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Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez

La controversia sobre la edad del universo en los círculos jaredíes ha surgido de nuevo recientemente. Para intentar humildemente aportar un poco de luz sobre el tema me gustaría explicar un poco la postura del Rabino Aryeh Kaplan (1934- 1983) uno de los mayores genios de las últimas generaciones. De paso se presentarán algunos fundamentos básicos desconocidos por muchos, desgraciadamente, de cómo funciona el sistema halájico y lo que es obligatorio y lo que son meras opiniones. Opiniones que, desgraciadamente, por más populares que se hagan y por más que los elementos más oscurantistas y retrógrados intenten imponer, no son obligatorias ni vinculantes (por no decir manifiestamente falsas).

El Rabino Kaplan era tanto un genio en su conocimiento de la Torá como en el mundo de la física y era sin duda si no el individuo más cualificado, uno de los más cualificados, de la  generación previa para discutir la interacción entre la Torá y la ciencia física.


PARTE 1: Contexto y fundamentos halájicos.

  1. Mientras que no haya ninguna ramificación halájica en un asunto cualquiera, no hay ninguna razón para tomar una decisión halájica sobre ese asunto.
  2. En la “Guía de los perplejos”, el Rambam expone diferentes “shitot” (conceptos filosóficos) basados en “daat iajid”, una opinión individual de un solo sabio que no es la opinión mayoritariamente seguida por los demás sabios. Mientras que esto sea hecho para un asunto de “hashkafá” (filosofía, punto de vista) y no para cuestiones halájicas, es perfectamente válido.
  3. No se puede declarar una idea como herética hasta que no se hayan investigado todas las fuentes sistemáticamente. Quizás hubo grandes sabios de generaciones pasadas que tenían ese mismo punto de vista. Si así fuese, ese punto de vista no es en principio herejía.
  4. El libro “Sefer temuná”, una obra cabalística temprana atribuida al sabio Taná Nehunia ben ha-Kaná, del primer siglo, es un trabajo que discute la dimensión cabalística de las formas de las letras hebreas. El “Séfer temuná” se cita en diferentes fuentes halájicas (incluyendo el Bet Iosef) que tratan de la sofrut – la escritura de rollos de la Torá, mezuzot y meguilot.
  5. El “Sefer temuná” también comenta la “Teoría de la Shmitá”, los ciclos sabáticos ideales que existían desde antes de la creación del alma de Adam, y esos ciclos – esas eras – eran años físicos reales.
  6. El “Sefer temuná” dice que hay seis ciclos sabáticos de 7.000 años cada uno y el mundo tiene 42.000 años de existencia.
  7. La “Teoría de la Shmitá” se conoce como “Shitat Sefer Temuná”.
  8. Muchos cabalistas anteriores a Isaac Luria aceptaron el “Shitat Sefer Temuná”, incluyendo al Ramban, su cercano estudiante Rabí Itzjak de Acco y el Radbaz.
  9. La postura defendida por el Ramban no se puede entender sin conocer el concepto de “Shitat Sefer Temuná”.
  10. Isaac Luria rechazó la “Shitat Sefer Temuná” y enseñó que esos ciclos eran años espirituales, no eran años reales físicamente. Rabí Moshé Cordovero tenía la misma opinión que Isaac Luria.
  11. Con la expansión y popularización de la cábala de Isaac Luria el concepto de “Shitat Sefer Temuná” fue cada vez más denostado hasta casi caer en el olvido. En general solo los rabinos que estudian los libros cabalísticos más antiguos y que son críticos con la cábala conocen este concepto.
  12. Cuando en 1838 el Tiferet Israel escribió un ensayo sobre la edad del universo en el que defendía un universo mucho más antiguo que los aproximadamente 6000 años que defienden los sectores más fundamentalistas, sus trabajos fueron censurados por varios grupos de jasidím. Otros simplemente arrancaban las hojas que trataban sobre este ensayo de sus libros.
  13. ¿Cuál era el crimen de Tiferet Israel? Nada más y nada menos que no aceptar que la defensa dogmática de que la opinión de Isaac Luria era vinculante y obligatoriamente correcta. (Véanse los puntos 1, 2 y 3 más arriba)


PARTE 2: ¿Pudo ser creado el mundo para parecer más antiguo de lo que en realidad es?

  1. No hay ninguna fuente judía que apoye esta idea.
  2. Creer que el mundo tenga la apariencia de tener miles de millones de años cuando en realidad es de unos 6.000 años es problemático por lo siguiente:
    1. Hace que Dios parezca un mentiroso, lo que es totalmente ridículo.
    2. Si uno acepta la idea de que Dios creó un mundo “viejo”, ¿por qué no creer que el mundo fue creado hace cinco minutos y nosotros con él, con todas nuestras memorias incorporadas en nuestras mentes y todo lo demás tal y como lo percibimos?
    3. Insisto una vez más, no hay ninguna fuente judía que apoye esta idea. [Aunque parezca increíble fue acuñada por primera vez en el s. XIX por el fundamentalista cristiano Philip Henry Gosse y posteriormente por más y más jaredím.]
  3. Uno puede creer en esta idea si así lo desea. Tal creencia – aunque esté totalmente ausente de fundamento en las fuentes judías y de racionalidad – no es por sí sola herejía.


PARTE 3: La shitá de Itzjak de Acco.

  1. Él era un estudiante y colega del Ramban.
  2. Fue uno de los cabalistas más importantes de su tiempo.
  3. Investigó la autenticidad del Zohar publicado en su época llegando a la conclusión de que era falso.
  4. Es frecuentemente citado por el clásico de musar “Reshit jojmá”.
  5. En su obra “Otzar hajaím”, Itzjak de Acco escribe que debido a que los ciclos sabáticos a los que se refiere la Shitat Sefer Temuná existieron antes de la creación del alma de Adam, deben ser medidos en años divinos, no en años humanos.
  6. Por lo tanto el “Sefer temuná” habla de años divinos cuando dice que el mundo tienen 42.000 años de antigüedad.
  7. Según una fuente midráshica, un año divino son 1.000 años terráqueos.
  8. Un año divino por lo tanto sería igual a 365.250 de los años de la Tierra.
  9. Entonces, según Itzjak de Acco, el universo tendría 42.000 x 365.250 años terráqueos de antigüedad.
  10. Lo que haciendo los cálculos salen unos 15’3 miles de millones de años, cifra escalofriantemente cercana a las estimaciones del Big Bang.


PARTE 4: Conclusión.

  1. No tiene por qué existir un conflicto entre la ciencia y la Torá sobre la edad del universo.
  2. De hecho las enseñanzas anteriores a las nuevas que creó Isaac Luria están confirmadas por la ciencia moderna.

Estudia astronomía y física si quieres comprender la relación entre el mundo y como Dios lo gobierna.

Los conflictos entre la ciencia y la religión son el resultado de una mala interpretación de la Biblia.

El relato del comienzo del mundo [Génesis 1] no es más que ciencias naturales, pero tan profundo, que está recubierto de parábolas.

El único camino para conocer a Dios es a través del estudio de las ciencias – y por esa razón la Biblia comienza con una descripción de la creación.

Maimónides, “La guía de los perplejos” (1190)

La Torá y la evolución

Publicado: 1 enero, 2015 en Ciencia

Comentarios de Parasha Bereshit, 22 de octubre de 2011

 
Recientemente he recibido un correo de una organización judía ortodoxa diciendo en términos inequívocos que “el judaísmo ortodoxo rechaza la teoría de la evolución”. En ciertos círculos ortodoxos, se postula como un asunto de fe que el “verdadero” judaísmo no acepta ni puede aceptar la evolución. Dios creó el universo; Dios creó a Adán y Eva. Esto está claro en el primer capítulo de Bereshit y no hay nada más que decir sobre este tema. Cualquier otra postura es herejía.

En realidad, hay mucho más que decir sobre este tema. Creo que es incorrecto religiosamente hablando decir que “el judaísmo ortodoxo rechaza la teoría de la evolución”. Esta no es sólo una declaración inválida desde un punto de vista intelectual, sino que también desde el punto de vista religioso ortodoxo. Esta declaración refleja oscurantismo, no religión.

El primer capítulo de Bereshit presenta un relato grandioso, hermoso y poético de la creación. No presenta una explicación científica de la creación. No describe como Dios creó las cosas, solo que de hecho Él creó el mundo.

Se ha señalado que los seis “días” de la creación no son días de 24 horas como los conocemos hoy en día; ¡el sol no fue creado hasta el cuarto día! Sino que, la Torá habla poéticamente de seis periodos de tiempo—pudiendo haber sido cada uno de ellos miles de millones de años—en los que el universo vino a existir. Los cálculos científicos en boga dicen que el “big bang” fue hace a un poco más de 13 mil millones de años. Estos cálculos no están basados en especulaciones ociosas sino que en fenómenos cósmicos estudiados con sumo cuidado. Los judíos religiosos, junto con toda la gente pensante, deben sentirse totalmente cómodos abrazando los descubrimientos de la ciencia. No hay ningún tipo de contradicción entre la Torá y los cálculos del “big bang”.

La teoría de la evolución, que tiene un amplio rango de apoyo científico, postula que la vida surgió gradualmente, a lo largo de muchos millones de años. Formas de vida simples evolucionaron gradualmente para formar seres vivos más complejos. Los seres humanos finalmente surgieron tras un largo proceso de evolución. Deja claro que, a pesar de todo, Dios creó el mundo; las cosas no se desarrollaron al azar. Dios pudo haber creado todo en un instante; o pudo haber creado cada cosa en un proceso de evolución que abarca millones de años. Cuando la Torá dice que Dios creó a Adam del polvo de la tierra, esto puede querer decir que Dios creó a Adam por medio del proceso de la evolución abarcando un vasto periodo de tiempo—empezando por las células simples que se encuentran en el polvo y finalmente desarrollándose hasta seres humanos pensantes. La Torá simplemente no nos provee con los detalles científicos acerca de la formación de los seres humanos.

Dado que el peso de la información científica indica un desarrollo gradual de la vida, podemos abrazar esta información sin reparos o conflictos religiosos. La Torá nos dice que Dios creó el mundo; los científicos han intentado explicar el proceso de la creación. Por lo tanto, la teoría de la evolución no representa ningún tipo (ni remotamente) de amenaza para nuestra tradición. Sino que, rellena la información científica que no fue discutida en la Torá.

Nuestro conflicto no es con la teoría de la evolución per se. Nuestro conflicto es con aquellos que dicen que la evolución sucedió totalmente por sí misma, sin ningún impulso divino. Los judíos religiosos pueden adecuadamente aceptar los descubrimientos científicos, pero deben siempre dejar claro que fue Dios quien formó el universo, quien puso todo en movimiento, y quien por supuesto creo los fenómenos científicos sobre los que los científicos extraen conclusiones.

Durante la Edad Media, un conflicto surgió entre la religión y la ciencia acerca de la cuestión de la naturaleza de la materia. La ciencia, representada por Aristóteles, argumentaba por la eternidad de la materia. La tradición religiosa, basada en el primer capítulo de Bereshit, argüía por un universo creado. Maimónides, en su “Guía de los perplejos ” 2: 25, mantuvo la visión religiosa tradicional de Dios como creador. Argumentó que es filosóficamente imposible probar la eternidad de la materia. Por otro lado, como es filosóficamente plausible postular a Dios como creador de la materia, podemos confiar con seguridad en la tradición religiosa que enseña lo que la ciencia y la filosofía no pueden.

Al mismo tiempo, Maimónides enseña que si se pudiese demostrar que la materia es eterna, entonces deberíamos aceptar su verdad científica. Dado que Dios es el Autor tanto de la Torá como de la ciencia, es imposible que las dos lleguen a estar en conflicto. Si la ciencia pudiese probar la eternidad de la materia, entonces la Torá debería ser reinterpretada como corresponde:

“Debes saber que nuestro rechazo de la afirmación de la eternidad del mundo no se debe a que el texto de la Torá indica que el mundo ha sido creado con un comienzo en el tiempo. Porque los textos indicando que el mundo ha sido creado en el tiempo no son menos numerosos que los que parecen indicar que la deidad es un cuerpo. Ni tampoco se cierran las puertas de la interpretación figurativa o es imposible que veamos que la materia pudiese ser eterna por mucho que la creación del mundo se diese en un tiempo determinado. Porque podríamos interpretarlos como figurativos como hemos hecho para rechazar Su corporalidad.”

La metodología de Maimónides tiene una profunda significación. Los textos religiosos no entran, ni pueden entrar en conflicto con verdades demostradas científicamente. Si el texto parece entrar en conflicto con la verdad científica, entonces los textos necesitan ser reinterpretados.

Las personas son libres de aceptar o rechazar la teoría de la evolución según les parezca más conveniente después de haber estudiado, de hecho, con cuidado todos los datos científicos. Pero independientemente de su opinión personal, no les da derecho a decir que “el judaísmo ortodoxo rechaza la teoría de la evolución”. Si la teoría de la evolución es científicamente válida, entonces los judíos religiosos—junto con todas las personas pensantes—deben necesariamente aceptarla—con la salvedad de que el proceso de la evolución mismo fue el medio que Dios utilizó para crear la vida.

Rabí Marc D. Angel es el rabino emérito de la sinagoga española y portuguesa de Nueva York. Este artículo ha sido escrito por él en inglés y publicado en su revista “Conversations” y en su web www.jewishideas.org. Traducido por Balbino Cotarelo Núñez.