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¿Existe algo así como “el peor pecado del mundo”? ¿Un pecado que sea peor que todos los demás? Pues sí. Existe. Sé que para mucha gente no es así. Hay diferentes opiniones. Algunos sostienen que no podemos decir que haya unos pecados peores que otros. Dicen, como se oye tantas veces “Para Dios un pecado es un pecado”. Según este punto de vista si alguien roba una grapadora de su oficina comete un pecado tan grave a los ojos de Dios como un asesino. Pero la mayoría de la gente intuitivamente, tanto como bíblicamente, entiende claramente que hay pecados que tienen mayor gravedad. Tengamos confianza en que Dios tiene al menos tanto sentido común como nosotros. El Dios del judaísmo y el cristianismo no equipara robar un objeto de tu oficina con el asesinato.

Entonces, ¿cuál es el “peor pecado”? El peor pecado es cometer el mal en nombre de Dios. ¿Cómo lo sabemos? Por el tercer mandamiento de los Diez Mandamientos. Este es el único de los Diez Mandamiento que dice que Dios no perdonará al que lo transgreda. ¿Qué dice exactamente el mandamiento? Comúnmente se suele traducir como “no tomes el nombre del Señor tu Dios en vano. Porque el Señor no te considerará inocente”, es decir “no perdonará” a quien tome su nombre en vano.

La mayoría entiende, como es comprensible, que el mandamiento prohíbe decir el nombre de Dios si no es por una buena razón. Así una expresión del tipo de “¡Dios, que día más horrible tuve hoy en el trabajo!” es una violación del tercer mandamiento. Pero esa interpretación presenta un problema muy grande. Significaría que mientras que Dios podría perdonar la transgresión de cualquier otro mandamiento – como deshonrar a los padres, robar, adulterar o incluso cometer un asesinato – nunca perdonaría a alguien que dijese: “¡Dios, que día más horrible tuve hoy en el trabajo!” Seamos honestos. Eso convertiría a Dios y a los Diez Mandamientos en algo moralmente incomprensible.

Como siempre el mandamiento no es el problema. El problema está en la traducción. El original hebreo no dice “No tomarás”, dice “no lleves (no portes).” El hebreo literalmente dice “No lleves el nombre del Señor tu Dios en vano.” Las traducciones más modernas basadas en el hebreo original usan la palabra “no mal uses” en lugar de “tomes.” “No mal uses el nombre del Señor tu Dios.” Esta versión es mucho más cercana a la intención original.

¿Qué significa “llevar”, “portar” o “mal usar” el nombre de Dios? Significa cometer el mal en el nombre de Dios. Y eso Dios no lo perdonará. ¿Por qué no? Cuando una persona que no es religiosa hace el mal, no lleva a Dios y a la religión a descrédito. Pero cuando alguien supuestamente religioso comete un mal, especialmente en el nombre de Dios, no solo están haciendo un mal, están haciendo un daño terrible al denigrar el nombre de Dios.

En nuestro tiempo, hay un ejemplo claro de lo escrito anteriormente. Los males cometidos por los islamistas que torturan, bombardean, decapitan y asesinan masivamente – todo en el nombre de Dios – haciendo un daño terrible al nombre de Dios. No es por coincidencia que el llamado nuevo ateísmo – la nueva erupción de activismo ateísta – surgió justo después de los ataques islamistas del 11 de septiembre en Nueva York. De hecho, el argumento más frecuente en contra de Dios y la religión es el mal que se comete en nombre de Dios – bien sea hecho hoy en el nombre de Alá o en el pasado en nombre de Cristo.

Los que matan en el nombre de Dios no sólo matan a sus víctimas, matan a Dios, también. Esa es la razón por la que peor pecado es el mal cometido en el nombre de la religión. Eso es lo que el tercer mandamiento enseña. No lleves el nombre de Dios en vano. Si lo haces, Dios no te perdonará.

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez de la obra original de Dennis Prager

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