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El noveno de los Diez Mandamientos es “no darás falso testimonio contra tu prójimo.” Esto significa dos cosas: “no mentirás testificando en un juzgado.” Y, “no mientas.” Punto. Recuerda que para prohibir o demandar una acción en los Diez Mandamientos tiene que ser fundamental para construir la civilización. Por importante que haya sido montar en burro cuando los Diez Mandamientos fueron dados no contienen ningún mandamiento de montar en burro con responsabilidad. Cualquier sociedad podrá sobrevivir a sus malos conductores de burros. Pero no puede sobrevivir si desprecia la verdad – bien sea dentro o fuera del juzgado. Si se testifica falsamente en el juzgado, no puede haber justicia. Y sin ni siquiera la esperanza de la justicia, no puede haber civilización.

La Biblia Hebrea es tan firme en esta materia que el castigo para un testigo que da falso testimonio era el mismo que el castigo que hubiese recibido el acusado si el falso testimonio se creyese. En el caso de que el crimen pudiese ser castigado con la muerte, por lo tanto, el falso testigo era susceptible de ser condenado a muerte. Pero este mandamiento no sólo se aplica en las cortes de justicia sino que claramente defiende la verdad en general. Tanto Ibn Ezra, el gran comentarista del s. XII, como uno de los estudioso de la Biblia más influyentes del s. XX, Bervard Childs de la Universidad de Yale, están de acuerdo en que el mandamiento se refiere a decir la verdad en general. Como Childs ha señalado, si los Diez Mandamientos solo se preocupasen de la verdad y la mentira ante la justicia, hubiese añadido las palabras “en el juzgado.”

Hay mucho valores importantes para la sociedad, pero la verdad es probablemente el mas importante. La bondad y la compasión pueden ser los más importantes valores en lo micro, o en el ámbito personal. Pero en lo macro, o a nivel social, la verdad es mucho más importante que la compasión o la benevolencia. Virtualmente todos los grandes males de la sociedad, como la esclavitud africana, el nazismo y el comunismo, se han basado en mentiras.

Había traficantes de esclavos, nazis y comunistas que eran compasivos en sus vidas privadas, pero todos ellos contaron, y la mayoría creían, una gran mentira que les permitía participar en un gran mal. La esclavitud de los africanos fue posible en gran medida por la mentira de que los negros eran innatamente inferiores a los blancos. El Holocausto hubiese sido imposible sin decenas de millones de personas que creían la mentira de que los judíos eran inherentemente inferiores a la llamada raza aria. Y el totalitarismo comunista estaba basado enteramente en mentiras. Es por eso que el periódico oficial del Partido Comunista de la Unión Soviética se llamaba Pradva, en ruso “verdad” – porque el Partido y no la realidad objetiva, era la fuente de la verdad.

Hay un límite para el mal que puede ser hecho por individuos sádicos y sociópatas. Pero para asesinar a millones, vastas cantidades de por otro lado gente normal, incluso decente, deben creer en mentiras. El mal masivo se comete no porque grandes números de personas desean ser crueles, sino porque se les alimente con mentiras que les convencen de que ese mal es realmente bueno. Sin embrago, un gran obstáculo para la verdad es que los creyentes en causas, incluidas las buenas causas, que no ponen la verdad como un valor central, se verán tentados a mentir al servicio de su causa.

Sobran los ejemplos. En los años 80, para ayudar en la causa de los sin techo, el mayor activista que los defendía en Estados Unidos, clamaba que había de 2 a 3 millones de personas viviendo en la calle. Años después admitió en la televisión pública que tenía que dar una cifra para defenderse y se inventó esa. Las estimaciones reales eran de entre 250.000 a 350.000.

De la misma forma, se descubrió como grupos de lucha contra el cáncer exageraban las estadísticas de cáncer cada año. ¿Por qué? Para asustar a más mujeres y que se hiciesen mamografías. Una vez más mintiendo por una buena causa. ¿Por qué es destructivo mentir por una buena causa? Porque si no sabemos la verdad, ¿cómo sabremos gestionar adecuadamente los recursos limitados de la sociedad? En el peor de los casos distorsiona las prioridades de la sociedad y por lo tanto hace un gran daño.

Los Diez Mandamientos sirven para avisarnos que, salvo en raras excepciones como salvar una vida inocente en peligro inminente, no hay causa más importante que la verdad. Los Diez Mandamientos son la mejor lista de instrucciones diseñadas para crear una sociedad buena. Pero tal sociedad no puede ser creada o mantenida en el tiempo si no está basada en la verdad.

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez de la obra original de Dennis Prager

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