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Mucha gente que revera a los Diez Mandamientos no piensan que el cuarto es particularmente importante, por no hablar de obligatorio. Una vez que se comprende, sin embargo, se reconocerá hasta qué punto el cuarto mandamiento cambia la vida, e incluso cambia el mundo. Y se empezará a apreciar su relevancia en tu propia vida.

El cuarto mandamiento dice: “Recuerda el Shabat para mantenerlo santo. Seis días harás todo tu trabajo, pero el séptimo es un Shabat para el Señor tu Dios. En él no harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo ni hija, ni tu sirviente o sirvienta, no tus animales, ni ningún extranjero que resida en tus ciudades.”

¿Por qué es tan importante?

Primero, quizás más que ningún otro mandamiento, eleva al ser humano. ¿Cómo? Durante prácticamente toda la historia de la humanidad, la vida consistió abrumadoramente en trabajar sin parar. Los humanos eran bestias de carga. Este mandamiento y sólo este mandamiento cambió todo eso insistiendo en que se deje de trabajar un día de cada siete.

Segundo, más que ningún otro mandamiento, el Shabat recuerda que nacemos para ser libres. Como dice la segunda versión del mandamiento – que aparece citada de nuevo por Moisés en el libro del Deuteronomio –, “recuerda que fuisteis esclavos en Egipto.” Dicho de otra forma, recuerda que los esclavos no pueden tener un Shabat. A la luz de esto, añade que bajo el punto de vista bíblico, salvo que sea estrictamente necesario para la supervivencia, si se trabajan siete días a la semana esencialmente se es un esclavo – esclavo del trabajo o quizás del dinero, pero esclavos al fin y al cabo. El millonario que trabaja los siete días de la semana es simplemente un esclavo rico.

Tercero, mientras que la Biblia no pudo abolir la esclavitud universalmente, el Shabat humanizó en gran medida esa terrible institución e incluso ayudó a hacer la esclavitud imposible. Por definición, el que tiene un esclavo no tiene obligación de darle ningún descanso, mucho menos un día entero cada semana. Eso es exactamente lo que el cuarto mandamiento manda. Por lo tanto un esclavo, por supuesto, también es un ser humano.

Cuarto, el Shabat casi por sí solo crea y refuerza los lazos familiares y la amistad.  Cuando se tiene un día libre de trabajo una vez a la semana, ese día casi inevitablemente se convierte en un día que se pasa con los demás – bien con la familia y/o con amigos. También tiene efectos positivos similares en los matrimonios. Pregúntale a cualquiera casado con un adicto al trabajo lo bueno que sería para su matrimonio si el adicto al trabajo no trabajase un día a la semana – y así puedes apreciar el poder del día de Shabat.

Quinto, el mandamiento del Shabat garantiza la dignidad de los animales. Incluso hasta los animales domésticos tenían que descansar un día a la semana. Es, hasta donde llega mi conocimiento, la primera ley nacional en toda la historia para los animales. Los beneficios para los animales seguro que fueron más allá del día de descanso en sí. Los dueños que se sentía divinamente obligados a dar a sus animales un día de descanso a la semana seguro que eran mucho menos propensos a tratarlos con crueldad cualquier otro día de la semana.

Todos estos cinco beneficios que transforman la vida cotidiana y la sociedad, están a disposición de cualquiera. No hace falta que seas judío o cristiano o que ni siquiera creas en Dios para disfrutar de ellos. Pero la realidad es que solo aquellos que creen que los Diez Mandamientos fueron dados por Dios son los que han mantenido al Shabat vivo.

Dios es un factor que también juega su papel en el Shabat. Así como la fe en Dios lleva  la gente a guardar el Shabat, observar el Shabat lleva a la gente a la fe en Dios. Esa es la razón por la que la primera versión de los Diez Mandamientos, la versión del libro del Éxodo, termina con estas palabras: “En seis días hizo Dios los cielos y la tierra, el mar y todo lo que está en ellos, pero descansó el séptimo día. Por lo tanto Dios bendijo el Shabat y lo hizo santo.”

Sea como sea que interpretes lo que son seis días – los seis “días” evidentemente no pueden ser días de 24 horas para Dios – el significado es este. Cada vez que guardas el Shabat estás afirmando que hay un Creador, que el mundo no surgió espontáneamente, que la vida no es una mera coincidencia sin sentido último, sino que la vida está infinitamente llena de sentido y cada uno de nosotros es único y tiene un propósito de ser.

Para ser solo un día a la semana no está mal que pueda incluir todo lo anterior. No es de extrañar que el Shabat sea uno de los Diez Mandamientos. No es de extrañar que los que lo tienen en sus vidas son muchas veces más felices, con vidas familiares más ricas, más serenidad, una comunidad de amigos e incluso mejor salud. Quizás debas comprobarlo por ti mismo y probarlo.

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez de la obra original de Dennis Prager