Archivos de la categoría ‘Supersticiones’

Hacer el bien

Publicado: 13 febrero, 2015 en Ética, Judaísmo básico, Supersticiones

“למדו הטיב Limdu Hetev” (Isaías 1: 17) – “Aprende a hacer el bien” dice Rashí. No encontramos en ningún lugar en toda la Torá que se le manda al hombre ser un lamdan, un experto en todos los campos de la Torá. Porque el objetivo de estudiar la Torá no es ser un lamdan, sino una persona buena y ética; hacer el bien y ser bueno con los demás.

La enseñanza anterior fue escrita por el Rav Mendel de Kotzk y está en sintonía con el punto de vista normativo de los rishoním sobre el estudio de la Torá. Esto me recuerda la definición de ídolo de Maimónides. Un ídolo es cualquier cosa que se convierte en un fin en si mismo en lugar de un medio para el fin de alcanzar una mayor santidad. Para Maimónides la idolatría es un mera perdida de tiempo que no es beneficiosa para nadie sino solo para uno mismo (supuestamente). La Torá es un medio para un fin. El medio es enseñar a la persona y la sociedad lo permitido de lo prohibido para como fin implementar una sociedad más ética y más justa y llevar al mundo a la era mesiánica de paz y prosperidad universal bajo el reino de Dios.

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez

Refutando la reencarnación

Publicado: 16 enero, 2015 en Cábala, Supersticiones

Siempre me he sentido solo en mi creencia de que la reencarnación no está sustentada en el Tanaj, el Talmud y los midrashím, así como en la tradición gaónica, Rashí, el Rambam, Sforno y muchos otros; con fuentes que refutan directamente o indirectamente la reencarnación.

  • La reencarnación no se menciona en ningún lugar del Tanaj, el Talmud o los midrashím donde numerosas ideas acerca de la vida más allá de la muerte se discuten ampliamente y sin tapujos. Los únicos que ven evidencias de guilgul (reencarnación) en el Tanaj, el Talmud o los midrashím son los fervientes creyentes en ella. Pero esto es similar a los cristianos que ven a la trinidad en el pasuk de Shemá Israel (con unas gafas verdes todo el mundo se verá verde). El único guilgul que se discute en el Talmud es el guilgul shevuá (cuando una persona hace un juramento adicional ante el Bet Din).
  • Las declaraciones de los que proponen que la reencarnación era oculta y desconocida son históricamente falsas. Muchas naciones creyeron en ella durante miles de años y muchos autores – griegos y otros – escribieron sobre ella explícitamente. Aún así Jazal no la menciona ni una sola vez. A convertir antiguas creencias platónicas, egipcias, hindúes o budistas en creencias judías no se le puede llamar revelación de secretos místicos, sino plagio filosófico.
  • En el texto de la tefilá Jazal nunca incluyó la reencarnación como una forma de castigo. Todas las menciones del guilgul en los textos de oraciones cabalísticos son adiciones posteriores de editores anónimos. Por ejemplo compárese el texto de las oraciones de Iom Kipur del Mishné Torá del Rambam, el antiguo texto yemenita, el texto askenazí o sefardí de costumbre española y portuguesa, o el texto de Rav Amram Gaon con el texto sefardí oriental o jasídico influenciados por la cábala. Mírese con atención “al jet shejatanu lefaneja.” Está redactado en orden alfabético de alef a tav, y viceversa. Cada letra tiene su frase correspondiente. La letra guimel, sin embargo, tiene dos frases, una de ellas habla del guilgul. Cualquiera puede comprobar que esto es un añadido posterior. ¿Por qué el autor tendría que asignar dos frases a la letra guimel rompiendo su propia regla de añadir sólo una en el resto de las letras?
  • En el sefer HaCuzarí el hombre sabio directamente le dice al rey que todas las descripciones de la vida venidera no se discuten por Jazal, pero sí se encuentran en otras religiones, porque no son más que fantasías humanas.
  • Jazal nos instruye a decir cada mañana “Elohay neshamá shenatatá bi tehorá hi.” Este dicho de Jazal explícitamente excluye la idea de la reencarnación pero claramente habla de la resurrección de los muertos. Se entiende de esta oración que el alma es creada de la nada (בראתה baratá) para un solo uso, y no para múltiples reciclados.
  • Los que proponen la reencarnación sienten que el concepto de guilgul es esencial para entender la idea de “tzadik ve ra lo” (el mal que les pasa a los justos) así como el sufrimiento de niños inocentes. Pero Jazal nos dice exactamente lo opuesto que “tzadik ve ra lo” implica que el tzadik tiene deficiencias internas que necesitas ser rectificadas y de hecho no es solo una forma de castigo sino una oportunidad para revelar sus propios defectos y rectificarlos (véanse los comentarios al libro de Job y también Moré Nevujím) y que los niños pueden sufrir por los pecados de los padres hasta la edad de 12 o 13 años. Una vez más no hay ni rastro de la reencarnación en las palabras de Jazal. Conozco las menciones del guilgul en el Zohar (I 186b y II 99b) (véase también Bahir 195), pero en mi opinión no hacen más que ahondar y añadir un argumento más a los numerosos argumentos que apoyan la controversia de su origen que no puede ser una obra de Jazal.
  • Algunos sugieren que la frase “Pinjas hu Eliahu” se refiere a la idea de la reencarnación. Pero eso es como mínimo infantil. Jazal menciona “Pinjas hu Eliahu” como la posibilidad de que Eliahu fuese un cohén (véase la guemará o el midrash donde los rabinos se preguntan “si el maestro es un cohén”. Vease Rashí). No conozco a ningún defensor del guilgul que proponga que el ser cohén se puede transmitir por guilgul.
  • Rashí en Génesis 2: 6 claramente menciona que los animales no están sometidos al juicio divino, como sugieren los que proponen la reencarnación de almas humanas en animales.
  • Jazal claramente rechaza la opinión de los tzadokím (saduceos) de que el “shor ha niscal” (el toro lapidado) es un castigo del toro; al contrario, es un castigo al dueño del toro que pierde así su propiedad. Los que proponen la reencarnación sin embargo están apoyando la opinión de los tzadokím.
  • El Rambam en sus Ocho Capítulos describe clara e inequívocamente que el alma humana y el alma de los animales son entidades espirituales totalmente diferentes, tanto en cantidad como en calidad. También advierte de los graves errores filosóficos que se derivan de igualar el alma humana y animal aunque sea en lo más mínimo. Qué extrañas se hacen al judío las imágenes de la idolatría egipcia y griega de animales humanizados o humanos con rasgos animales. Qué extrañas son estas ideas para la mente judía (véanse los comentarios a Bereshit sobre la expresión “naasé adam betzelmenu kidmutenu”).
  • El Ramban menciona la posibilidad del guilgul como explicación al libro de Job. Explica las palabras de Elihu como refiriéndose a que la reencarnación puede darse dos o tres veces. Jazal sin embargo dice abiertamente que Elihu se refiere al gravemente enfermo, a un paciente casi muerto que se recupera y no a un muerto que se reencarna.
  • El Sefer HaIkarím (Rabí Iosef Albo) que conocía las declaraciones del Zohar aún así rechaza la reencarnación con argumentos lógicos e incluso explica los pensamientos que llevan a algunos a apoyarla.
  • El Rav Poalim (Rabí Itzjak ben Latif) página 9 frase 21 dice que “cada alma que viene a este mundo es totalmente nueva e incluso aunque fuese similar a otra alma esto es diferente de la idea de guilgul que ha sido refutada anteriormente.”
  • Algunos creen que solo la reencarnación puede verdaderamente explicar la mitzvá de yibum. Sin embargo, esto sólo es así si se cree en la reencarnación. Si no, esta mitzvá tiene perfecto sentido sin ella (véase “Moré Nevujím” respecto a la mitzvá de yibum).
  • Véase la opinión de autoridades recientes como “Hegionei Uziel” [HaRav Ben Zion Uziel] Vol. 1 pág. 371 y el Rav Iosef Kapaj (comentarios de “Emunot va deot” del Rav Saadia Gaón).

Estos son solo algunos de los puntos de los muchos que prueban que la reencarnación no viene de Jazal sino que es una novedad medieval adaptada de Platón o de Pitágoras (seguramente junto con muchas otras de las ideas cabalísticas) o de fuentes budistas o hindúes. El auge del Neoplatonismo en Europa Occidental durante los s. XIII- XV afectó muy profundamente, no solo a las comunidades judías, sino a toda la sociedad europea. Incluso aunque algunos rabinos no creen que la reencarnación entra en conflicto con los fundamentos del judaísmo y la abrazan, no hay mitzvá ni obligación de creer en ella, porque no proviene de Jazal. Más aún el que rechaza la creencia en esta idea no transgrede la Torá; al contrario claramente es un seguidor de la autentica tradición de Jazal con todos los honores que vienen de ella.

Queridos hermanos, la Torá nos prohíbe hablar lashon hará, incluso si lo que se dice es verdad, aunque sea con las mejores intenciones e incluso para alabar a alguien. Lo mejor en mi humilde opinión es no discutir acerca de las personas sino discutir las ideas. Las ideas, cualquiera que sean, siempre deben ser discutidas, criticadas, rechazadas, aceptadas y sometidas a escrutinio. Esta es la esencia misma del Talmud. Así no se critica a ninguna persona o grupo que está a favor de esta idea. Por poner un ejemplo, el 99.9% de las opiniones filosóficas y halájicas de Rabí Shimón ben Iojai son rechazadas por el Talmud; sin embargo constantemente se refiere a él como uno de los mayores sabios. Nunca deberíamos permitir que se mezclen las discusiones sobre ideas con las discusiones sobre personas. Mencionar el nombre de los autores de dichos y su reputación solo ayuda a un nivel de creencia y fe, pero a nivel de comprensión y razonamiento no sirve para nada.

Dicho esto, los nombres de los rabinos mencionados anteriormente se han dado como una referencia rápida de ciertas ideas y como indicación de que la idea de guilgul evidentemente no es aceptada universalmente.

Si alguien escoge aceptar el concepto de la reencarnación porque ha sido aceptada por tantos rabinos relativamente tardíos, está en el nivel de fe y creencia y sus argumentos no sirven a nivel racional para conocer y buscar la verdad. A la vez cualquier declaración basada en la lógica y la razón no servirá de nada al que tiene fe sin más. Es muy importante resaltar que el judaísmo clásico limita nuestras creencias a las palabras de los profetas y las tradiciones de Jazal. Por supuesto el resto de ideas no son obligatorias. Queridos lectores, recuenten cuantas creencias la Torá prohíbe y lo poco, poquísimo, que deja abierto en el ámbito de la creencia y la fe. Entendamos como la Torá enfatiza y estimula el entendimiento y el conocimiento razonado. Esta es de hecho una de las diferencias fundamentales entre el judaísmo y otras religiones.

Que Dios nos de la capacidad para diferenciar entre la verdad y su opuesto.

Traducido y adaptado por B. Cotarelo Núñez del escrito original de Boris G. Yuabov.

“Sea Tu voluntad Dios, que no seamos diferentes del cristiano y musulmán promedio que simplemente asume que todos sus dogmas son correctos y verdaderos puramente en virtud de su fe ciega en sus líderes actuales; y protégenos Dios de llegar a usar nuestra mente racional con la que Tú nos has dotado para examinar las fuentes de creencias folclóricas populares que ahora se convierten en los pilares de nuestra debilitada fe. Bendito seas Tú, que nos previenes de pensar con claridad y amas a aquellos que confían ciegamente en el hombre.”

La primera vez que oí el concepto de “daat Torá” me chocó por extraño. Generalmente se entiende como que los líderes de la Torá tienen un conocimiento infalible.

Un amigo me explicó que los grandes sabios (jajamim) reciben una inspiración divina que les permite tomar las decisiones correctas. Esta es la razón por la que son consultados para solucionar nuestros problemas. Pero yo le pregunté si es que acaso tenemos hoy más providencia divina que tiempo atrás en la época de los profetas. ¿Acaso los profetas que tenían las personalidades con el mayor carácter moral e intelectual nunca cometían errores? Si fuese así, ¿cómo puede ser que hoy cuando no tenemos profecía e incluso nuestras mentes más brillantes son nulas en comparación con los profetas, nuestros rabinos puedan ser infalibles? Su explicación me pareció bien intencionada pero estaba proyectando infalibilidad papal en el judaísmo.

Le pregunté al Rabí Israel Jet acerca de este concepto. El me explicó que la gente lo entiende de manera totalmente incorrecta. De hecho, Rabí Jet usó la haftará de esta semana como prueba. Cuando el Rey David planeó construir una casa permanente para Dios, primero consultó a Natán el profeta: “Ve como ahora yo vivo en una casa de madera de cedro mientras que el Arca de Dios habita dentro de una cortina” (Samuel II 7: 2). Natán el profeta piensa que es una gran idea, y de hecho le dice al Rey David “Lo que sea que está en tu corazón ve y hazlo porque Dios está contigo” (Samuel II 7: 3). En aquel momento, Natán, uno de nuestros mayores profetas analizó el plan que le presentó el rey y le dio su bendición. Esa noche Dios se le apareció a Natán en una profecía diciéndole que David no debe construir el Templo. Aprendemos de esta profecía que Natán apoyo por error los planes de construir el Templo de David. Ahora, si uno de nuestros profetas pudo estar equivocado en el caso de semejante santidad como construir el Bet HaMikdash, desde luego, nuestros líderes actuales son falibles.

Una segunda prueba de que nuestros líderes pueden cometer errores aparece en la parashá de Sheminí. Después de la muerte de Nadav y Avihu, Aarón y los hijos que le quedan queman completamente un sacrificio en el altar. Esto molesta a Moshé. Él pregunta. Hay muchas interpretaciones diferentes de lo que le pasó realmente con el sacrificio, pero Aarón explica lo que pasó: “¿Si comiese hoy esta ofrenda por el pecado, lo aprobaría Dios?” Cuando Moshé oye la respuesta de Aarón la Torá nos dice, “Moshé escuchó y fue muy satisfactorio lo que oyó a su parecer” (Levítico 10: 20). Claramente, Moshé – nuestro mayor profeta – acusó erróneamente a Aarón y sus hijos de hacer algo malo. De hecho Rashí apoya esta idea diciendo “Él admitió y no se avergonzó diciendo `No lo escuché´.”

Si el mayor de los profetas de todos los tiempos cometió un error, ¿cuánto más podrán equivocarse los sabios que surgen de él en adelante? Más aún, la grandeza de Moshé en este caso, según Rashí, es su humildad. Admitió su error a su hermano y sobrinos sin dudar ni por un instante. No permitió que su exaltada posición justificase ninguna expresión de arrogancia o esconder su error. Esta es una gran lección para todos nosotros. Aquellos que tienen un concepto equivocado de “daat Torá” deberían aprender del ejemplo de Moshé Rabenu.

Entonces ¿qué es daat Torá? Yo entiendo que es la fuerza y la inspiración dada a nuestros líderes en tiempos de necesidad. Esto no les hace infalibles. Me gustaría resaltar que en decisiones pertenecientes a la ley judía (halajá) debemos hacer caso a los rabinos; incluso si nos dicen que nuestra izquierda es nuestra derecha. (Tienen el derecho de definir nuestra relación con la realidad) Si cada persona escogiese la ley por sí misma el judaísmo dejaría de existir. Pero, no se nos manda que les entreguemos nuestras mentes. Debemos cuestionar a los rabinos y señalar cualquier inconsistencia en su filosofía y su ley. Al fin y al cabo todos somos buscadores de la verdad. Debemos cuestionar incluso a nuestros mayores sabios.

Traducido de la revista “Jewish Times vol. XIII No. 3 – Dec. 6, 2013” por Balbino Cotarelo Núñez. El autor original es Moshe Abarbanel. Visite su página web www.mesora.org para consultar sus publicaciones de Torá de inmensa calidad.

Religión y superstición

Publicado: 1 enero, 2015 en Supersticiones

Basado en las enseñanzas del rabino Marc Angel incluidas en su libro “Maimónides. Enseñanzas y ética fundamental del judaísmo”. Traducido por Balbino Cotarelo Núñez.

Maimónides creía que la verdadera religión busca acercar al hombre a Dios a través del pensamiento correcto y la acción adecuada. Lo que constituye una gran exigencia de nuestra energía intelectual, mental y física. Su objetivo no es darnos poder para “dominar” a Dios, sino enseñarnos como vivir en la luz de Dios y de acuerdo a la voluntad de Dios. Inversamente, la superstición, que es antitética a la verdadera religión, busca esquivar el poder de Dios con el uso de fórmulas mágicas o rituales. No demanda ningún tipo de excelencia filosófica o moral; al contrario, provee supuestos medios para circunvalar o manipular a Dios y evitar el mal o alcanzar el objetivo deseado.

La Biblia Hebrea prohíbe acudir a hechiceros o encantadores para pedirles guía o ayuda: “No se encontrará entre vosotros nadie…  que use adivinación, un adivino, o un hechicero, o brujo, o que consulte a los espíritus o a los antepasados o a los muertos. Porque quien hace estas cosas es una abominación ante el Señor” (Deuteronomio 18: 10 -20).

Para Maimónides, el origen de las creencias supersticiosas es la ignorancia de la verdadera naturaleza de Dios. La gente supersticiosa adscribe poderes sobrenaturales a objetos venerados como ídolos o creen en múltiples poderes divinos. Confían en la magia y milagros de varones y mujeres santos o en rituales mágicos u objetos. Debido a su ignorancia o su miedo, los supersticiosos no se dirigen directamente a Dios sino a ídolos y hechiceros.

Maimónides decreta que está prohibido susurrar un encantamiento o leer un verso bíblico sobre una herida para curarla. Tampoco se debe colocar un objeto sagrado, como un rollo de la Torá o tefilín en una cuna para que el bebé pueda dormir mejor. Tales prácticas entran en la categoría de brujería. Aquellos que usan palabras o artefactos religiosos de una forma supersticiosa “son incluidos entre lo que repudian la Torá” (“Leyes de la idolatría” 11: 12).

De la misma manera, en “Leyes de la mezuzá” (5: 4), Maimónides critica a aquellos que escriben nombres de ángeles u hombres santos, u otros versículos o encantamientos en los pergaminos de sus mezuzot. Esa gente “son incluidos entre los que no tienen parte en el mundo venidero. Esos necios no sólo fallan en cumplir el mandamiento, sino que tratan un precepto importante, que declara la Unidad de Dios y que se debe amar y adorar sólo a Dios, como si fuese un amuleto para su propio beneficio.” Aunque esta gente se crea piadosa, son de hecho escandalosamente pecadores que han perdido su lugar en el mundo venidero. Maimónides no deja lugar alguno para la creencia o el comportamiento supersticioso. Esta en total oposición al uso de los talismanes o amuletos, al igual que es inquebrantable en su repudio de los hacedores de supuestos milagros y hechiceros.

Maimónides por supuesto sabía que varios rabinos y sabios han escrito con aprobación sobre poderes sobrenaturales atribuidos a todo tipo objetos, es decir, a ángeles, demonios, estrellas y demás artefactos. En su Epístola al Yemen nos advierte: “No creas que algo es verdadero porque lo encuentres escrito en un libro porque el prevaricador no tiene restricción de su pluma o su lengua.” En su Carta sobre la astrología escribe que “los necios han compuesto libros llenos de nada y de vacío por miles.” Más adelante en la misma carta nos advierte: “No es correcto abandonar asuntos de la razón que ya han sido verificados con evidencias… El hombre no debe arrojar su razón a sus espaldas porque sus ojos han sido colocados al frente, no en la espalda.” Es posible que incluso sabios tengan opiniones equivocadas; o que hayan hablado en lenguaje alegórico, que no se debe interpretar literalmente; o que hayan hablado en el contexto de su propia época y lugar. La verdad se debe basar en la razón y la comprobación, no en la autoridad de sabios que pueden, o no, haber entendido correctamente la materia a discutir.

Maimónides insiste en que la razón es el mejor baluarte en contra de caer en una mentalidad oscurantista. Es religiosamente incorrecto – y fatal para la verdadera religión – promover prácticas y creencias supersticiosas. Maimónides rechaza una visión del mundo que promueve la falta de pensamiento crítico, la entrega ciega de la autonomía intelectual a autoridades que no lo son tales y la confianza en “santos” hacedores de milagros. La verdadera religión demanda integridad intelectual, responsabilidad personal y la búsqueda directa de una relación con Dios, no por medio de cualquier intermediario mágico.

Las segulot verdaderas

Publicado: 31 diciembre, 2014 en Supersticiones

Rabino Steven Pruzansky

La contribución más importante que el misticismo judío ha hecho (especialmente en los últimos tiempos) ha sido la proliferación de segulot – que incluyen amuletos mágicos, encantamientos, pulseras rojas, aguas benditas, etc. – entre el pueblo de Israel. A pesar de que todos deberíamos ser capaces de reconocer con claridad meridiana las formas legítimas de respeto a Dios, de conocimiento de la Torá, de compromiso con las mitzvot y el sentido común que, gracias a Dios, todavía existe entre nuestro pueblo, vemos como ciertos sectores el judaísmo se han vuelto casi irreconocibles en la metamorfosis que han hecho de la religión de la razón y por la racionalidad a una serie de estafas y trucos que roban a la gente su verdadera conexión con Dios.

Al mismo tiempo se ha despertado un gran interés por las segulot auténticas – aquellas de comprobada efectividad y usadas desde siempre, que nos han sido dadas por la Torá y las enseñanzas de nuestros sabios de bendita memoria – todas ellas con la garantía de conectarnos con nuestro Creador y acercarnos a Su servicio. La lista que aparece más abajo me fue entregada recientemente por uno de los miembros de mi sinagoga ( el original se puede encontrar en http://www.cross-currents.com ), y aquí la reproduzco con algunas correcciones y añadidos. Animo urgentemente a todos los que buscan el verdadero crecimiento espiritual y que necesitan aliviar los malestares de sus vidas las implementen de inmediato.

Déjenme aprovechar esta ocasión para resaltar, nunca suficientemente, el hecho de lo afortunados que somos ya que el Creador del Universo nos ha dado los secretos para una vida feliz, plena, con sentido y productiva.

Segulá para la longevidad (I) — llevar un estilo de vida sano (Rambam, Hiljot Deot 4: 20)

Segulá para la longevidad (II) — caridad y misericordia (Mishlé 21: 21)

Segulá para la longevidad (III) — no hablar lashón hará (Tehilím 34: 13; Avodá Zará 19b)

Segulá para la pronta recuperación de la enfermedad — visitar al médico (Berajot 60a, Bavá Kamá 46b)

Segulá para el matrimonio — sal ahí fuera y busca una buena esposa o esposo (Kiddushín 2b)

Segulá para shalom bait — amor y paciencia (Sanhedrín 7a, Bavá Metziá 59a)

Segulá para una esposa feliz — sé un buen esposo (Rosh Hashaná 6b)

Segulá para un esposo feliz — sé una buena esposa (Shabbat 152a)

Segulá para tener hijos — reza a Dios (Bereshit 25: 21; I Shmuel, capítulo 1)

Segulá para Irat Shamayim — aprender Torá (Avot 2: 5)

Segulá para la espiritualidad — aprender Torá y observar las mitzvot (Megilá 6b)

Segulá para que tus oraciones sean contestadas — reza también por otra persona con el mismo problema (Bavá Kamá 92a)

Segulá para tener cavaná en la oración — tómate tus rezos en serio (Berajot 5: 1)

Segulá para anular los juicios severos — el arrepentimiento, la oración y la caridad (Musaf, Iamím Noraím)

Segulá para evitar el pecado — evitar la tentación (Sanhedrín 107a)

Segulá para una fe pura — no creer en segulot (Devarím 18: 13)

Segulá para una parnasá honrada — aprende una profesión (Kidushín 30a)

Segulá para prevenir ahogarse — aprende a nadar (ibid.)

Segulá para la felicidad — busca a Dios sinceramente (Tehilím 105: 3)

Segulá para tener hijos que amen y aprendan Torá — sé un padre que ama y aprende Torá (sentido común)

Segulá para la llegada del Mashíaj hoy — escucha la voz de Dios (Sanhedrín 98a)

Segulá para todas las cosas — ¡reza y pídelo directamente a Dios! (Fuente: Dios; I Melajím 8: 28; Ieshayahu 65: 24)

Traducido por B. Cotarelo Núñez. No dejen de visitar la página web de los creadores del texto original mesora.org por la altísima calidad de sus materiales en inglés.