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¿Cuál es el primero de los Diez Mandamientos? Parece una pregunta extraña pero no lo es tanto. Judíos y cristianos le dan respuestas diferentes. La razón es que lo que conocemos como los Diez Mandamientos es en el hebreo original el Decálogo, las Diez Palabras. Como el hebreo es la lengua original usaremos como Primer Mandamiento la primera frase con la cual las dos religiones están de acuerdo:

“YO SOY EL SEÑOR TU DIOS QUE TE SACÓ DE LA TIERRA DE EGIPTO, DE LA CASA DE LA ESCLAVITUD”

Esta declaración es tan importante que el resto de los Mandamientos no tendrían sentido sin ella.

Primero afirma que es Dios quien da estos mandamientos, no es Moisés, ni ningún otro ser humano.

Segundo, Dios es quien te liberó de la esclavitud. Una vez más, ningún ser humano hizo esto, ni siquiera Moisés. Por lo tanto tú tienes una obligación hacia Mí (Dios). Y, ¿cuál es esa obligación? Que vivas honrando los siguientes nueve mandamientos. Este es el comienzo de lo que se conoce como Monoteísmo Ético. La mayor innovación, con un impacto en el mundo inconmensurable, de toda la Biblia Hebrea. Tiene dos significados. Monoteísmo ético significa que hay un solo Dios (Monoteísmo) y que es la fuente de la Ética, de la moralidad. Siendo la moralidad un código objetivo de lo que está bien y está mal, que no emana de la opinión humana, sino que emana de Dios y por lo tanto transciende la opinión humana. El otro significado de Monoteísmo Ético es que lo que Dios más desea de nosotros es que tratemos a los demás seres humanos de una forma moral. Ninguno de los Diez Mandamientos tratan de lo que los seres humanos deben hacer “para” o “por” Dios. Todas las religiones pre-Diez Mandamientos creían que la gente debe hacer un montón de cosas “para” sus dioses. Por ejemplo, alimentarlos, e incluso hacer sacrificios humanos para ellos. Pero ahora gracias a los Diez Mandamientos la humanidad ha aprendido que lo que Dios quiere es que seamos buenos con nuestros semejantes. Incluso los Mandamientos que tratan de “no tener falsos dioses” o “no llevar el nombre de Dios en vano” tratan en última instancia de la moralidad, como veremos. Lo que podemos hacer “para” Dios es tratar a todos Sus otros hijos decentemente. Cada padre puede comprender esto, al menos los padres sanos, que tienen una satisfacción indescriptible cuando ven a sus hijos relacionándose con respeto y amor y un dolor indescriptible cuando ven a sus hijos dañándose el uno al otro. Así, a Dios, que es comparable a Nuestro Padre en el Cielo, le importa sobre todo cómo tratamos al resto de los seres humanos, los cuales, son todos Sus hijos.

La tercera enseñanza fundamental de la frase “Yo soy el Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud” es la importancia y el significado de la libertad. Date cuenta de que Dios no está diciendo en esta introducción al resto de los Diez Mandamientos que Él creó el mundo, aunque por supuesto hubiese tenido mucho sentido que empezase como “Yo soy el Señor tu Dios que creó el mundo.” Eso es, después de todo, bastante impresionante y lleno de significado: “Yo he creado el mundo. Por tu bien es mejor que me escuches.” Pero no. Lo que Dios declara es que sacó a los hijos de Israel de la esclavitud y los llevó a la libertad, poniendo énfasis en cuánto odia Dios la esclavitud y la importancia de la consideración que Dios tiene por la libertad. Hay otra enseñanza de igual importancia en esta frase que abre los Diez Mandamientos. El significado de la libertad. El Dios que dio los Diez Mandamientos está de hecho diciendo: “Yo te saqué de la esclavitud a la libertad y estos Diez Mandamientos son la forma de crear una sociedad plena, llena de libertad. No seréis libres si hacéis aquello que os dé la gana sin más.” La libertad viene del autocontrol moral. No hay otra manera de alcanzarla.

Cuarto y último. Al decirnos que Él liberó de la esclavitud al pueblo judío afirma que Él se preocupa profundamente por los seres humanos. Es verdaderamente impresionante que haya habido una creación del mundo. Pero eso no es lo más importante, más impresionante aún es  que el Creador se preocupa por Su creación.

Todo esto, nada más y nada menos, está incluido en la primera frase con la que comienzan los Diez Mandamientos. Aunque el Primer Mandamiento parece trivial a primera vista, de hecho es el que puso en movimiento la idea más revolucionaria de la historia: el Monoteísmo Ético, la creencia de que existe un Dios único cuyo mayor deseo es que nos relacionemos con nuestros semejantes con la decencia ética debida. Sin este mandamiento inicial el resto tendrían poco significado. Con él, los Diez Mandamientos cambian el mundo de forma incomparable.

 

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez de la obra original de Dennis Prager

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