ ). Cualquiera que disienta de este exaltado, sublime y transcendente concepto de la santidad de Dios, y atribuya semejanza, forma o lugar (espacio) — o cualquier otro atributo propio de entidades creadas — a Dios, el Creador, “tal disidente es un מין (un hereje sectario), ואין לו חלק לעולם הבא, y no tiene parte en el mundo venidero” (Rabenu Avraham ben Rambam, ibid.). Semejante opinión herética es una forma de עבודה זרה, idolatría (ibid.).

Ahora supongamos que en las generaciones subsiguientes un concepto heterodoxo de Dios se hiciese popular alejándose radicalmente del concepto clásico, ortodoxo de los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades) descrito más arriba. En este concepto heterodoxo el abstracto, exaltado, sublime, transcendente Ser Absoluto de Dios, que está más allá de cualquier descripción, más allá de cualquier comparación o concepción, sólo fuese aceptado respecto a Dios, la Causa Primera, Quien, en el punto de vista heterodoxo, no se puede nombrar, con Quien no podemos relacionarnos directamente y con Quien no podemos y de hecho no adoramos directamente. Sólo después de un complejo proceso de emanaciones de esta Causa Primera en un cierto número de Atributos divinos son emanados.

No son creados ni parte de la creación como los ángeles. Son más bien emanaciones de la Divinidad. Estas emanaciones de Atributos divinos no son metafóricas. Son hipóstasis, es decir, se consideran como entidades existentes, objetivas. Más aún, están organizadas en Configuraciones. Estas emanaciones, en este punto de vista heterodoxo, se consideran la divinidad misma — que ya no es sin nombre, a quien el hombre se dirige para adorarla, y la puede designar como “Dios”, “Hashem”, y los otros Nombres Divinos, con las siguientes reservas: El culto está dirigido a la Causa Primera en Sus manifestaciones al llenar los Atributos divinos y las Configuraciones de forma similar a como el alma llena el cuerpo del hombre, según unos; según otros, el alma (la Causa Primera) y los Atributos emanados y las Configuraciones que están llenos del alma (la Causa Primera) son adorados juntos como una divinidad inseparable.

Esta creencia tardía estaría en clara contradicción con un número de bases fundamentales del concepto de Dios para los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades) como hemos visto más arriba. Desde el punto de vista del concepto anterior, clásico, ortodoxo, esta creencia más moderna constituye מינות (herejía), y podría ser declarada como tal por los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades). En este momento el lector ya se habrá dado cuenta que esta creencia moderna no es para nada un mero caso hipotético, sino que representa la opinión de los cabalistas. Ahora el siguiente punto debe ser remarcado con la máxima fuerza y claridad: Sin importar que concepto de Dios se acepte, el Dios de los cabalistas no es el Dios de los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades). Este es el hecho más incómodo para los judíos religiosos, cabalistas y no cabalistas por igual, y sin duda no faltan apologías para comentar e intentar soterrar las diferencias. Sin embargo, para los no apologéticos, permanece incontestable, por mucho que nos perturbe, el hecho de sus profundas implicaciones históricas.

El cabalista ya tiene preparada su solución para esta dificultad histórica. Reclama que la concepción cabalista era desconocida, excepto para unos pocos. ¡No le parece extraño que los principales Gueonim de Babilonia y sus numerosos discípulos nombrados anteriormente, todos autoridades talmúdicas de primer rango, líderes del judaísmo talmúdico que constituyeron las autoridades primeras más tempranas del pueblo de Israel, tenían una concepción “incorrecta” (ח״ו) de Dios, del Dios de Israel! Más aún, el punto de vista cabalístico se ha generalizado en las generaciones posteriores a los קדמונים ז״ל (las Primeras Autoridades) y ha sido aceptado, por lo menos en teoría, por una mayoría del pueblo de Israel y sus líderes de la Torá, con sólo una aislada oposición aquí y allá. El cabalista asume que la extendida aceptación, especialmente, por parte de la mayoría de los líderes de la Torá de las generaciones posteriores, constituye una decisión halájica a favor del concepto cabalístico. Si dejamos a un lado esta discusión sobre la cuestión de fondo de las distintas concepciones de Dios, y analizamos el reclamo de la supuesta decisión halájica en favor del cabalismo veremos con el estudio de los textos de las Escrituras y de las halajot para la toma de decisiones halájicas, cómo esta pretensión no es más que una falacia.

Esta es sólo una breve introducción al contraste entre la definición ortodoxa clásica de Dios y la cabalística. Sin duda hay mucho más que explicar. Animo a todos los lectores que descargen el pdf del enlace inferior y lo lean exhaustivamente. Si este artículo les ha sorprendido sin duda hay mucho más que investigar.


Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez de la introducción del siguiente enlace en inglés de autor anónimo:

http://www.mesora.org/toharhayihud.pdf

Zóhar, ¿verdadero o falso?

Publicado: 4 enero, 2015 en Cábala

El autor del Zohar incluye en su texto conceptos tales como politeísmo, panteísmo, división en partes de la divinidad, trinidades, atribución de características sexuales a la divinidad, rezar a los muertos, invocación de santos muertos, reencarnación, superioridad racial intrínseca de los judíos (independientemente de sus creencias o su comportamiento ético), demonología, magia y adivinación, errores gramaticales, arameo con palabras en castellano antiguo, errores cronológicos y errores al citar el Tanaj y el Talmud. ¿Puede ser esta una obra bajo la inspiración divina de un sabio tanaita de la categoría de Rashbi? Veamos algunas opiniones de grandes rabinos sobre este tema y algunos errores en el Zohar.

  1. Rav Saadia Gaón (882- 942) escribió en su “Sefer emunot vedeot” (“Libro de las creencias y las opiniones”) que hay entre aquellos que se hacen llamar judíos quienes creen en la reencarnación y por lo tanto han aceptado una creencia no judía absurda.
  2. El Rambam (1135- 1204) rechazó el libro “Shiur koma”, texto cabalístico popular incluso en tiempos modernos, por sus crudas visiones antropomórficas de Dios parecidas a las del Zohar.
  3. Iehadia Bedershi (1270- 1340) rechazó la reencarnación.
  4. El Rivash (Rabi Itzjak ben Sheshet) (1326- 1408) dijo que la cabalá era “peor que el cristianismo, ya que dividía a Dios en diez, no sólo en tres.”
  5. Jasdai ben Abraham Crescas (1340- 1410) rechazó la reencarnación.
  6. Iosef Albo (1380- 1444) rechazó la reencarnación.
  7. Rabí Eliah Delmendigo (1458- 1493) fue uno de los primeros rabinos que atacó la supuesta autoría del Zohar diciendo que no pudo haber sido escrito por Rashbi.
  8. El León de Modena (1571- 1648) rechazó la reencarnación. También escribió que si el Zohar fuese aceptable entonces la trinidad cristiana sería de hecho compatible con el judaísmo ya que la trinidad se parece mucho a la doctrina cabalística de las sefirot.
  9. Rabi Iaakov Emden (1697- 1776), escribió el libro “Mitpajat” que es una crítica detallada del Zohar. Concluye que ciertas partes del Zohar contienen enseñanzas heréticas y por lo tanto no pudo ser escrito por Rabi Shimón bar Iojai.
  10. El Jatam Sofer (1762- 1839) sostenía la opinión de que la mayoría del Zohar fue escrito en un periodo muy posterior al de su supuesto autor.
  11. Rabi Shmuel Strashun (1794- 1872) rechazó la reencarnación.
  12. Rabi Shishom Rafael Hirsch (1808- 1888) rechazó la reencarnación.
  13. Ieshaiahu Leibovitz (1903- 1994) creía que el Zohar no fue escrito por Rashbi y contenía conceptos paganos.
  14. Rabi Iosef Kapaj (1917- 2000) estaba en contra de permitir que los textos cabalísticos influenciasen la práctica halájica.
  15. En el “Moré nevujím” del Rambam dice que la Voluntad de Dios y Su, por así decir, “pensamiento” son parte integral de Su esencia. No podemos entender Su esencia y no debemos ni intentarlo siquiera – en las propias palabras del Rambam: Si verdaderamente conociese a Dios, sería Él. También el Rambam en “Moré nevujím” se burla de la siguiente idea central en el dogma cabalístico – el poder de permutar las letras del Nombre Divino que los cabalistas dicen han llegado a dominar y algunos dogmas periféricos como la creencia en los demonios.
  1. Rabí Pinjás ben Iair, yerno de Rashbi, como se le menciona en la Guemará de Shabat aparece en el Zohar innumerables veces como – ¡su suegro! E incluso muere antes que él según el Idra Zuta.
  2. Rav Jamnuna Sava y Rav Iaiua Sava – talmidím de Rav, que vivieron aproximadamente 150 años después de Rashbi, hacen su aparición en el Zohar como… ¡los maestros de Rashbi! Incluso mueren antes que él como se menciona en Idra Zuta – Zohar Haazinu relatando la muerte de Rashbi.
  3. El Zohar dice que Rav Iaakov bar Idi, contemporáneo de Rabi Iojanán fue a encontrarse con Rashbi en Tiberias aunque vivió 150 años después.
  4. El Zohar menciona el Islam y también dice que los árabes ocupan Israel – que lo hicieron – pero no en el siglo I cuando Rashbi vivió, sino a partir del s. VII y VIII antes del siglo XIII de Moisés de León pero no en época de la Mishná cuando evidentemente el Islam no existía.
  5. El Zohar dice que los shtei halejem se quemaban en el mizbeaj, aunque el pasuk claramente dice que se le daban al cohén. También dice que la ofrenda del omer era harina de cebada, aunque explícitamente se dice en el pasuk que eran granos enteros.
  6. En el Zohar el Kineret es la fuente del jilazón (molusco marino), aunque el pasuk en Iehoshua dice que la porción de Zevulún era el noroeste y Jazal nos explica que Moshé Rabenu en Vezot Haberajá lo bendijo con el jilazón que habría en abundancia en el mar Mediterráneo.
  7. El Zohar dice que Elishá purificó las aguas mortales de Ierijó con el manto de Eliahu mientras que en el pasuk de Melajím dice que lo hizo con un poco de sal – fue Eliahu el que abrió el Iarden con su manto.
  8. El Zohar dice que Shmuel era un cohén (era sólo leví – como dice en Bamidvar Rabá 14:1 y Talmud Ierushalmí Brajot 31a).
  9. También dice que Ezrá dijo las palabras “לטובה לי זכרה” cuando todos sabemos que fue Nejemiá.
  10. En el Matán Torá, dice el Zohar, sólo oyeron las partes positivas de la Torá, pero no oyeron ninguno de los castigos hasta que llegaron a Mara. Pero, como enseña el Iaavetz, los judíos no llegaron a Mara después de Matán Torá – fue después de Keriat Iam Suf antes del Matán Torá.
  11. Según el Zohar siempre hay dos días de Rosh Hashaná. Bien, en la época de Rashbi en Éretz Israel, según el Talmud en los Masejot Beitza y Rosh Hashaná, en las proximidades del Bet Hamikdash y del Bet Havaad siempre hubo sólo un día.
  12. El mismo libro del Zohar se divide en parashot tal y como las conocemos hoy en día y también nos dice que Sheminí Atzeret siempre es Simjat Torá – ¡aunque desde la época del Rashbi hasta el Rambam en Éretz Israel el minhag era completar la Torá cada tres años y medio! Ni siquiera conocían el orden de las parashot que usamos hoy en día, ¡por no hablar de celebrar Simjat Torá en Sheminí Atzeret cada año! Véase el “Sefer minhaguei mizraj umaarav” cuyos autores son los gueonim y Rambam.
  13. La idea misma de las “emanaciones sefiróticas de la divinidad” contradice el fundamento del clásico concepto de “Dios no cambia” (“Yo el Señor no cambio” – Malají 3: 6).
  14. En Zohar III Éxodo 43b se equipara a Dios con una trinidad similar a la trinidad cristiana. También en Zohar III 288b se dice: “El Anciano en Días tiene tres cabezas con las que se revela a sí mismo en tres arquetipos, todos ellos (los tres) forman uno. Por eso el número tres es un símbolo de Dios.”
  15. Rabenu Meir (1100- 1141) denunció a los cabalistas que opinan “que Su Unidad no es absoluta sino sólo cuando se une a ellas (es decir, a las sefirot), todo es uno.” Rabenu Meir declaró que “Él (Dios) es un unidad verdadera, una (absoluta) Unidad perfecta, sin asociación ni combinación con sefirot y digo que cualquiera que se aleje de esta emuná correcta es un hereje”.
  16. Rabi Ihia Kafij (1853- 1932), que escribió el libro llamado “Miljamot HaShem” (“Las guerras de Dios”) en contra de lo que percibió como las falsa enseñanzas del Zohar y la “cábala lurianica.” En su obra resaltó que, Dios no lo permita, ningún judío debe creer que Rabí Shimón ben Iojai o cualquiera de nuestros grandes sabios creían semejantes cosas como que Dios nuestro Señor, quien “dio a conocer Sus caminos a Moisés, Sus acciones a los hijos de Israel” que Él es “misericordioso y compasivo, tardo a la ira y bondadoso en abundancia, etc.” (Salmo 103: 7-8), se pueda cambiar por una divinidad impaciente (Zeer Anpin) ajena; y combinar u asociar con Él cinco partzufim (configuraciones o personalidades), cuya existencia misma no ha sido demostrada, y llamarlas a todas “Dios nuestro Señor”; sino que Dios, el Dios verdadero, cuya existencia ha sido demostrada por pruebas sólidas y fuertes, como enseñó Rav Saadiá Gaón en su “Libro de las creencias y las opiniones” y como escribió el autor de “Los deberes del corazón” y Rambam en su “Guía de los perplejos” y en “Mishné Torá”, por supuesto, no debemos olvidarLo y abandonarLo y que se diga de Él que no tiene nombre y que debamos servir en su lugar a los partzufim (configuraciones o personalidades) y las formas, que según él (es decir, el autor del Zohar), fueron creadas y desarrolladas por Él… El objetivo de nuestra Torá es el distanciarnos completamente de la idolatría, sea física o espiritual, y saber que sólo Dios es Dios; no hay nada ni nadie que se pueda equiparar a Él.
  17. Si el Zohar afirma que Dios se les reveló muchas veces a Rashbi y a su hijo Rabí Elazar, ¿por qué Rashbi lloró y dijo (Mishná Meilá 17) “A la sirviente (Agar) de la casa de mi padre (Abraham) se le reveló un ángel tres veces y a mí ni siquiera una”?

Este texto esta traducido y adaptado de la página web de Dor Dea.

  • Son el concepto místico más destructivo que afecta al mundo judío contemporáneo. En el último milenio y medio no ha habido otra idea que haya redefinido el judaísmo tan dramáticamente como las diez sefirot. Porque para ser sinceros, filosóficamente lo han redefinido y cambiado todo. Todo se construye sobre ellas como fundamento. Es el peor virus que ha destruido y está destruyendo el judaísmo por dentro desde sus comienzos.
  • ¿Qué son las sefirot? Son el intento de diseccionar y desmembrar a Dios (el Cielo no lo permita) y explicar lo que piensa, Su proceso de pensamiento y predecir qué es lo que va a hacer además de intentar controlar el destino del hombre. ¿Cómo? Fácil. Diciéndote que te pareces a Dios y que Dios se parece a ti y de esta forma definir al hombre y su destino y los secretos de la creación. Todo esto por supuesto basado en la perspectiva mística supuestamente autorizada del Zohar. Fuentes sin fuentes, que aparecen en el exilio sin fuentes ni raíces autorizadas en la Torá o en la literatura misnaica. Sin autoridad bíblica ninguna. Al contrario que la Torá y las leyes del Bet Din Hagadol, autorizadas directamente por la Torá. Lo más grave no es sólo que las diez sefirot no tienen autoridad ninguna, sin raíces en la Torá o la Mishná, sino que por ser una especulación mística y afirmar un pluralismo dualista están en claro conflicto con el judaísmo clásico.
  • ¿Qué daño hacen si no te afectan ni incumben a nivel práctico? No solo los judíos sino el mundo entero ha sufrido mucho debido a esta invasión cabalística. A pesar de que se pueda ver como simples nociones esotéricas, que intentan definir los secretos de lo divino y los secretos de la creación, no se puede intentar definir, redefinir o supuestamente explicar al Creador y Su voluntad sin afectar todos los aspectos de la vida en Torá y su filosofía. La aceptación prácticamente completa de las sefirot como dogma no solo afecta a cómo vemos al resto del mundo sino a cómo el mundo nos ve a nosotros. Esto es exactamente por lo que no es coincidencia que la mayoría de los problemas del mundo judío con el resto del mundo empezaron mayoritariamente en el siglo XIII: acusaciones de ser egoístas, de no preocuparse por los demás, de separar el destino judío del destino del resto del mundo, de ver el mundo tribalmente y no éticamente, en otras palabras, no diferenciando entre las personas decentes e indecentes éticamente sino entre judío y no judío, por no hablar de la invención de la noción de la supuesta alma superior judía, del valor intrínsecamente superior de la sangre judía sobre el irredimible gentil. Todos estos principios inmorales solidifican a partir de las diez sefirot que al final han llevado al judaísmo a convertirse en el irrelevante caos ético y social que es hoy.
  • La única razón por la que los líderes de la comunidad ortodoxa dan su visto bueno a las sefirot y por la que no se pueden criticar y cuestionar u oponerse a ellas es precisamente por su aceptación, porque han sido aceptadas. Deben ser verdaderas si tantos rabinos importantes así lo han afirmado. Pero esto no es suficiente. Esa no es la manera en la que el judaísmo debería obrar. ¿Desde cuándo se decide la veracidad de una idea simplemente por su número de seguidores o la reputación de los que la apoyan? Este tema es extremadamente difícil de entender, lo que lo hace aún más peligroso. Hace que los que se preocupan por investigarlo muchas veces se apoyen en las personas que encuentran más carismáticas o que parecen más seguras de sí mismas y no necesariamente en los líderes que tengan más razones teológicas en sus argumentos.
  • Intentaremos explicarlas de una forma que la mente moderna pueda entenderlas.
  • ¿Qué son las diez sefirot? Las diez sefirot, o literalmente diez emanaciones, divinas en naturaleza, son el vehículo por el que En Sof (“el sin fin o el infinito”) supuestamente se revela a sí mismo. ¿Quién es En Sof? Parcialmente Dios. Solo En Sof junto con las diez sefirot y más partes, forman a Dios según la cábala. Es la nada definitiva y se activa solo cuando se traduce en las sefirot.
  • Los cabalistas han incluso creado uno más alto. Es el Atzmut, la esencia divina. Se supone que está a un nivel más alto que el propio En Sof.
  • En Sof, Atzmut y las sefirot, según el pensamiento de los cabalistas, todos juntos, construyen el Dios de la Biblia (el Cielo no lo permita).
  • A las diez sefirot se les conoce como el “cuerpo de dios”. Conocidas en las versiones más populares como Kéter, Jojmá, Biná, Jésed, Guevurá, Tiferet, Netzaj, Hod, Iesod y Maljut, a veces también llamado Shejiná. Algunas veces son llamadas según los genitales del cuerpo humano. Iesod es el pene circuncidado de dios. Maljut es la cabeza del pene o la labia de dios. Solo con leer esto deberían darte escalofríos porque, de un solo plumazo, los cabalistas han destruido uno de los mayores logros del monoteísmo ético: la desexualización de la religión, convirtiendo al Dios que entregó la Torá en una especie de hermafrodita que tiene sexo consigo mismo, el Cielo no lo permita. ¿Cuáles son las razones de que esta perversión no sea criticada en nuestra generación? Principalmente por cómo se enmascara como teología auténtica. Si un escéptico le pregunta al típico rabino cabalista que le explique las sefirot le dirá que son atributos de Dios que muestran a un Dios bueno e incluso utilizará pesukim de la Torá para demostrar que está todo en ella y ya está. Así el escéptico se irá a casa satisfecho. Pero esto no es lo que creen verdaderamente ni lo que se enseña en sus ieshivot. Es simplemente una línea divisoria que se traza para calmar a los escépticos. Mientras continuemos analizando lo que son las sefirot, por favor no seáis tímidos y sed libres de compararlo con la avodá zará y particularmente con la trinidad de los cristianos, que ningún cristiano se atrevería a describir como tres dioses separados, sino exactamente como lo que los cabalistas precisamente describen como el misterio del Dios Único, igual que los trinitarios (que dicho sea de paso son de muchas maneras más monoteístas que los cabalistas contemporáneos). El Rivash, Rabí Itzjak ben Sheshet Perfet (1326 – 1408) dice que las diez sefirot son peores que la doctrina cristiana porque dividen a Dios en diez (el Cielo no lo permita), no simplemente en tres. Tres frente a diez. Algunos dicen que incluso hay muchas más divisiones y subdivisiones dentro de estas diez.
  • Las sefirot, siendo completamente divinas y a la vez separadas de Dios (¡!), no son el único problema teológico con el que tenemos que lidiar. Por si las similitudes con el cristianismo no fuesen por sí solas ya lo suficientemente preocupantes, la cábala ha avanzado aún más en su descenso con la creación de los partzufim.
  • Los partzufim son personalidades dentro de la “cabeza de dios”. Una subdivisión aún mayor dentro de las propias sefirot. Se convierten literalmente en personalidades independientes dentro de la llamada “cabeza de dios”, que en la mente cabalista supuestamente siguen constituyendo todavía un único Dios (¡!).
  • Los partzufim son un paso más en la subdivisión de Dios. Son subdivisiones de las sefirot, literalmente personalidades de dios. Completamente divinas en su naturaleza y a la vez independientes unas de otras.
  • Son Atik Iomin (anciano en días, deriva de Kéter o Daat), Arij Anpin (cara larga, sale de Kéter), Imma (la madre viene de Biná), Abba (el padre viene de Jojmá), Zeir Anpin (hijo de la “cabeza de dios”, “hijo de dios” proviene de Jésed, Guevurá, Tiferet, Netzaj, Hod y Iesod), NetzajHod (también se le conocen como las “rodillas de dios”) y por último Nukva o Nekevá, también conocida como la Shejiná (hija divina o la madre celestial que sale de Maljut, el aspecto femenino de dios). La cábala enseña que, aunque son totalmente independientes, aún así forman un solo Dios. ¿Hasta qué punto son independientes? Lo son tanto que la cábala incluye hasta relaciones sexuales entre ellas. Hasta enseñan que el objetivo de la práctica del judaísmo en este mundo no es literalmente traer la bondad, la paz y la justicia al mundo sino producir las relaciones sexuales entre las personalidades femeninas y masculinas de las sefirot. Esta es una razón más por la que el judaísmo no progresa éticamente en nuestros días, porque su teología ya no está basada solo en la ética y lo que produce es, por el contrario, una especie de orgía celestial. Y aunque parezca mentira el tema todavía empeora más… por ejemplo:
  • ¿Has oído hablar de la trinidad de las sefirot? Sí, la trinidad de las sefirot. El “padre” que es Abba, Atik Iomin el transcendente que es el “espíritu santo de dios” y Zeir Anpin que es el “hijo”. Y para no olvidar a nuestros amigos católicos, Imma, que es la “madre divina”. Así es como los mesiánicos justifican todos y cada uno de sus conceptos en la cábala y las sefirot.
  • ¿Por qué y cómo surgió toda esta aberración teológica? Este gnosticismo no es nuevo. Hubo un tiempo en el que permeó el cristianismo incluso antes de la aparición de la cábala. Lo que actualmente se llama cristianismo se parecía hace mucho tiempo a una forma más benigna, más ligera por así decir, de lo que llamamos cábala hoy en día, antes de que rompiese completamente con el gnosticismo. En el judaísmo, en lugar de separarse de estos conceptos paganos, el gnosticismo se ha llevado a todo el judaísmo consigo. El judaísmo de hoy en día influenciado por esta cábala no es judaísmo verdadero.
  • Si intentas usar el peshat encontrado en la Torá, como por ejemplo en el Shemá, para argumentar en contra de un Dios hecho de una unidad compuesta (el Cielo no lo permita) verás que el Zohar dice que el Shemá no es peshat en realidad. En él se ha redefinido el Shemá (que inequívocamente es el más puro monoteísmo) a través de las sefirot. Las tres frases que lo forman incorporan cada una de ellas a diferentes partzufim según el comentario del Zohar (Zohar Deut. 6: 4, 1: 16b, 2: 105a, 2: 115, 2: 167a, y 3: 191b), creando un argumento para una unidad compuesta equivalente al dogma cristiano. Así es exactamente como leen los cabalistas el Shemá, como la integración de sefirot y partzufim dentro de Dios, el Cielo no lo permita. Gracias Zohar. ¡Vaya genialidad! Justo exactamente igual que lo que dice el Nuevo Testamento sobre la trinidad: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno” (Juan I 5: 7). Las sefirot son la trinidad cristiana bajo tratamiento de esteroides. El Azilut es la trinidad cabalística. El Azilut, que es el mundo superior cabalístico donde la “cabeza de dios” de Kéter se asienta. Hecho de Jojmá, Biná y Daat: la trinidad cabalística. Precisamente de estas tres sefirot superiores es de donde Jabad deriva su nombre. El Zohar también hace lo mismo con la frase de Bereshit que dice “Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza”, atribuyéndola a una pluralidad de sefirot e incluso con el famoso pasuk de Tehilím “besa al hijo” que, en lugar de traducir adecuadamente “bat” como pureza, dice que es el hijo de Zeir Anpin.
  • La verdad es que la historia desgraciadamente se repite a sí misma. Estas ideas permearon el mundo judío incluso antes de la destrucción del segundo Templo. Aunque el Zohar fue escrito en el siglo XIII sus ideas eran conocidas como gnosticismo mucho antes. Eran las bases de la secta que dio lugar al cristianismo primitivo. Hasta tal punto son similares que se identifican claramente con las raíces de la cábala contemporánea. Tan parecidas que, por poner un ejemplo, Jabad opina que: “Un rebe es una esencia y existencia divina que se ha revestido de un cuerpo” (Likutei Sijot, Vol. 2, 509), exactamente igual que lo que el Nuevo Testamento dice de Cristo: “Porque en Cristo toda la grandeza de Dios vive en una forma corporal” (Colosenses 2: 9). Cristo es una esencia de Dios encerrada en una forma corporal. ¡Despertemos! Sin comentarios.
  • La forma en que se limita al Dios Omnipotente no es solo la doctrina de las sefirot, por sí mismas un problema teológico gravísimo, al ser emanaciones divinas con naturaleza divina y a la vez independientes, sino que además por supuesto van en contra el famoso principio bíblico de Isaías de que “Dios no cambia”. Los cabalistas han desarrollado la doctrina de tzimtzum que intenta explicar la contracción o limitación de En Sof, el Cielo no lo permita, necesaria para que las sefirot puedan hacer su trabajo. Lo que es una doctrina herética creada para justificar otra doctrina herética previa y así se apilan una a una encima de la otra aumentando la herejía. Para que el Todopoderoso pueda ser totalmente omnipresente debe presentarse de una forma que sea total, pero para que puedan existir y funcionar las sefirot se requiere una presencia parcial de Dios o un vacío del Todopoderoso. Es una doctrina herética desarrollada para sostener a otra doctrina herética previa. Se ha podido construir o asumir tanto con y sobre nociones totalmente inventadas porque hoy en día ya nadie se pregunta qué es autoritativo. Esto es desgraciadamente lo único necesario para justificar estas ideas sin sentido.
  • Los cabalistas piensan no solo que Dios cambia sino que nunca deja de cambiar. Si se reflexiona esta es la única forma en la que empiezan las sectas. Cuando Dios decide cambiar o revelar algo más, o algo nuevo, y dejar totalmente Su voluntad en manos del hombre y sus acciones. Como pasó en el cristianismo, el islam, el mormonismo y cualquier otra secta que se pueda citar. Porque precisamente como enseñan los cabalistas somos los mayores manipuladores de las sefirot.
  • La base de este escrito no es el comentar que todos estos conceptos no tienen sentido sino que además siguen y justifican una cadena de ideas heréticas que nunca deberían haber sido aceptadas desde un principio. El tzimtzum es necesario para justificar cómo funcionan las sefirot y más y más ideas heréticas concatenadas. Una vez que se acepta una herejía, todas las demás vienen detrás de la mano.
  • Las sefirot dieron pie a muchas de las prácticas ocultistas vivas hoy en día como el tarot, leer las líneas de las manos o en la frente y otras formas de adivinación, por no hablar de las maldiciones que los cabalistas echan a quienes odian.
  • Si se pregunta al rabino promedio por la validez de las sefirot o de la cábala, en general te dirá que es mutar, que es casher. No hay ningún problema.
  • El intento de definir y finalmente diseccionar al Todopoderoso en sí mismo ya es una herejía. En otras palabras: hablando de lo divino o de lo metafísico, si el concepto no se deriva directamente de la única revelación que el hombre ha recibido de Dios, es decir de la Torá, es solamente una mera opinión y desde luego no se puede derivar o construir a partir de él una doctrina. Después de que los místicos han creado una explicación de lo que es el funcionamiento de Dios y de cómo el universo ha llegado a existir fuera de la narrativa de la Torá, todas sus doctrinas han sido enseñadas a la par de importancia con la Torá misma, o incluso como Torá. Por eso es por lo que hoy en día es para tantos indistinguible de la Torá. La Torá debería ser la única fuente para establecer estas verdades metafísicas. La cábala de hoy en día desgraciadamente es indistinguible de la Torá en oposición al pasuk de Deut. 28: 29 que dice: “Las cosas secretas pertenecen al Eterno, nuestro Dios; mas las reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que pongamos por obra todas las palabras de esta Torá.” Lo que enseña que incluso si pudiese haber conceptos esotéricos contenidos en la Torá se nos manda no ahondar en ellos y no incorporar sus supuestas conclusiones al judaísmo. Hay tantísimo que enseñar sobre la cábala que es casi imposible volver a meter el pájaro en la jaula. Nada que provenga de fuentes autorizadas por la Torá. La gente pensante cada vez está más cansada de verse obligada a tragar con todo esto aunque desgraciadamente el 99% del mundo judío lo acepta sin rechistar. Sólo los judíos de costumbre española y portuguesa, algunos yemenitas, judíos de origen alemán, junto a los modernos seguidores del Rambam se han opuesto rotundamente a aceptarla. Para el resto se enseña como algo divino inspirado por Dios y obligatorio tanto halájica como filosóficamente. Si alguien rechaza la cábala se le llamará hereje y se equiparará a rechazar la Torá misma. Decidan ustedes mismos.

Adaptado y traducido de la pagina web de Dor Dea.